Title Fight: Reinventando el hardcore

La escena de hardcore ha pasado de ser un concepto local a lo global y una banda lo está demostrando a la perfección hoy en día: Title Fight.

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nov. 5 2015, 7:18pm

En otra época, un disco como Hyperview para una banda como Title Fight hubiera sido su perdición. Antes del lanzamiento de su tercer disco de larga duración, el cuarteto conformado por Jamie Rhoden (guitarra/bajo), Shane Moran (guitarra), Ned Russin (bajo/voz) y su hermano gemelo Ben Russin (batería), eran uno de los valores emergentes del hardcore melódico mejor recibidos en los últimos años. Provenientes de Kingston, Filadelfia, la banda practicó un estilo parecido al de antecesores de culto como Jawbreaker, Lifetime, Hot Water Music o Avail; sus shows eran oportunidades perfectas para echar el slam y el stage diving como mejor se debe. Walter Schreifels (Gorilla Biscuits, Quicksand, Rival Schools) les produjo su disco debut, habían ido de gira con actos tan diversos como Rise Against, Touché Amore y New Found Glory y actuado en el Vans Warped Tour sin perder su lugar entre el punk moderno y el llamado “emo revival” de principios de esta década.

Pero entonces sacaron Hyperview, un disco espacioso, con tiempos lentos, guitarras melódicas en capas y muchos efectos, y voces netamente melódicas. Difícilmente algo para echar el slam a gusto. Lanzado a través de la subsidiaria de Epitaph, ANTI- (casa de Tom Waits, Converge, Deafheaven y más), Hyperview solamente ha hecho que el perfil del grupo se eleve cada vez más, a pesar de algunos pocos empedernidos detractores. El álbum, influenciado por Dinosaur Jr, Beach Boys y Slowdive, les tomó más tiempo en grabar que sus anteriores Shed (2011) y Floral Green (2012), y se nota en cada segundo de las canciones. Como resultado, la banda ha tocado en Glastonbury, el año pasado vino a Bogotá a tocar en el Ozzy Bar y ha sido cubierta por medios que normalmente no tocan a bandas de su misma escena.

Platicamos por teléfono con Ned sobre su cambio radical, madurar y el hardcore en épocas de internet.

NOISEY: ¿Cómo les va, Ned?
Ned Russin: Hicimos siete shows en una gira de Centro y Sudamérica. Ahorita tuvimos un tiempo libre, pero el jueves nos volvemos a ir de gira. Luego son dos semanas libres de nuevo y luego a México.

Ya son como nueve meses desde el lanzamiento de Hyperview. Ha sido un disco muy diferente y hablaron mucho al principio de cómo era un disco diferente para ustedes. Con un poco de distancia y después de girarlo, ¿ahora que piensan de él?
Aún es una experiencia nueva tocar las canciones en vivo, porque básicamente es como si las tocáramos por primera vez. Puede que las toquemos en un lugar y sean recibidas de una manera increíble, y luego al otro dia las tocamos en otro lado y no tiene el mismo impacto. Creo que por nuestra experiencia nos hemos dado cuenta que toma como un año para que la gente pueda digerir bien un disco. Siento que es la primera vez que llega la gente después de los shows a decir “no he escuchado sus discos pasados, pero escuché el nuevo y me gustó mucho verlos en vivo”. Cuando tocamos esas canciones se hace una atmósfera diferente y me gusta; no es que puedas hacer stage diving con estas canciones [ríe], y me gusta desconcertar un poco a la gente. Nuestros fans han sido muy respetuosos con la nueva dirección que tomamos y creo que a la mayoría le ha gustado, y además atraemos a más personas.

Pero aún así tocan sus canciones viejas, así que hay un balance entre moshear y escuchar.
Sí, exactamente. No es que ahora nuestros shows son aburridos. Sigo muy orgulloso de nuestras canciones viejas, nos permite adentrarnos en una actitud para expresarnos de manera energética y loca, eso me gusta mucho. Lo que sucede es que crecimos y ahora entramos en un periodo de reflexión. Ahora, después de ponerme loco [en el escenario] me gusta pensar en qué es lo que provocó que me pusiera loco. Creo que mucha gente comenzó a seguirnos cuando eran jóvenes y que han crecido a la par con nosotros: están en sus veintes y creo que es una buena representación de lo que son nuestras vidas en estos momentos. Tratamos de armar nuestros sets para que vayan pasando por una serie de emociones por las cuales pasamos como personas en estos momentos. Creo que es lo mejor que puede suceder con nuestro show en vivo y lo que más me gusta de la música es verla en vivo. Me gusta tener una experiencia diferente a lo que se vive cuando escuchas un disco.

