"Hablo de sexo, no de matar a nadie": Choco, pionera del reggaetón lésbico

ENTREVISTA / El perreo aquí es literalmente maniculiteteo, finger party y cachondeo explícito.

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sep. 2 2015, 3:47pm

Fotos: cortesía Chocolate Remixes.

Hace unos días conocí el reggaetón lésbico y lo primero que me generó curiosidad fue la dinámica del perreo. ¿Sería el perfecto sueño mojado de todos aquellos que aman el porno entre chicas? ¿Se irían de fiesta con juegueticos ya puestos? ¿Sería la tijera del Kamasutra una buena posición en la pista? ¿Cuáles son las posibilidades de que todo temine en una gran orgía? Incluso dudé sobre si era en serio o no. El video decía "Chocolate Remixes- Lesbian Reggaetón- Lo que las mujeres quieren" y en este aparecía una chica blanca, delgada, con el blin blin, la gorra, la gafa y la actitud de "Hola, te vengo a comer, te vienes conmigo". La cosa iba tan en serio que decidí escribirle para hablar de este género cachondo y sin pelos en la lengua.

Hola Choco, empecemos por ¿cómo y por qué empezó la idea de hacer un reggaetón lésbico?

Por un lado la sola enunciación "reggaetón lésbico" ya me parecía un concepto rupturista por el simple hecho de lo que implica el reggaetón en nuestro imaginario y todo el machismo que trae emparejado. Simplemente cambiar el "macho reggaetonero" por una mujer lesbiana, me parecía que, además de gracioso, subvertía todo el orden de las cosas y abría la puerta para repensar y replantear muchas cosas. Por otra parte se trata de aprovechar la lógica del reggaetón. Este género musical se caracteriza por letras cargadas de contenido sexual explícito y me parecía muy adecuado para poder hablar del sexo lésbico. El lenguaje del reggaetón, tan explícito, tan cachondo, me parecía muy oportuno para enunciar en primera persona estas instancias e instaurar nuevos imaginarios al respecto; más verdaderos, más carnales, más sucios, más lascivos, más reales.

Los reggaetoneros, imagino yo, deben follar muchísimo, ¿cómo te va con las chicas?

Jajaja, los reggaetoneros, creo yo, tienen una imagen que sostener de súper machos, lo que no implica que, en su vida real y fuera de la imagen que venden en la pantalla, se la pasen cogiendo todo el día. Lo que sí es cierto es que cuando uno se expone de este modo, además de conocer mucha gente, hay una especie de seducción a través de lo que uno hace. Es algo que se da con el público, hay un ida y vuelta y sobre todo en este caso, cantando canciones con mucha energía, carga sexual y erótica, se genera una atracción y magnetismo con el público, lo que después se puede llegar a traducir en situaciones particulares. Pero bueno... ya te imaginarás detalles sobre mi vida íntima, en esos términos no es de lo que vengo a conversar jeje.

Hablemos del perreo que es una de las características principales del reggaetón. ¿Qué tanto perrea la comunidad lésbica con tu música?

Me parece importante tu pregunta porque ese es justamente uno de los desafíos. En el proyecto, habrás visto tal vez en el video o en fotos, también participan bailarinas. Lejos de ser unas chicas que aparezcan de fondo como se ve en algunos videos de reggaetón, ellas tienen mucho protagonismo y actitud, porque justamente de ese empoderamiento del cuerpo, de esa mujer que se sabe poderosa, se sabe dueña de sí misma y de hacer lo que quiere con ella, con su cuerpo y con su deseo, es una de las cosas de las que venimos a hablar.

Desde el mismo feminismo, dentro del mismo colectivo de lesbianas y sobre todo al comienzo, se nos ha criticado bastante porque las bailarinas aparecían con poca ropa y por cómo bailaban. A pesar de eso, nosotras sostenemos firmemente esa postura, nos parece que, justamente, apropiarnos de ese baile donde la mujer es quien lleva el control, a diferencia de muchos otros bailes latinos, es importantísimo. Por suerte, cada vez más se van cayendo esas barreras y cada vez más dentro de la comunidad lésbica se nos van sumando a esta liberación del cuerpo. A mí particularmente, el perreo y todo el cachondeo del baile del reggaetón me encanta.

Y en la práctica, ¿cómo ves tú desde la tarima esa dinámica del pre-sexo que se da con el erotismo del perreo?

Cada vez hay más gente que se anima y se engancha. Hay mucho prejuicio a veces y mucha timidez, pero es cuestión de ir soltándose. He visto chicas que están matándose contra la pared y veo otras que ni a palo bailan en pareja, porque no se animan. También depende mucho del tipo de público que haya donde tocamos. A veces, si se trata de un boliche y, si a eso le sumas que tocamos tarde cuando ya hay alcohol en la sangre, eso sucede, es más normal ver chicas frotándose sin importarles nada. Pero a veces tocamos en otro tipo de eventos, con un perfil más intelectual y hay una distancia mayor, hay más observación y la gente se involucra menos. Es importante destacar también que nosotras estamos en Argentina y a diferencia de Centroamérica, acá no se baila tanto reggaetón, entonces incluso en boliches heterosexuales no ves tantas parejas bailando perreo "como Dios manda".

Tu proyecto tiene algo de burla y algo de discurso de inclusión sexual, ¿cuál es tu intención real?

