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Alerta Kamarada: Una historia oral (Parte 1)

Sebastián Narváez Núñez

Sebastián Narváez Núñez

En la voz de Javier Fonseca y Pablo Araoz escudriñamos la historia de la banda de reggae más grande que ha parido estas tierras para celebrar sus dos décadas de resistencia y batalla.

​Era 1996 cuando dos personajes: Javier Fonseca y Pablo Araoz, se unieron junto a Felipe López en la batería, Hernando Zamora "El Zorro" en la guitarra y Daladier Arismendi en la percusión, para crear una de las bandas de reggae nacional más reconocidas y vigentes a nivel mundial. Una banda que durante 20 años se ha parado en el frente de batalla para poner su grito libertario de resistencia, elevar su voz de conciencia y armonía a los oídos de cuanto fanático se atraviese. Es la banda obligada de una generación, de un movimiento y de un país. 

Para celebrar estas dos décadas de lucha, nos sentamos con Javier y Pablo para reconstruir la historia de la banda en sus primeros 10 años de trayectoria, desde sus vidas antes de Alerta Kamarada, sus inicios punkeros, su transición al reggae, la conquista global de su sonido y su llegada a Jamaica. 

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ANTES DE ALERTA KAMARADA

Pablo Araoz: A los 12 años yo estaba jugando fútbol en las inferiores de Millonarios, con pretensiones de ser jugador profesional. Eso era todo lo que me importaba en mi vida. No me importaba absolutamente nada más.

Javier Fonseca:  Yo vengo de una familia normal, clase media, mamá enfermera, papá comerciante, tengo dos hermanos, dos sobrinas. También siempre me gustó  mucho el fútbol. Era bien inquieto hasta que me partí el brazo izquierdo y dejé un poco como de neciar y de joder.

PA: Para mis papás fue duro en el momento de la adolescencia cuando ya conocí el punk. La música llega a mí a través de Sex Pistols y The Clash y después toda la movida española: la música de Kortatu, La Polla Records  y la escena de rock radical vasco en general. Y por ahí por los laditos llegaba Rodrigo D, el punk peruano de Narcosis y otras bandas. Ya empezaba uno a escuchar Dead Kennedys y se empezaba a ampliar el espectro. Ahí mismo empezaba a llegar el ska de la mano también de toda la movida española y esa mezcla con el punk. 

JF: A mí me gustaba mucho el rap en esa época Boys II Men, Public Enemy y había por ahí cosas  medio comerciales que me interesaban. Queríamos hacer un grupo con un parcero, le íbamos a poner Save Peace y qué va, nunca hicimos una canción ni un culo, pero siempre había como esas ganas.

PA: Un día yo estaba en un concierto en Caliman con un parche de amigos y vi una banda tocando que se llamaba Skartel, de las primeras formaciones. Esos manes tocaban una re chimba. Y las Policarpas también. Yo dije "uy qué chimba, uno puede montar una banda". De tanto joder y joder me acuerdo que me regalaron una guitarra eléctrica que se llamaba Predator.

JF: Paradójicamente teníamos la misma guitarra en la infancia. Era una guitarrita que funcionaba con pila. Qué guitarrita tan chimba porque tenía un amplificador y distorsiones y tal.

PA:  Entonces claro, yo jodí con esa mierda y por ahí tuve unos profes de guitarra y avanzaba, pero ya me empezaba a poner mamón cuando me tocaba empezar a leer. Me daba mamera. De pronto, no sé por qué, me convencí de que el bajo era lo mío. Tal vez porque en la música siempre escuchaba el bajo por allá. Entonces vendí la guitarra y me acuerdo que en esa época me invitaron a salir en un comercial de buñuelos de no sé qué mierda y me tocó hacer de extra y me gané como 150.000 pesos de ese entonces. Ahí me compré un bajo honner calsiquito y un amplificador. Ya con eso le empecé a dar al bass.

JF: A mí siempre me ha gusto mucho la música. Estaba en el coro de la iglesia y tal. Me gustaba esa nota. Mi mamá me inculcó la música porque ella tocaba guitarra y una tía, hermana de ella, tocaba el tiple entonces siempre hubo esa influencia. El reggae estuvo en mi vida desde niño, porque a ellos les gusta mucho  y había muchos casetes en mi casa. Y escuchaba esa música sin saber quiénes eran, antes era más difícil saber quién cantaba.

