“Existencia es resistencia”: Hablamos con Shadia Mansour, la primera dama del hip hop árabe

Luego de su presentación en Hip Hop al Parque, charlamos con la artista sobre música y resistencia del pueblo palestino.

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nov. 19 2015, 5:11pm

Todas las fotos por Emilio Barriga.

Solo con estar de pie en un escenario, Shadia Mansour desafía a los opresores. No tiene que decir una palabra para protestar y solo el hecho de existir le basta para ser activista. Su voz es tan potente que podría ser una afamada cantante de R&B y su discurso lo suficientemente estructurado como para convertirse en una líder política. Su sentencia: “Existencia es resistencia”.

Shadia representa el activismo musical puro. A lo largo de su estancia en la capital colombiana, donde cerró el segundo día de Hip Hop al Parque 2015 y luego hizo una presentación ante los estudiantes de la Academia Superior de Artes de Bogotá, repitió insistentemente que los medios masivos tergiversan la información sobre Palestina. “No es un conflicto, es una ocupación ilegal”, fue su mensaje una y otra vez. “Quieren clasificarnos y así dividirnos”, dijo.

No nació en Palestina sino en Londres. Hubiera podido escoger una vida más tranquila, gozar de la visa que le otorga su país de nacimiento y olvidarse de los problemas que enfrenta su pueblo. Sin embargo, conoce perfectamente el territorio en el cual viven sus paisanos, canta hip hop en árabe y participa en actividades alrededor del mundo que le permitan recordarle a su gente que no la abandona y contarle al resto del mundo sobre su cultura.

Sus padres son exiliados de la ocupación y la vieron crecer como artista desde los cinco años, cuando empezó a aparecer en programas de radio y televisión hasta convertirse, sin vivir en Oriente, en una de las mujeres árabes más influyentes. Al menos eso fue lo que dijo la revista económica Arabian Business en 2013, cuando la clasificó entre las 100 con más poder de la región, a la misma altura de princesas y líderes económicas.

De su música solo se consiguen fácilmente sencillos a través de algunas plataformas digitales (iTunes y Amazon) y puesta en escena es básica. Para este viaje la acompañó un equipo de reconocidos personajes en el mundo del hip hop pro Palestina, el DJ Snuff, y los MC’s M1 de Dead Prez y Mazzi Behi, aunque la directora de su orquesta es ella.

Con beats cargados de música tradicional árabe y la estructura clásica del rap clandestino de Nueva York, su poderosa voz, que suena a la vieja escuela del Oriente, es la que logra crear la atmósfera sonora de su tierra lejana, junto con imágenes desgarradoras de civiles sufriendo en Palestina subtituladas en español, en un repertorio de canciones cuyas letras han sido catalogadas muchas veces como hostiles por su crudeza y confrontación al gobierno Israel.

“Ellos tienen tanques y nosotros tenemos piedras, ellos derriban nuestras casas y matan a nuestros niños… el sionismo debe ser derrotado, bang bang bang…¿Crees que tu arma me asusta? Detrás de mí te demoleré como un sorbo de agua. Chupar tus sesos y ponerlos en una copa... lanzaré mis palabras y mis palabras son letales. Soy valiente y no le temo a los disparos. Recordando el sueño del Che Guevara, soy dulce e inocente, pero si me haces hambrienta me hago salvaje, salvaje, salvaje”, reza el tema ‘They All Have Tanks’.

Su canción más reconocida la escribió como respuesta a lo que ella considera una provocación: la apropiación de la bufanda árabe, conocida como Hata o keffiyeh, por parte de culturas de occidente.

“Puedes tocar mi falafel y el hummus pero ni por el putas toques mi keffiyeh... Ahora estos perros lo están usando como tendencia. No importa cómo lo diseñen, no importa cómo le cambien el color, el keffiyeh es árabe y se quedará árabe... La bufanda, ellos la quieren. Nuestro intelecto, ellos lo quieren. Nuestra dignidad, ellos la quieren. Todo lo que es nuestro, ellos lo quieren. No nos quedaremos callados y no lo permitiremos”, canta en un ir y venir entre letras que están en el límite entre ser contundente y agresiva.

