El rap como activismo social: Una charla con El Chojín

Nos sentamos a hablar con uno de los MC más respetados de habla hispana sobre su lucha en causas sociales, su historia personal y su posible retiro del rap.

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jun. 9 2017, 10:27pm

El hip hop desde sus inicios ha sido quizás uno de los catalizadores artísticos más importantes a lo largo de las últimas cuatro décadas. La catarsis de un gran nicho global se ha escrito en libretas de apuntes que resultan en canciones, en muros a través del grafitti, en el asfalto a través del breakdance. La cultura hip hop ha motivado una voz de denuncia social, un retrato fiel de lo que se ve alrededor, de una insatisfacción profunda y en algunos casos en una frustración frente al abandono del estado. Ha sido el medio de expresión a través de la crónica hecha rimas sobre lo que sucede en los barrios bajos del mundo. Un elemento que no solo sirve para contar y entretener, sino que para algunos ha servido como motor de cambio, como empoderamiento, como lucha.

Justamente en ese terreno activista se para Domingo Antonio Edjang Moreno, a.k.a El Chojín, uno de los MCs de habla hispana más importantes y una voz de lucha constante contra causas como el racismo, la xenofobia, la violencia de género, la intolerancia y la desigualdad; situaciones que en un mundo ideal no deberían existir, pero que a la vez que se han vuelto tan comunes, se vuelve cada vez más necesario expresarse frente a eso, denunciarlo.

Nacido hace ya 40 años, este oriundo de Torrejón -un barrio de la periferia de Madrid, España- se inició en el rap entrados los años 80. Gracias a que cerca de su hogar se encontraba una base militar estadounidense, que para la época post-dictadura significaba algo bueno, tuvo su primer contacto con la cultura hip hop. Su cátedra la tomó precisamente de los representantes americanos, a pesar de no entender nada de inglés en ese entonces. Sin embargo tenía clara la intención del rap como instrumento de denuncia empleado por los negros estadounidenses, así que intentó copiarlo y poco a poco empezó a darse cuenta que sus quejas cotidianas podían ser escuchadas por un público cada vez más amplio. Así fue como terminó escogiendo el rap y echando mano de él para retratar sus reflexiones, sus denuncias, las cosas que le atormentaban del mundo en el que vive.

Aprovechamos la visita del español a Bogotá donde realizará dos conciertos -uno el sábado 10 de junio en un formato íntimo e innovador que ha bautizado como "El buen club", y otro el domingo 11 de junio enLa Media Torta- para sentarnos y hablar del rap como activismo social, lucha y empoderamiento, su historia personal y su posible retiro del rap.

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En una de las canciones de Recalculando rutas , hay un tema llamado "Soy y no soy" en el que hablas de no tener etiquetas que te definan por tu color, por tu género, en fin. Sin embargo en el hip hop casi siempre existe una etiqueta común y es el ghetto, el abandono del estado, etcétera. ¿En qué tipo de barrio creciste, qué pasaba a tu alrededor?

Si me haces esa pregunta hace 15 años te digo que he nacido y crecido en un ghetto, porque era lo que nosotros creíamos. Ahora he viajado y he visto ghettos de verdad y me he dado cuenta que un ghetto en Europa no se puede llamar igual que uno en Colombia, en Argentina, México o Brasil, son cosas diferentes. En ese entonces sí creía que estaba en un ghetto, todos pensábamos que éramos unos desgraciados, dejados de la mano de Dios; pero la realidad es que en Europa hay muy pocas cosas a las que se les puede llamar ghetto. Allá realmente se vive muy bien a costa de lo que se expolia, se roba y todo eso. Tienes una serie de derechos asegurados, la policía no te roba, no te distapara, no te saca el arma. En ese sentido nosotros nos quejamos mucho de cómo vivimos porque nos comparábamos con nuestros vecinos de arriba y nunca con los de abajo y cuando ves a los de abajo pierdes el derecho a decir que estás en un ghetto. En todo caso yo crecí creyendo que vivía en un ghetto y eso evidentemente te condiciona.

Dentro del hip hop, sobre todo de los 90, se hablaba mucho de la injusticia social que los rodeaba y también en muchos casos hay un tipo de rap que se ha entendido como una apología al crímen, a las drogas y a esa vida en los barrios bajos. Lo tuyo podría describirse como un rap empoderador y casi una oda al progreso. ¿Cómo llega a ti la inspiración para retratar lo que te rodea?

La primera vez que me leí la autobiografía de Malcom X tenía 13 años y no entendí nada, pero sí entendí que si había un camino para superar las dificultades era a través de la educación. La lectura que tenía a esa edad era que él había estado en la cárcel, había encontrado a su dios y a través de ese dios había llegado a los estudios y con los estudios se había sentido poderoso. Yo borro la parte de dios y me quedo con los estudios, y digo que la responsabilidad que tu tienes como parte de tu sociedad, es convencer a los demás de que la verdadera salida es a través de sentirte y ser fuerte, no es algo artificial.

