Foto: SAW

Dead Cross es tan agresivo como Slayer y tan raro como Fantômas

Escucha el debut de la nueva banda de hardcore de Dave Lombardo y Mike Patton, que captura la furia más cruda de este par de genios.

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ago. 1 2017, 3:09pm

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Cinco semanas antes de que se embarquen en una gira de dos meses por Estados Unidos para promocionar su álbum debut homónimo, los cuatro miembros de Dead Cross todavía no ensayan en la misma habitación juntos. No es su culpa, están demasiado ocupados tocando con un montón de otros proyectos. El baterista Dave Lombardo, en particular, ni siquiera puede pensar en la próxima gira hasta que termine su temporada europea de un mes con los íconos del crossover de los años 80, Suicidal Tendencies.

"Lograr que Dave coincida es como -quiero decir como Trump, pero no realmente, ¡puedes encontrar a Trump en Twitter!", dice el cantante Mike Patton riendo. "Tenemos que, literalmente, planear todos los días: 'Bueno, ¿qué día regresas de Europa? ¿Y cuándo empezamos a ensayar?' Así que de todos, él es el más ocupado, pero sabíamos que esto iba a pasar, y haremos que funcione".

Patton tampoco es que ande de huevón. El líder de Faith No More y Mr. Bungle está haciendo el escore de una adaptación de Netflix de la noveleta de Stephen King, 1922, y está trabajando en un álbum auto-descrito como "easy listening" con el compositor francés Jean-Claude Vannier. Fantômas, su proyecto secundario de metal alternativo en el que Lombardo también participó en algún momento, tocó su primer show en siete años a finales de junio, abriéndole a Tool. Y si metes en esa ecuación los horarios del guitarrista de Retox, Michael Crain, y el bajista de Retox/Locust, Justin Pearson, entonces tienes a cuatro muchachos que necesitan una hoja de excel para planificar su próxima comida, imagina planear una gira a nivel Estados Unidos.


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Pero si los miembros de Dead Cross están crónicamente sobrecargados de trabajo, su debut no parece sufrir las consecuencias. El LP de 10 canciones desencadena una orgía putazos a la mandíbula como relámpagos en guerra, con riffs de guitarra puntiagudos, y vocales maníacas como triturar laringes. Disponible a partir del 4 de agosto, a través de Ipecac Recordings, Dead Cross fue producido por el erudito del nu-metal Ross Ross Robinson, y capta la furia desenfrenada de la escena hardcore con la que la banda tiene una deuda gigante.

Sin embargo, a pesar de toda su vitalidad, el álbum y la banda casi no suceden. Lombardo había reservado tiempo de estudio con Robinson a finales de 2015 para grabar un disco con otra banda, Philm. Esos planes se derrumbaron en el último minuto, y Robinson invitó a Lombardo a trabajar en otro demo con Crain y Pearson. El baterista de Locust, Gabe Serbian, se unió al grupo en labores de voz, pero tuvo que salirse a mitad de la grabación.

El asistente de Lombardo le sugirió invitar a Patton a cantar en su lugar. "Inmediatamente dije: 'No, está ocupado'", dijo Lombardo. "Está haciendo soundtracks para Netflix, y acaba de terminar con Faith No More. ¿Quién sabe si van a estar de gira? Está ocupado, está haciendo lo suyo. Además, es una banda de hardcore, no sé si Patton quiera hacer eso".

Pero Patton ya se había enterado de Dead Cross y le mandó un texto a Lombardo sobre sacar el debut de la banda en su disquera, Ipecac. No mucho tiempo después, Patton recibió una respuesta del baterista pidiéndole que cantara en el álbum. "Me tomó un segundo para pensarlo. Como, wow, ¿realmente quiero hacer algo como esto?" dijo Patton. "Así que dos segundos más tarde, dije: 'Sí, le entro'. Me enviaron la música que habían grabado, e hice mi mejor esfuerzo con ella".

Patton sorprendió a sus compañeros de banda con sus demostraciones vocales caóticas, en su mayoría balbuceos que grabó solo en su sótano. No tenían idea de qué esperar del cantante, pero le dieron rienda suelta para reinterpretar los tracks de Serbian. "Resonó con las primeras cosas que hice con Faith No More cuando me uní a la banda, para ser honesto", dijo Patton. "Heme ahí, uniéndome a una cosa que ya estaba más o menos cimentada, y tuve que hacerlo por mi cuenta, con un enfoque realmente independiente".

En lo que respecta a tropos en la música rock, "viejos headbangers recuperan el sonido y la furia de su juventud" no es para nada algo revelador, pero ALV cómo lo consigue Dead Cross. A excepción de una interpretación musculosa y con mid-tempo de 'Bela Lugosi's Dead' de Bauhaus, todas las canciones del álbum van directo a la yugular. Lombardo, Crain y Pearson grabaron sus instrumentos en vivo y sin un metrónomo. Prácticamente puedes ver las gotas de sudor volando desde sus caras mientras luchan para seguirse el paso unos a otros.