EL ENCUENTRO Y LOS PRIMEROS DÍAS

PA: Yo había estado jodiendo un rato con unos manes que eran Armando Zamora "El Zorro" y un pelirrojo que tocaba batería y armamos una banda que dizque Cuervo Rojo. Hacíamos ruido. Puros locos, pero no pasaba nada. Sin embargo yo sabía que ahí había algo y empezamos a ensayar. Estuvimos como dos meses jodiendo: estaba Mateo Rivano "Barbaroja" tocando el trombón, había guitarras, éramos harto parche y por ahí intentaba gritar gente y nadie funcionaba. Fueron como dos meses intentando encontrar cantante porque estábamos que armábamos toque. Resulta que Felipe, el baterista, tenía una fiesta de barrio un día y se encontró a Javier.

JF: Yo en esa búsqueda de la música llegué al día de esa fiesta invitado por unos parceros, y una nena con la que yo cantaba en un grupo que se llamaba Eutanasia. Resulta que era una fiesta re aburridora y la mamá de esa nena me dijo que si cantaba y yo canté como un rap. Ahí estaba Felipe y me dijo "Hey qué tal, yo tengo una banda, estamos buscando cantante, ¿de pronto será que usted quiere venir a probar? El ensayo es mañana aquí en Santa Isabel". Al otro día yo llegué a ese ensayo e hicimos una canción que se llama "Cuba Libre" o "La Esquina del movimiento", que ya la tenían escrita ellos.

PA: Ese día hubo súper buena química. Por fin sonó la mierda porque teníamos una banda instrumental. Había letras pero no había quién se le midiera, entonces Javier de una se apropió del micrófono. Fue una chimba porque ya se podían hacer los conciertos. Desde ahí empezó la banda. Eso fue pleno octubre de 1996.

Me acuerdo exactamente el día que estábamos discutiendo ahí afuera de la casa en Santa Chava que cómo se iba a llamar la banda: decíamos que Alerta Guerrillas, pero no, muy heavy. Sí éramos séper izquierdosos desde el principio: revoltosos, de revolución. Queríamos una cosa explosiva, que fuera como un Alerta y a la vez camaradería, porque pues era la base de la vuelta: la posibilidad de hacer música con conciencia. Y pues éramos una banda de ska punk core. 

JF: Ahí todavía no se nos pasaba el reggae

PA: "La esquina del movimiento", por ejemplo era un ska. "En la esquina del movimiento siempre  hay que estar atento/ cuidado camarada que te coge la brigada/ no pierdas ya el aliento nanana". Ya, no me acuerdo más.

JF: El primer concierto fue en un bar que se llamaba Matatigre, en la 83 abajito de la 11. Eso fue un concierto re contra chimba, había una mano de gente... Ese día tocaba La Pequeña Nación, La Severa Matacera y nosotros.

PA: Éramos el parche porque caíamos los ska punk de acá, los redskin, los rudeboys, los punkis, los calvos, los sharps...había harto parche ahí. Teníamos cosas en común y nos mezclábamos, o sea, no importaba que fuéramos de diferentes combos. Ese día en el concierto había como 700 personas.

JF: Ahí arrancó todo. Al otro día ya nos sentíamos el putas, entonces empezamos a programar covers. Hacíamos covers de Specials, de Madness, de The Clash, de Kortatu.

PA: Nosotros hacíamos los afiches, los collages, imprimíamos esas fotocopias. Hacíamos el engrudo, íbamos a pegar y grafiteabamos.

JF: Recién así fuimos a Medellín como tres veces. Hicimos un concierto de punk el hijueputa con Niky Town, Peste Mutantex... todo ese parche. Fue una locura. Lo hicimos en el cinema de Itagüi: un cinema gigantesco lleno de punketos. Eso ya era en el 97.

PA: Nos íbamos como 50 en un bus y éramos como 4 bandas. Hacíamos vaca y allá nos quedábamos donde parceros. En ese momento ya nos estábamos dando cuenta que la banda estaba fuerte, pero Javier ya estaba empezando la universidad y yo todavía estaba en el colegio. Había conciertos que el Felipe, el baterista, el guitarro y yo éramos menores de edad.