El hecho de vivir en el ghetto y llevar un cadenón de oro, no te ha sacado del ghetto, si quieres salir realmente lo que necesitas es estudiar y tener un puesto que te consiga tener una estabilidad económica para salir, ese es el camino, en eso creía y a eso me dediqué.

¿Cómo ves el tema en cuanto a ese rap explícito que muchos confunden con apología a algo malo y dañino?

Es cierto que dentro del hip hop, evidentemente hay todo lo que has dicho, pero siento que hay dos corrientes muy marcadas y ninguna de las dos está mal en el sentido de que ambas describen una realidad. Muchas veces cuando hablamos de apología del crimen, a veces es estrictamente eso, pero otras es algo más descriptivo de lo que se vive y se pueden terminar confundiendo. Yo creo que si vives en un lugar en el que realmente la forma de ganar dinero es mover droga, y tú eres un cronista de tu sociedad porque eres un rapero, hablas de eso, lo cuentas y ya está, porque es una realidad, no te lo estás inventando. Lo que ocurre es que eso se termina convirtiendo en un cliché y de repente encuentras a gente que nunca ha vivido eso y hecha mano de eso. Yo creo en la realidad dentro del rap, creo que el raper tiene que contar las cosas tal y como son. Si son crudas, tiene que decir que son crudas.

Dentro de esa misma forma de leerlo hablas de la responsabilidad de contar lo que se vive. Si bien la música sirve como herramienta de activismo social, ¿crees que necesariamente el hip hop tiene la responsabilidad de educar a su público?

Yo creo que no se puede exigir a un artista que haga lo que no quiere hacer. El artista debe ser libre y si crea una obra que entretiene y solo entretiene, está cumpliendo su función porque el arte en muchos aspectos es simplemente eso. En mi manera de ver la vida entiendo que sí tengo una responsabilidad, sí es importante coger ese poder y convertirlo en algo que sea positivo para los demás, pero también respeto a la gente que no lo hace, porque cada uno debe tomar su decisión. Yo hago lo que quiero y luego tú lo consumes o no lo consumes.

Hace un rato hablas de que el rapero tiene que ser de alguna manera un cronista de lo que está a su alrededor. Cuando empezamos a hablar de temas como la igualdad, la inmigración, la violencia sexual y la xenofobia, causas de las que te has empoderado, ¿sientes que te estás apropiando de historias ajenas o estás retratando tu propia realidad?

Creo que si continuamos con el discurso de que solo debe preocuparte el problema que tiene que ver contigo, nunca vamos a solucionar el problema de todos. La intolerancia es el enemigo en general, no soy mujer y nunca me ha pegado un hombre por ser mujer, pero eso no quiere decir que no sea mi problema. Si yo vivo en una sociedad injusta no puedo pretender que haya justicia para mí, de modo que si quiero que se me trate con justicia, tengo que intentar garantizar que esa justicia esté presente en cualquier parte. Para mí es muy importante redefinir el discurso y entender que el problema del otro es el problema de todos, porque mientras juguemos a lo primero, le estamos haciendo el juego a los poderosos, nosotros, el pueblo, invertimos una cantidad de tiempo indecente en pelear entre nosotros y eso no tiene sentido.

¿En qué momentos de tu vida escoges qué contar y de qué causas empoderarte?

A mí me toca un tipo de intolerancia y soy capaz de empatizar con otros tipos de intolerancia. Creo que si no somos capaces de entender la dimensión del problema, nunca seremos capaces de solucionarlo. No hay un momento en el que decido nada, creo que como persona tengo una responsabilidad con mi entorno y es procurar que ese espacio sea lo más amable posible y ya. Luego me dedico a hacer un tema, se usa en una campaña, se redimensiona y todo eso, pero eso va después, eso no es lo importante ni significativo. Lo realmente importante, es el motor, es lo que te hace escribir y a mí no me hace escribir hacer una campaña, a mí me hace escribir la necesidad de intentar rebelarme contra situaciones que yo considero que son injustas.

Una de las características que tiene lo que escribo es que no tengo una gran pretensión, lo único que intento son cosas que al principio son muy lógicas, porque de lo que hablo es que no tiene sentido que un hombre le pegue a una mujer por el hecho de ser mujer; no tiene sentido que trates diferente a alguien porque ha nacido en un sitio en lugar de otro; no tiene sentido que trates diferente a alguien porque tiene un acento en lugar de otro, o un color en lugar de otro. Son frases super estúpidas pero que hay que decir y que la gente en muchas ocasiones necesita escuchar. Yo no me apodero de nada, simplemente cuento lo que creo que es lo lógico, lo normal, lo deseable, entiendo que todos quieren vivir en paz

¿Dentro de las luchas que representas crees que ha habido situaciones detonantes para que hables de ese tema?

