"Volver a empezar también es sobrevivir": una charla con Ali aka Mind

Hablamos con el rapero bogotano sobre su época de skate, su amor por el bolero y su catártico último disco 'Sobreviviente'.

|
ago. 29 2016, 11:52pm

Fotos por Darly Calderón.

De frente parecía menos imponente que cuando está sobre la tarima empapando con su lírica el micrófono, desahogando sus miedos y haciendo catarsis frente a un público que le es fiel, que corea sus temas, que los suda y los siente como propios. Tenía una gorra azul, una camiseta blanca y un jean oscuro, sus primeras palabras inspiraban cierta familiaridad, cierta nobleza, cierta tranquilidad. Más que respeto inspiraba confianza y pura sinceridad en la palabra.

Se le conoce más como un MC que lo deja todo en el papel que como un beatmaker que puede pasar días buscando samples en viejos boleros que escuchaba con su papá en la infancia. Es más un tipo de tarimas y micrófonos que de skates y trucos, aunque siempre quiso ser skater profesional antes que rapero, sin embargo aquí está, más de 10 años después, con un disco con su primer grupo Capital Special y cuatro discos como solista, con una carrera de altos y bajos, pero la firme intención de nunca dejar de hacer lo que ama: rapear.

Sentarse a hablar con Ali aka Mind es, de alguna manera, escuchar la historia detrás de sus canciones, es acercarse a esos pensamientos que luego terminarán siendo rimas; es pasar de la melancolía al agradecimiento, de la nostalgia a la superación y de la rutina a la melodía inmortalizada en canciones y beats. Por eso nuestra conversación más que una entrevista de su más reciente disco Sobreviviente, es un paseo rápido, condensado y fluido de lo que ha sido su carrera desde su primer acercamiento a la música, pasando por sus trabajos en paralelo como mesero y profesor en otro país y hasta momento actual en el rap.

*Denle play a lo más reciente de Alí aka Mind mientras leen esta entrevista.

Hablemos un poco de tus inicios en el rap, pero también de esa herencia musical de la familia.

Mis primeros acercamientos con la música fueron gracias a mi papá y a mi hermano. Mi hermano monopolizaba el equipo de sonido todos los días desde las 6 a 8 de la noche de lunes a viernes. Mi mamá toda la tarde nos tenía con radionovelas. Los fines de semana, el equipo era 100% de mi papá. Era escuchar a Julio Jaramillo, Los Visconti y Carlos Gardel entre otros. Toda esa influencia musical la empecé a sentir más arraigada estando fuera del país y cuando escuchaba eso en las rockolas me devolvía a esos domingos en la casa y me daba nostalgia. Luego ya se fue convirtiendo en parte de mi vida y cuando salgo a tomarme unas cervezas llega un momento en el que no quiero que suene rap sino un Óscar Agudelo, un Alci Acosta, sin importar que me miren como un viejito porque disfruto las letras, las métricas, todo. Esos tipos eran unos genios componiendo.

¿Qué escuchaba a tu hermano?

Cuando se apoderaba del equipo ponía Soda Stereo, Los Abuelos de la Nada, Los Toreros Muertos, puro rock en español. Me acuerdo incluso que en esa época uno cambiaba unas tapas de gaseosa y plata por unos vinilos chiquiticos que traían dos o tres canciones de los Toreros Muertos y al otro lado Soda Stereo, entonces claro, esa fue otra influencia musical muy fuerte para mi.

Eso en la casa. De ahí sales a la calle, a encontrarte con ese otro universo, te enamoras del skate y también tienes tus primeros acercamientos al rap. ¿Cómo fueron esos primeros días de bombo y caja en tu cabeza?

Yo empecé a montar skate como en el 95 más o menos, todavía estaba en el colegio y en Soacha éramos tres personas las que andábamos en patineta, pero no teníamos una mentalidad ni cultura del deporte como tal. Éramos tres pelados intentando hacerle cacería a un tipo que tenía un Betamax de un video viejísimo de skate para que nos dejara ver y aprender un poco. Ya cuando llegué a entrenar con la gente de Bogotá, llegué a patinar en La Estrella, en el Murillo Toro, etc.. y conocí a un parcero que me regaló un cassette de Cypress Hill. Ese ya fue el cambio definitivo, ahí fue cuando empecé a entender el rap.