"Este es el disco más pesado que he grabado", dice Lombardo. "Me da un rush de adrenalina. Así como algunas personas podrían conseguir ese high haciendo algún tipo de droga o algo, yo me pongo a tocar esto en el escenario y es euforia total. Es como hacer un sprint o correr 500 metros a toda velocidad".

"Hacer un sprint" describe bien a Dead Cross, que expira a los breves 28 minutos. Es decir, es un minuto más corto que el clásico de thrash metal de Slayer, Reign in Blood, y 12 minutos menos de lo que la banda está obligada a tocar contractualmente en un toque como headliners. "Cuando estamos de gira, necesitan que toquemos 40 minutos", explica Patton. "¡Nos estamos haciendo un montón de vainas para decidir qué mierdas más tocar! Así que estamos escribiendo nueva música sólo para cumplir con el contrato. Está bastante cagado". En consecuencia, dice, su set en vivo será mínimo: "No va a haber un espectáculo de luces locochón ni producción de ningún tipo. Sólo van a ser cuatro tipos en el escenario cortando cabezas".


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El absurdo de grabar un disco hardcore a su edad, no se le pierde al vocalista de 49 años. "Creo que es gracioso que esté haciendo un disco como éste cuando tengo casi 50 años, pero también, hace sentido", dice. "Este tipo de energía, este tipo de flow, ha estado en mí durante mucho tiempo, así que creo que esta es, probablemente, la forma más directa en que lo he expresado".

Lombardo encontró consuelo en la intensidad cegadora del disco, ya que la banda grabó después de los ataques terroristas de Bataclán en París. "No nos limitamos de ninguna manera", dice. "Oh, no puedo hacerlo, va un poco rápido. Es como, '¡A la verga, sí da!, ¡Vamos!' Sí, sientes dolor, pero creo que cuando estás tocando tan duro y tan rápido, y estás llevando las cosas al límite, eso se trasciende a la música. Lo escuchas".

Patton, por su parte, se apoyó en otro evento mundial y que polarizó a la sociedad para escribir sus letras: el ascenso del entonces candidato presidencial Donald Trump. "Todo el clima electoral definitivamente me inspiró", dice. "La histeria y la sensación de pánico y miedo, creo que afectaron mucho la forma en que escribí este disco".

Consideremos el sencillo "Grave Slave", que contiene uno de los dísticos más inequívocos del álbum: "The electoral eats the puppet states / chew the vote, win the race". "Normalmente no soy tan específico", admite Patton. "Y esa canción, para ser honesto, es más acerca de cómo los narcos también son sepultureros. Así que sí, tomé la cuestión política un poco, pero no lo sé. ¿Qué vas a hacer?"

Otras letras requieren desempacar un poco más la cosa, como la amenazante e inflamatoria acusación en "Idiophatic": "We are all terrorists and fags / and niggers and spics and fuckin' dirt-bags / sketchy-cracker white trash / and we're coming / we comin' to get your ass".

"Bueno, es racismo igualitario, ya sabes", dice Patton, que parece horrorizado por el hecho de que los periodistas puedan conseguir las letras del álbum por adelantado. "Ya sabes cómo es, con los amigos hay un lenguaje vernáculo que usas todo el tiempo, y no hablo de mis amigos blancos, hablo de todo el mundo, todo el mundo se ríe y todo está bien. Pero de repente lo uso en una canción de hardcore ¿y es un maldito problema? No. No lo es. Esta es la forma en que la gente habla, y también es importante darse cuenta de eso".

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"No estoy señalando a un mexicano o a un afroamericano o a cualquier otra persona", continúa. "Somos todos, y todos tenemos nuestras palabritas, slang y como quieran llamarlo, maneras en que nos discriminamos unos a otros. O sea, creo que que de alguna manera extraña todos hemos sentido cosas similares. Así que pensé que era bueno sacarlo a relucir ¿Quién sabe? Tal vez consiga que me critiquen por ello. ¿Quién chingados sabe?"

En todo caso, Patton puede estar seguro de que Dead Cross evita ese vicio que afecta a tantos supergrupos, una clasificación que rechaza de todos modos. "Esto no es un supergrupo, es sólo algo que estamos haciendo, y sucede que algunos de nosotros hemos tocado en otras bandas", insiste. Lombardo hace eco de la sentencia: "Somos Dead Cross, y pasa que los que formamos parte de la banda, tenemos una historia de creación musical con otros actos, y creo que esto suma a la magia de la banda".

Dead Cross no tiene planes más allá de su próxima gira, y dados sus rigurosos horarios, los cuatro miembros tienen que tomar las cosas un día a la vez. Sin embargo, están tratando este proyecto como un trabajo a tiempo completo, en lugar de sólo un proyecto alterno. "He tenido la experiencia de entrar a una nueva banda en un montón de ocasiones anteriores y, a veces, simplemente pierden momentum. Espero que esta no sea el caso", dice Patton. "Realmente nos gusta esto. Si no fuera así, esto sería sólo un proyecto de grabación y no un proyecto de gira también. Es como si fuéramos casi una banda de verdad".

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