El racismo es una cosa constante, hay momentos puntuales en los que te tocan demasiado las narices y te rebelas, gritas, lloras a lo mejor, o sales a quemar un contenedor como hacen en Francia de vez en cuando. Hay veces en las que de 10 salidas de casa 7 veces te paraba la policía a pedirte documentos para recordarte que no eres como ellos, para mandarte a tu país. Yo crecí en una época donde había un movimiento neo-nazi más o menos importante en Madrid, entonces teníamos un enemigo personificado, había gente que salía a la calle con la intención de golpear a mendigos, homosexuales, inmigrantes o gente de otro color. Yo he vivido eso, lo he visto, he tenido que correr y la gente que se supone que te tiene que proteger que es la policía me ha tirado el carné a la cara o me ha dado un guantazo. Detonantes ha habido muchos, desde cosas muy pequeñas como miradas, comentarios, la típica mujer que se agarra el bolso, todo ese tipo de cosas, a otras un poquito más grandes, y eso lo que hace es conformar una personalidad entera.

A lo largo de tu carrera has publicado un montón de discos y ha existido un proceso de madurez constante, sumado a tus empoderamientos sociales. Después de todo este tiempo ¿sientes que hay algo de impotencia o frustración en cuanto a que posiblemente no haya pasado nada con tu mensaje?

Totalmente. No he solucionado ningún problema desde que empecé a intentar solucionarlo y me frustra pensar que es casi seguro que me moriré sin solucionar ningún problema a nivel general. Me agarro a la idea de que no es posible, pero que seguro hay personas que después de haber escuchado lo que he dicho, de haber participado en proyectos en los que he participado, hayan entendido cosas y de repente hayan cambiado su forma de actuar, pensar, trabajar, hablar. Si de repente consigues que alguien deje de insultar a alguien llamándole Gitano, como si ser gitano fuese algo malo, yo quiero pensar que la próxima vez que vaya a decirlo lo piense mejor.

En contraposición a esas frustraciones, ¿cuáles crees que han sido tus victorias frente a esas causas?

Muchas. Con el proyecto de "Rap Contra El Racismo", a nivel de escaparate es lo que más brilla, porque realmente piensa que yo, una persona pequeña, tengo una idea una noche y al día siguiente esa idea se convierte en un proyecto, empieza a cobrar forma, se convierte en el primer tema de rap en España en el que estamos todos los mejores MC, se hace un video que acumula casi 30 millones de visualizaciones sin ningún tipo de apoyo, luego te llaman de Argentina, de México, Colombia, Perú, Chile a decirte que quieren replicarlo. Probablemente sea el triunfo más grande que he tenido. Y de cosas como estas a otras más pequeñas, como cuando he escrito sobre la violencia de género. De repente me acuerdo de una vez que iba a hacer un concierto y una chica se me acercó muy nerviosa y me contó que vivía en una relación en la que su pareja la maltrataba físicamente y que una vez escuchó mi tema se dio cuenta de que tenía que cambiar esa dinámica, consiguió dejar a su pareja y empezó una nueva vida. Aunque sea verdad o no, ella me dijo entre lágrimas, que le había salvado la vida. Probablemente no haya sido así y si no era mi tema hubiese sido otra cosa, pero uno no puede evitar sentir que eso es un triunfo gigante.

¿Qué lectura te ha quedado de las diferentes versiones que han salido de "Rap contra el racismo" en distintos países y qué ha sido lo más duro que te ha tocado vivir en ese proceso?

Viajar está muy bien, todo el mundo lo dice, pero también es una maldición. Te hace sentir solo, porque si eres tú el que viaja y nadie en tu entorno lo hace, no van a entender lo que tu tengas que decirles y eso te hace sentir desgraciado. Cuando vuelvo a mi barrio y escucho el discurso de "mira qué mal vivimos, qué dura es la vida" y me siento a intentar contarle que las cosas por fuera son muy distintas, nadie lo entiende y eso es muy frustrante.