JF: Tocaba entrarlos a escondidas. A veces nos tocó entrar justo en el  momento de tocar. Tocábamos y salíamos.

PA: En ese momento era la época de full violencia en Colombia: estaban las Farc, el M19 se estaba empezando a desmovilizar, dejación de armas y 50 días después empieza la matazón contra la gente de la UP. Nos toca la muerte de todos esos manes, de Bernardo Jaramillo, la muerte de Pizarro Leongómez. Esas cosas lo marcan a uno... cuando se veía el humo del Palacio de Justicia. Había una rabia ahí contenida, el país en guerra y uno saber que estaba en la burbuja. Nosotros no comíamos cuento y pues eso nos hizo tener problemas con autoridades en varias ocasiones. Estábamos jugando a ser una banda de rock revolucionaria. Una especie de The Clash Latinoamericano.

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DEL SKA PUNK AL REGGAE

PA: Va ligado todo a cuando empezamos a vivir juntos. En ese momento había una energía más roots y lo que escuchábamos era Gladiators, Max Romeo, Culture, Israel Vibration, Lee Perry... cosas así bien roots reggae y toda esa movida dub rocksteady. Primero vivíamos en un lugar de tres pisos: El  primero era una chimenea, una sala y ahí teníamos todo el ensayadero y el estudio, porque habíamos empezado a comprar unas maquinitas. Teníamos un par de güevonadas. En el segundo piso teníamos la cocina y el baño, y en el tercer piso dormíamos. Aunque realmente dormíamos como repartidos en los tres pisos.


En nuestra casa de la Candelaria-Belen, 2002.​

PA: De ahí ya nos invitan a tocar en San Andrés. Cuando se acabó el festival de la Luna Verde, hicieron uno que se llamaba el Crab Festival y nos llevaron en el 99. Y como tres años seguidos.

JF: Pero en el 98 tocábamos en un montón de lugares, no era como tocar hoy, era más difícil. Después de eso nos fuimos a vivir a Providencia, eso fue entre en 99 y el 2000. Nosotros íbamos como cinco días a un concierto y terminamos quedándonos tres meses. Nos contrataron para tocar toda la temporada de diciembre, desde el 16 hasta el 24  y el 31.  Ensayábamos todas las mañanas y parchábamos con mucha gente bacanísima.

En el año 2000. Pablo, Daladier y Javier.​​

PA: Allá fue que de pronto me empecé a dejar crecer los dreadlocks.

JF: Después fue que nos metimos en el estudio a  grabar el primer disco que se llama Alerta, que es donde están canciones como "Legal", "En lo profundo", "Motin".

PA: Ese lo empezamos a hacer en la casa con una consola análoga y grabando en cinta, cuando de pronto llegaron unos parceros y nos dijeron: "Uy ustedes qué andan haciendo acá, venga que tienen que caer a los estudios de Audiovisión". Y nos llevaron a grabar a Audiovisión.

​Grabando nuestro primer álbum en audiovision, inicios del 2000. El ingeniero fue Andrés Landinez.​

JF: Imagínese eso, nosotros unos pelaitos y nos le metimos a Roberto Sieger, que era el gerente del lugar y le entramos con la misma energía con la que los Wailers se le presentaron a Chris Blackwell. Nos pasó lo mismo, pero sin plata. Nosotros le dijimos al man que queríamos grabar un disco y que no podíamos pagarle ahorita, pero que todo bien, que nos creyera que se lo íbamos a devolver. Yo no sé qué fue lo que pasó, pero nos dejó grabar el disco completo. Fuimos todos los días como durante un mes. Eso es mucho tiempo, muchas horas.

PA: Como 500 horas de estudio jajaja.

JF: Nosotros hicimos un primer lanzamiento del álbum en 2002 donde salía solamente "En lo profundo" y "Legal". Fueron 500 copias. Ese concierto fue en Las Torres del Parque y eso se quedó hasta gente por fuera, vendimos todas. Hasta llegó Andrés Cepeda todo caleto con sus gafitas oscuras y su gorrito rasta. También había un montón de extranjeros, gente muy bacana. Con esa plata fuimos al otro día a pagarle al cucho de Audiovisión, pero todavía faltaba mucha plata, entonces terminamos de hacer el disco que lo lanzamos en el 2004 en el Downtown 727. Esa noche vendimos 800 discos , algo que no pasaba con una banda independiente. Fue un re contra hit.