Luego de sus recientes presentaciones en Colombia, hablamos con ella sobre música y activismo.

El hip hop es un género liderado por los hombres. ¿Por qué elegiste el hip hop, cuando con esa voz pudo haber sido utilizada para otros géneros donde se destacan más mujeres y tal vez se llega a más gente?

No veo machismo en el hip hop, al menos en el que yo me inspiré, el que yo llamo el hip hop real. Nunca pensé en que necesitaba plantear el tema del machismo o cosas como esas. Solamente pensé en lo árabe, que crecí como parte de la diáspora y que esta era una gran plataforma para mí, pues yo hablo un poco duro (risas). El hip hop me dio la bienvenida como un refugio para mí, para mis ideas, y como una plataforma global.

Te llaman la Primera Dama del Hip Hop. ¿Qué significa eso para ti?

Significa que soy la primera dama del hip hop. Es un aspecto feminista que traigo. Por el hecho de que soy mujer, de que soy feliz siendo una mujer, de que uso este vestido para resaltar el hecho de que no tengo que vestirme como hombre para construir esa imagen masculina del hip hop. Este género es sobre estilo, tu propio estilo, y el feminismo está incluido en eso.

¿Y qué es feminismo para ti?

No sé. Solo sé de igualdad para todos. No me gustan todas esas etiquetas y terminologías cuando se habla de la gente. Igualdad para todos.

Una de las canciones más conocidas de Mansour es Kofeyye Arabeyye, que nace de la necesidad de recordar que el kofeyye, también conocido como ‘hata’, es una prenda árabe que representa una identidad cultural, no un accesorio de moda.

No hay tanta información sobre ti en la web. Dicen que usas estos trajes típicos para evitar que la mujer sea vista como objeto sexual en el hip hop. ¿Es cierto?

Seguramente lo leíste en Wikipedia (risas), pero este traje no tiene nada que ver con eso. Es nuestra cultura, nuestro estilo. Refleja el trabajo duro de mujeres palestinas, que ponen mucho esfuerzo en elaborar estos vestidos. Es un símbolo de identidad, y el hip hop es sobre identidad, unidad y estilo.

Entonces no te gustan las etiquetas, según has dicho estos días…

Hablé de las etiquetas sobre ser palestina cristiana o palestina británica, todas esas etiquetas extra son una táctica barata para tratar de dividirnos y supongo que para hacernos inferiores y superiores los unos a los otros. Es para categorizarnos. Yo no hablo sobre las religiones porque todos somos gente.

Con letras tan concretas y una puesta en escena contundente, tal vez no es tan fácil llegar a ciertos escenarios de la industria musical. ¿Te interesa hacer parte del mainstream?

La identidad viene con la independencia y ésta es música independiente. Nadie me dice qué hacer, cómo vestirme, nada de eso. Hacemos lo que hacemos. El hip hop no le pertenece a nadie diferente a la gente, no pertenece al dinero, a los bolsillos, a la codicia, ni a las corporaciones, sino a las personas. A quienes hacen el ejercicio de la verdad, de la justicia y de la realidad.

En América Latina muchos te conocimos a través de la canción “Somos Sur” que cantaste con la chilena Ana Tijoux. Ella, con sus letras sociales y feministas llegó a los Grammy...

Si te nominan para un Grammy está bien, te lo mereces. Ellos llegaron a ella, no al contrario, por su música y su trabajo, y ella está diciendo la verdad. Ella no está cantando ‘Por favor dame un Grammy’ y tampoco sobre objetos ostentosos y joyas y ese tipo de cosas que muchas veces cantan quienes los ganan, así que es una victoria para ella no tener que cantar sobre todas esas cosas falsas.

Y estando lejos de esos escenarios masivos, como artista, ¿cuál es tu sueño?

No tengo uno. Sólo espero que mi música continúe influenciando a la gente de una forma positiva para cambiar la vida de las personas.

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Sigue a Renata en Twitter: @renatarinconb