Recuerdo estar en un campo de refugiados en el desierto del Sahara en Argelia y escuchar a gente hablar de las torturas que han recibido en Marruecos por parte de la policía solo por el hecho de querer tener una nación que históricamente merecerían. Eso fue muy duro. En Palestina recuerdo estar hablando con el hermano de un señor que se inmoló en un mercado y te cuenta la motivación que puede tener un hombre para ponerse un chaleco de bombas, ir a un sitio y darle al botón. Eso es algo que no se te puede olvidar nunca. En alguna de las favelas de Sao Paulo, estuve en una correccional de menores y recuerdo a uno que le faltaba una oreja y un ojo, y lo había perdido porque no había obedecido a un jefe que le había dicho que tenía que ir a llevar un sobre de un sitio a otro y a pesar de eso termina él estando en la cárcel. En México y en Colombia he visto cosas muy feas, hay muchos lugares en los que se vive muy mal y en lugar de sentirme afortunado de venir e irme, lo que intento es sentir la responsabilidad de que hay que intentar cambiar eso. Yo no puedo porque no es mi sitio exacto, pero sí tengo el poder de hacer rap y coger un micrófono y la que la gente me escuche. Así que si se puede denunciar eso, vamos a intentarlo.

Ya hemos hablado del rap como herramienta de activismo social, pero también siendo una figura de la música, tu cuerpo termina funcionando como un territorio en el que habita un mensaje. ¿Cuál el mensaje detrás de tus tatuajes?

Yo he tenido mucho cuidado a la hora de hacerme tatuajes. Tengo cuatro precisamente por eso, porque creo que es una cosa muy importante. Los he utilizado para varias cosas: Para recordarme situaciones y para significarme delante de los demás. Tengo un tatuaje en el brazo que dice Ngú ya mobún, que quiere decir Fuerte y Orgulloso en Fang que es el idioma de mi tribu. Es una frase que me dijo mi padre en el momento en el que lo necesitaba, entonces me recuerda a mi padre; al estar en el idioma de mi tribu me significo como afrodescendiente con el sudor de su pasado y que me recuerda que antes de las dificultades tengo que ser precisamente eso: fuerte y orgulloso.

Ngú ya mobún, que quiere decir Fuerte y Orgulloso en Fang. Foto: Pablo David G.

El otro es en la pierna y dice "Soy hip hop", está diseñado por un escritor de graffiti de España de estos super old school, y que tiene un estilo clásico. Quería que fuera reconocible por su estética y sus colores. También es una forma de gritarle al mundo a qué me dedico. Piensa que el hip hop ha estado muy mal visto durante mucho tiempo, y yo soy esa persona que habla bien, que tiene un buen discurso y soy hip hop.

"Soy Hip Hop" Foto por Pablo David G.

Luego tengo un África con el número de Nelson Mandela de cuando estuvo en la cárcel. Para la comunidad afro mundial, Nelson Mandela era nuestro abuelo, es un personaje histórico que significa mucho para el mundo por la lucha que hizo y lo que terminó consiguiendo. Muchas veces la gente lucha y muere, él luchó, todo decía que tenía que haber muerto y no murió y ganó, no solo él sino todos. Entonces África me recuerda mis raíces y su número de presidiario me recuerda lo que cuesta llegar al final. Mandela no es el viejo que murió, es el joven activista injustamente encarcelado durante muchos años. El último es un guerrero africano que me recuerda la necesidad de lucha. Yo me considero un guerrero, con la salvedad de que quiero la paz. Que busquen la guerra los que no la conocen, los guerreros de verdad buscamos paz.

¿Qué miedos tienes del futuro?

Que las cosas no salgan. Al final todos tenemos planes y el miedo último es que no se cumplan. Son planes muy ambiciosos, normalmente no se cumple ninguno, pero terminas acercándote más o menos. Tengo miedo a perder la conexión con la gente porque eso me está dando mucho a lo largo de mi vida y creo que no sabría vivir sin ello. No sé cómo sería vivir en mi mundo sin poder comunicar lo que tengo dentro, si la gente no conectara.

¿Cómo quieres ser recordado?

Como un tipo que intentó hacer lo mejor que pudo, me he "peleado" mucho con figuras históricas porque creo que una figura de ese tipo no es una persona perfecta. Yo quiero que se sepa que efectivamente soy un hombre que tengo mis dudas, mis problemas, que hago cosas mal, pero que la gente se quede con la parte buena.

¿Cuáles son tus búsquedas actuales?

Esto es algo que no he dicho nunca en una entrevista pero estoy en un punto en el que después de cumplir 40 años, creo que mi carrera dentro del rap se está acabando. Tengo mucho más pasado que futuro dentro de la música rap, de modo que lo que estoy buscando es un retiro cómodo, poder seguir haciendo lo mismo aunque sea en otro formato. He empezado con la literatura, me siento muy cómodo ahí.

¿Qué crees que le dejas a la gente?

Yo entero. Son un montón de discos en los que llevo dejando mis reflexiones durante un montón de años, de modo que si alguien en el futuro quiere saber cómo era yo, lo que va a tener que hacer es poner todos los discos de uno en uno, todos los temas, escribirse las letras, leerlas y me va a ver a mí.

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