También es como una crónica del periodo de sus vidas que han vivido desde que inició Title Fight: cómo han crecido como personas y como artistas.
Es algo un poco extraño entenderlo, pero acepto ahora que sigo estando enojado sobre muchas situaciones, aunque en momentos pienso que estoy muy viejo para sentirme de esta manera, pero así es como me siento. Mucha gente me ha dicho “cuando seas más viejo ya no te importarán todas estas cosas, no puedes cambiar las cosas, así que tendrás que seguir adelante con tu vida”. [Me dicen] que no me sentiré apasionado por otras personas, por derechos humanos, y todas estas cosas. O que no me va a importar que una persona lastimó mis sentimientos o asuntos de relaciones interpersonales, pero no soy así. He crecido y sigo estando muy apasionado sobre todas estas cosas, y sigo enojado por ello. Quiero decirle a las personas que puedes no rendirte. No es infantil sentirse apasionado por algo... actuar irracional como reacción es infantil, meterte en una pelea sólo porque estás enojado por algo que no tiene que ver con la otra persona [es infantil]. No lo hago ni lo he hecho. Para mí, prefiero decir “estoy enojado por esto, quiero hablar de esto, escribir de ello” y con suerte esto resonará en otras personas.

Sigues apasionado, pero tal vez el lenguaje o la manera en que expresas inconformidad es algo más sutil.
Venimos del hardcore y a veces ese mundo se siente muy exclusivo, y no me gustaría ser así. El arte que más me gusta es el que ha roto esas fronteras autoimpuestas. Crecer en cualquier época es difícil, y que alguien quiera forzar su manera de ver el mundo es muy fuerte. Trato de darle voz a la frustración —eso es lo que trato de hacer con la música, personalmente; no puedo hablar por Jamie o Shane. Esa confusión lleva al enojo y el enojo te lleva a encontrar qué es lo que es real y qué no lo es.


Title Fight en directo. Foto por Keegan McGuire, tomada del Facebook de la banda.

Históricamente, el hardcore ha buscado hablar de varios temas sociales globales, pero solamente enfocado a un público específico, aunque últimamente ha tratado de abrirse más en los temas y los sonidos que trata. Ahora no se necesita estar en la tocada para ser parte de la conversación del hardcore. Hace diez años hubieran sido considerados vendidos y por lo que veo, sus fans no les han dado la espalda ni ustedes a la escena de la que vienen.
Antes la cosa era más local. Ahora es más grande gracias a las redes sociales: la gente sigue la cosa a través de sus computadoras. La escena se ha globalizado. Hemos tenido la fortuna de viajar mucho y los shows en Japón son muy similares a los shows en Nueva York. La gente ve los videos y sabe la manera en la que debe actuar en los conciertos, y eso lo hace muy interesante. A la vez, creo que las redes sociales han afectado a que haya una voz global. Antes, inclusive hace 10 años, si una banda experimentaba de alguna manera, los acusaban de venderse. La única manera en la que [bandas que cambiaron su sonido] podían darle voz a sus razones por intentar una u otra cosa era haciendo una entrevista y esperar unos meses a que saliera y desear que la gente la leyera. Si alguien cuestiona las intenciones de una banda hoy en día, inmediatamente pueden sacar su teléfono y en cinco minutos enterarse.

Las redes sociales en la música es algo que he pensado mucho, es un tema muy interesante. Nos queremos enfocar en ser una banda y queremos que nos respeten por la música y no por lo que comemos o lo que hacemos en nuestro tiempo libre. No es que no quiero que sepan qué es lo que hago o no, pero yo no soy una persona interesante —la banda lo es. Así que creo que le mostramos a la gente que somos una banda en serio, no en el sentido de querer ser ricos y famosos. Nos tomamos en serio escribir música. A través de nuestras redes le mostramos a la gente que le ponemos mucho esfuerzo y pensamos bien lo que estamos haciendo. Cuando un disco sale, la gente tiene un contexto para comprenderlo. Hacemos esto porque es en verdad en lo que creemos, y aunque es difícil que la gente comprenda esto, es como queremos presentarnos, y cada quien le puede dar su propia interpretación. Somos gente normal a la que nos importa la música.

Creo que el internet también ha hecho que la gente cambie su percepción de lo que es el hardcore para hacer algo más amplio e incluyente. Y nunca lo ha sido: los punks han escuchado música de todo desde el principio y ahora lo sabemos por tantos documentales y libros que han salido del tema.
El internet ha transformado la manera en la que vivimos la vida y cómo vivimos la música. Cómo manejamos la información es increíble. Si quiero escuchar una banda, sólo tengo que escribir su nombre y tengo su música en el momento. Especialmente con el hardcore esto es importante, porque [antes] las bandas sacaban pocos discos y eran difíciles de conseguir si no vivías en una ciudad grande. Ha permitido que la gente quiera experimentar, porque antes no teníamos acceso a tantos discos, sino a uno o dos [entonces no sabías de otros sonidos]. Me gusta que ahora puedas tener gustos variados. Me gusta estar envuelto ahora cuando todo esto está ocurriendo, y la gente está cuestionando viejas ideas y trayendo nuevas.

Marcos Hassan expresa su inconformidad en Twitter - @KiddieRiot