El proyecto tiene de todo un poco, hay mucho de humor, de sátira, aprovecho para decir muchas verdades sobre situaciones que vivimos las personas que no entramos dentro de la heteronormatividad y también tiene una fuerte apuesta a la visibilización. La intención principal creo que es generar interrogantes, que la gente se pregunte cosas, presentar contradicciones, lo que, supongo, es el trabajo de un artista, presentar ficciones y situaciones que sean disparadores. Es a la vez un gran trabajo de campo donde surgen muchas situaciones que son, en mi punto de vista, interesantísimas de observar. Además de eso, está lo más simple de la vida, la intención es divertirme, hacer lo que me gusta, hacer música, cantar, en fin... hacer lo que quiero.

El reggaetón tiene esa característica sexual y cachonda, donde a partir de las letras, se describe el proceso de sacarte de la fiesta y comerte, ¿cómo funciona esto en el reggaetón lésbico? ¿También le apuntas a este tipo de historias?

En eso no difiere demasiado, justamente ese tipo de situaciones eran las que me parecían excelentes para tomarlas y contarlas en su versión lésbica. Por ejemplo el primer tema que hice, "Nos hagamos cargo", es un tema en el cual le canto a "la mujer heterosexual", y la letra no es más que mil promesas de todo lo que vamos a hacer. Tal cual un tema cualquiera de reggaetón, donde el punto es lo prometedor que va a ser el sexo si la mujer se va con él. Solo que, en este caso, es lo prometedor que es el sexo si la mujer se anima a estar conmigo (con una mujer). En eso supongo que lo que hago mantiene la esencia completa.

¿Cómo te va en vivo? ¿Hay bastante perreo lésbico en tus conciertos?

En vivo es una fiesta, me encanta tocar en vivo. A la gente le gusta mucho, porque además les resulta muy novedoso, divertido y cachondo. Algunas se sonrojan. En Argentina, insisto, falta más cultura del perreo, estamos muy al sur y la gente se enfría un poco, a veces es medio tímida y las lesbianas no son la excepción. Pero les encanta y se vuelven locas con las bailarinas, toda esa situación es muy novedosa para muchas. Quienes siempre tienen menos vergüenza y se enganchan a más no poder son los hombres gay. Lo cierto es que nosotras hacemos reggaetón lésbico, pero nuestro público es variado, no es que solamente tocamos para lesbianas o en lugares de lesbianas.

¿Qué haces cuando no eres Choco, la mente maestra detrás de Chocolate Remixes?

La verdad cada vez le dedico más tiempo al proyecto, porque detrás de las presentaciones todo lo que es componer, producir, grabar, mezclar, lleva mucho tiempo. Pero cuando me saco el traje de Chocolateahí aparece al estilo Peter Parker o Clark Kent, una técnica en arte multimedia y analista de sistemas.

¿Cuál ha sido tu presentación más memorable hasta el momento?

El año pasado en la Marcha del Orgullo Gay acá, en la ciudad de Buenos Aires, tocamos frente a una cantidad de gente que no alcanzaba a ver hasta dónde llegaba, en el medio de la plaza principal de la ciudad, con la Casa Rosada de fondo y la Catedral a la derecha. No me lo olvido más, mis ojos veían un horizonte de cabecitas y allá al fondo, a varias cuadras, se veía la cúpula del Congreso hasta donde ya había gente. Jamás nos habíamos presentado ante tantas personas. Tanta gente agitando el lesbian reggaetón fue algo increíble.

Tu rima va por el lado de la tiradera a los reggaetoneros súper machos, ¿rapeabas desde antes de Chocolate Remixes o esta fue la excusa para hacerlo?

Una parte va por el lado de la tiradera, como bien dices, aprovechando este juego en el que todos se tiran contra todos. A mí sinceramente me parece casi un chiste, incluso cuando veo a exponentes del reggaetón tirarse unos contra otros, es casi como un juego de niños, entonces lo tomo por ese lado, a mí me da mucha gracia, me parece un juego, y lo aprovecho justamente para atacar al macho reggaetonero y decirle "hey gil, yo soy mejor que vos". Es una tontería, es como decirle a tu hermano más chico que tu mamá te prefiere a vos, pero esa es la lógica y con esa vamos.

También improviso sobre otras cosas, lo cierto es que empecé a rapear con este proyecto pero me he ido dando cuenta de que tengo facilidad para hacerlo y con el tiempo he ido ganando no solo habilidad sino también el flow y un estilo más propio.

"Lo que las mujeres quieren", es una especie de manual para el reggaetonero macho donde le enseñas cómo cogerse a una chica... ¿alguna vez tuviste tu época hetero y desde ahí encontraste las fallas de los hombres?

Hablar del macho es hablar de una generalidad, no de una persona en particular. Es una construcción cultural y a esa construcción es a la que le canto. A esa construcción que hace una veneración sobre el falo, y sobre su tamaño, y a esa misma construcción que anula por ejemplo la posibilidad del hombre de ser penetrado también y consecuentemente anula a la mujer en ese rol. Yo me identifico como lesbiana, eso también es una construcción, independientemente de que yo no me resistiría demasiado ante un súper macho que se deje de joder, se baje los calzones y se ponga en cuatro jaja.

También te pones pesada, sexual e intensa en las letras, ¿cómo ha respondido la comunidad a eso?

Todavía tenemos la cruz cargando en nuestras espaldas, más allá de todo y por más que pertenezcamos a la comunidad LGBT, muchos de nosotros hemos sido criados bajo una moral muy católica, independientemente de lo religioso. Hay muchas inhibiciones todavía. Hay mucha gente que le encanta, pero de verdad, también hay muchos que lo escuchan y no se atreverían a reproducir las letras. Y ya sabemos que lo que no se nombra no existe, así que hay que seguir apostando ahí, para más visibilización, por poder estar más relajados con estos temas. En definitiva, estoy hablando de sexo, no estoy hablando de matar a nadie.