No volviste a andar en skate…

Yo empecé a andar ya con los skaters que eran raperos, ellos me llevaron a fiestas de rap y ya como que empecé a llegar a la adolescencia y mis fiestas eran las fiestas de rap, ni siquiera bailábamos porque había muy poquitas mujeres en esas fiestas, éramos 50 monos entre todos medio bailando y tomando cerveza, pero era muy chistoso. Y de ahí en adelante, cuando yo dejé de montar tabla por una lesión de ligamento cruzado, mi refugio fue la música, porque fue un momento semi-depresivo, digamos, porque estaba dejando todo atrás, todo lo que había soñado y a lo que le había apostado. Me encontré con la música y me mostró que había una oportunidad y acá estoy.

Buena parte de tu carrera la has vivido por fuera del país. Llegó un momento de tu vida en el que quisiste empezar de ceros y te fuiste con $400.000 pesos en el bolsillo a Ecuador. ¿Qué pasó en ese transcurso? ¿De qué vivías?

Yo llego a Ecuador y lo primero que consigo es un trabajo de mesero, estar ahí me hace conocer a un DJ local que se llama Jhostyn Villareal, que es un chico que mezcla muy bien y es muy conocido allá. Él me llevó a una escuela de música donde estaban buscando a un profesor que supiera de producción y terminé trabajando en esa escuela, fue como que me cambió el estilo de vida. Esta escuela me pagó un par de cursos y fue muy bonito. Pero uno también tiene la necesidad de seguir evolucionando y me fui a Argentina.

Allá pasaron muchas cosas, yo creo que el aprendizaje y estar en otro país te abre la mente y te cambia conceptos que tenías arraigados, miedos, ideas de que no se puede y una cantidad de cosas que después te das cuenta que en otros lugares lo viven con una naturalidad increíble. Allá no tienen miedo a ser honestos y sencieros con lo que sienten y lo van diciendo, eso también fue super importante.

¿Cómo todo esto que viviste se fue ligando paralelamente al rap? ¿En qué momentos componías y cómo llevabas esa doble vida de tener un trabajo para suplir unas necesidades por un lado pero por otro lado no dejar de hacer rap?

Es una vida llena de sacrificios, así lo asumo yo. Mientras mis amigos del trabajo salían a tomarse unas cervezas, yo tenía que ir a una escuela de música a estudiar cuatro horas y luego llegaba a la casa con la responsabilidad de que de nada me servía estudiar música si no hacía música, entonces tenía que escribir canciones.

Durante una época fue muy desgastante porque trabajaba muchísimo y le dedicaba muchísimo tiempo a la música, estaba siempre cansado, los tiempos libres no eran tiempos de descanso, sino para aprovechar y producir. Lo más gracioso es que cuando me preguntan hoy en día que si todo ha cambiado, en realidad es el mismo rigor de trabajo y me siento muy contento, ahora me dedico más a la música.

¿Para tí qué es lo mejor de ese sacrificio que a veces resulta tan caótico?

Yo creo que esos momentos son puntos de quiebre donde uno realmente saca el artista, porque son momentos muy sensibles, donde uno se siente vulnerable, incluso espiritualmente; donde el cuerpo se siente cansado y la mente se siente cansada son los momentos más lindos, uno a veces busca esos momentos incluso donde se siente con esa nostalgia para escribir porque es lo que más motiva. Uno como escritor necesita esos momentos. Si una persona piensa que solo saliendo a fumarse un porro al parque y volviendo a la casa va a escribir una canción, pues también está bueno tener necesidades, está bueno que pasen las cosas, está bueno ganársela, disfrutarla, pelearla, perderla también está bueno. Lo que más rescato de todo este proceso es haber tenido muchas veces ese momento justo donde uno dice, " se fue todo al carajo, ya está" y volver a intentarlo y hoy en día puedo decir que valió la pena, porque sino estaría allá todavía haciendo llamadas desde un banco.

Hablemos de “sobreviviente” no como disco, sino como concepto. ¿A qué cosas has sobrevivido?

Yo creo que el concepto de sobreviviente es algo de hace poco, en mi mente había muchas cosas, pero en este momento de mi vida me digo "hemos sobrevivido a muchísimas cosas". Y me siento super orgulloso de haber sobrevivido: a los prejuicios, la falta de fe, la falta de ganas de mucha gente, vivir en diferentes países, las tristezas, las depresiones, las cárceles mentales, los miedos,. Yo crecí en una sociedad desafortunadamente muy prejuiciosa, entonces yo digo: sobrevivir a eso y tratar de ser natural es muy difícil.