PA: Toda esa plata la debíamos. Vivíamos por obra y gracia del espíritu santo. jajaja Mentira, nosotros tocábamos a la lata y digamos que eso nos servía. Y también obviamente nuestras familias nos ayudaban un resto. A veces me acuerdo que mi papá me mandaba por ahí queunos frijolitos, que el arrocito. El mercadito. También trabajamos un tiempo en Quiebra Canto tocando los jueves. Hubo una época que los miércoles tocábamos en Gótica a las 3 de la mañana.

JF: Cuando tocábamos en Gótica era de 3 a 5 a.m.  o de 1 a 3 a.m. Y era re crazy, porque a un lado eran las fiestas de trance ahí todo loco y todo mundo re volado, y apenas abrían nuestra puerta era ese riff todo roots.

PA: Ya después empezaron los Tortazos, Rock Al Parque, festivales, un montón de cosas. Empezamos a viajar por fuera.

JF: La primera salida fue a Chicago como en el 2003, nos tocó la guerra con Irak. Fue una manifestación donde todo el centro de Chicago estaba militarizado. Era la primer vez que yo veía a los Robocops originales, con unos escudos los hijueputas, y nosotros por allá todos turistas y tal, todos bacanes. Eso fue una experiencia recontra chimba.


Manifestación en contra de la guerra en Irak, Chicago 2004.​


PA:
Después vino la participación en el Rototom Sunsplash en Italia, como por el 2004, y pegó durísimo. Ahí aprovechamos para armar una gira en varios lugares, y teníamos una gira programada en Suecia. Fuimos, hicimos el concierto en el Rototom y estuvo del putas. Para nosotros era como el festival de reggae más importante.


Nuestra presentación en el Rototom 2004, main stage.​


JF:
Allá conocimos a Sly Dumbar. Y en ese año conocimos a todos los más chimbas: Alpha Blondy, Beenie Man, Gentleman, que se nos metió al camerino a hablarnos mierda y nosotros no sabíamos quién era. Después nos dimos cuenta que era el más duro de Alemania.

PA: Luego de empezar con el reggae, de ir a Providencia, de tocar en el Rototom, lo único que nos faltaba era la meca: Jamaica. Tomamos la decisión de irnos. Compramos  los tiquetes y arrancamos. Teníamos unos contactos bien buenos.

JF: Sly Dumbar y Junior Reed, o sea...

PA: Pero íbamos con 2000 dólares...

JF: Y con un disco duro remendado con cinta que lo abrieron en el aeropuerto de Jamaica.

PA: Habíamos llegado unos rastas colombianos. No nos querían dejar entrar a Jamaica porque cuando nos preguntaban que dónde nos íbamos a quedar nosotros decíamos que en Bobo Hill, la montaña de los rastas más radicales en Jamaica. Íbamos para allá porque Junior Reed nos había recomendado. Él ya había venido unos días acá por el festival Reggae Colombia Finalmente, después de esperar, llega un sacerdote por nosotros y nos saca de ahí.

JF: Ya allá llegamos primero a la montaña, a hacer los rituales. Después nos fuimos a los estudios donde nos recibió Junior Reed, que se vuelve como nuestro padrino en en ese viaje. Gracias a Dios nos ayudó mucho: mandó a comprar el Pro Tools para que lo estrenáramos en su estudio, nos presentó un montón de gente, pudimos hacer una canción con Big Youth, eso fue una locura. Parchamos con Suggar Minor. Andábamos con unos capos aprendiendo todo el día lo que es el reggae de verdad, esa vida y reafirmando que íbamos por un  lado una chimba y que lo que nosotros hacíamos también era valioso. Estábamos utilizando las mismas instalaciones, los mismos  equipos de los manes. Ahí hicimos esa canción "Princesa". Luego ya salió ese disco que se llama Somos Uno. También nos pasaron mil cosas: dos huracanes, un terremoto, accidente de carro...


Grabando en Jamaica con Sly Dunbar en Anchor Recording, 2006.​

ESPERA LA SEGUNDA PARTE DE ESTE VIAJE​