Celebramos el regreso de Malalma con su video “Canto de la noche”

No, no estaban muertos y sí, seguro estaban de parranda.

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sep. 14 2015, 3:42pm

Malama es transgresión, riesgo, malabarismo en la palabra y un sonido nómada de compleja descripción. Sergio Arias, líder de la banda, y pieza importante de grupos vieja guardia en la escena como Sidestepper y Cabuya, dice jocosamente que su proyecto actual es una banda de degenerados: sin género, ni etiquetas. En sus inicios, en el 2007, los definieron como los padres del electrocumbé, un movimiento en el cual se encontraba también la extinta banda de Teto Ocampo, Bloque de Búsqueda. Dice Sergio que cuando el término fue calando, y otras bandas se fueron apropiando del género, decidieron autodenominarse como latin trip. Desde entonces su camino se ha venido trazando como una montaña rusa de climax exitosos, con picos altos como llegar a hacer bandas sonoras de algunas películas – El Arriero (2009), de Guillermo Calle, o Sin tetas no hay paraíso (2010), de Gustavo Bolivar–, y bajadas inesperadas como la falta de reconocimiento en la escena musical.

Después de permanecer en silencio desde 2013, hoy Malalma revive con más fuerza que nunca, como si a Lázaro le hubieran dado una pepita de viagra o a Popeye su tarrado de espinacas. Un aliento al desierto, su más reciente disco es la catarsis de Sergio, quien desahoga su rabia social, política, económica, artística y musical en un país donde no hay avances significativos en esos temas. Lo hace a su modo, sin llegar a sonar como el punk pesado de I.R.A, ni a la música protesta de Silvio Rodríguez, sino proponiendo algo que él define como "retrospectiva futurista" que incluye el cuerpo como performance, el medio ambiente como reflexión,la música como vehículo para reverdecer desde adentro y letras malabareadas que vienen de una persona que desde sus años de universidad se ocupó del metalenguaje, la poesía y la polisemia, jugando con las palabras, mezclándolas e inventandolas finalmente, para que tengan un tono que evoque a la retahila, por su ritmo y empalme.


Este disco viene cargado de canciones que habitan en un rock folclórico electrónico, que parecen salidas de una selva urbana y proponen la inclusión de temas tan relevantes como el agro en "Milagros", y tan controversiales como la prostitución en la industria musical con "Por no estar". Un aliento al desierto es un disco cargado de polisemia tanto en lo verbal como en lo musical, producido por Toño Castillo, quien ha producido para grupos de la talla de Aterciopelados, Compañía Limitada y Distrito Especial.

Para celebrar el regreso de esta banda presentamos su video "Canto de la noche", un viaje sideral y psicodélico con fuego, animales y la aparición de la actriz Maria Cecilia Sánchez bailando bien sexy. Una especie de alucinación musicalizada con objetos reflejados entre sí, escenas de ciudad y cuerpos pertenecientes a la vía láctea. El video fue dirigido por Carlos Pérez y Arturo Almanza, los mismos directores de la película Apatía. "El canto de la noche realmente es una cosa de energía, de baile para reivindicar la noche que es el lugar en donde siempre hacemos la fiesta. Es un video más de efectos, de postproducción y de danza. Queríamos recuperar la energía del baile que la teníamos un poco perdida, por eso quisimos hacer unas coreografías. Hablar del canto de la noche se parece más a esos videos de Jamiroquai, "Corner Of The Earth" , donde se habla de los elementos, del agua, del aire, la noche, la luna. Estamos más soyados con eso", nos dice Sergio Arias.