Ese concepto de sobreviviente me trae a esto, a este momento en el que puedo decir con orgullo que he sobrevivido a todo esto y a que esto se vuelva una monotonía, porque no quiero que se vuelva algo sistemático, tiene que ser algo natural, con cambios. Hay que saber que siempre se puede volver a empezar, eso también es sobrevivir.

Ya que lo nombras, sobreviviste también a haber perdido todo el proceso que llevabas con tu primer disco como solista, Rap Conciencia.

Eso del disco fue un momento complicado, porque estaba viviendo solo en Buenos Aires, no tenía ni un amigo, vivía en un lugar que era una habitación de madera y escuchabas al del lado, la energía era densa. Venía trabajando desde Ecuador en el disco y con un peso enorme de haber hecho muchas cosas de música pero haber dejado de lado mi proyecto. Le trabajé al disco en Buenos Aires y en un momento que estaba bajo de nota ¡pum! bajaron el taco y se me quemó el disco. Se perdió todo.

Ahí tuve varios días de reflexión. Yo pensaba "¿qué estoy haciendo de mi vida?", pero después decía "no, es que no puedo hacer otra cosa, esto es lo que necesito para mi", y empecé a escribir y creo que esa fue una de las cosas más chéveres que me pudo haber pasado, porque lo que escribí y armé después fue algo que me sorprendió porque no me esperaba lograrlo tan rápido y como quería. Creo que esos momentos son muy necesarios para recordarle a uno de qué está hecho.

¿Qué pasó con ese disco después de salir finalmente?

Ese disco me abrió las puertas en muchísimos lugares. Ese llevó a conocer varias ciudades de Argentina y fue con el que viajé por primera vez fuera del país. Acá en Colombia también fue bien recibido, sigo tocando canciones de ese disco y parece que fuera el primer día que las escribí. Para mí ese disco fue el que marcó un inicio de algo importante que podría pasar.

Ese fue tu primer disco como solista, ahora pasemos al último, ahora sí hablemos de Sobreviviente como la excusa para volver al país después de muchos años y quedarte un tiempo, ¿qué trae este disco?

Empezando por la carátula, la hizo Zorro Zombie, es un ilustrador que desde el primer día que vi su arte me enamoré de su trabajo. Él me captó la idea, yo quería verme como un niño, quería que la gente entendiera que ese niño sigue vivo pero que además tanto él como la maleta que llevaba llena de cosas, al parecer insignificantes, eran en realidad expectativas y sueños. Ese niño sobrevivió y sigue vivo, es un niño que soñó lo que hoy pasa y que sigue soñando que hay cosas más importantes que puedan llegar a pasar.

Aparte de esto tiene muchos invitados. Está Akapellah de Venezuela, que es un parcero que admiro, un rapero que siento que está haciendo un gran trabajo. Está Eufonic, Gambeta de Alcolirykoz, Piel Roja que es un colombiano que vive en Barcelona y Epidemic, esto en la parte de MCs, ya por otro lado están los músicos que también son bastantes y que fueron bien importantes para este proceso.

Cuando uno mira el tracklist no se siente, en los títulos de las canciones, que exista una especie de línea, una suerte de historia que se va tejiendo, sin embargo se siente una gran variedad de historias, ¿qué te sacaste del pecho en cada uno de estos temas?

Este disco, a diferencia de Mestizo o de Palabras del Alma que llevan una línea, que lo escuchas y como que hay una onda que te va llevando y que parece un libro, en Sobreviviente es como si fuera una colección de diferentes capítulos, es como si yo fuera un coleccionista de episodios y los fuera retratando todos. La idea era que cada canción sonara totalmente diferente y tuviera su propio clima y sus colores. Desde el principio es un álbum muy personal, que retrata escenas de ciudad, pero también el amor hacia mi hija, la nostalgia de Buenos Aires, ponerme en los zapatos de un amigo para hacerle una canción a su mamita que falleció, un tema dedicado al skate, hay varias historias ahí.

¿Qué se viene después de esto?

Ya tenemos varias cinco fechas en Europa, vamos a estar en España, Italia y Francia. También vamos a estar en Tunja, vamos a pasar por Perú, Argentina y Uruguay. Tenemos más o menos fechas de aquí a febrero del otro año.

***

Sigue a Ali aka Mind por aquí.