Foto: arte del disco "Antidotes" de Foals

‘Antidotes’ es la prueba de que Foals es el Radiohead de esta generación

Diez años después, el primer disco de Foals es una pieza de arte única que no tiene precio.

por Sam Willis; traducido por Daniela Silva
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29 marzo 2018, 12:50am

Foto: arte del disco "Antidotes" de Foals

Mis recuerdos de cuando era un joven de 16 años están inmersos en los clichés de la adolescencia: sobrevivir a la dinámica de los grupitos de la secundaria, quejarme con mi mamá de que no me entendía y tratar de encontrar a alguien abierto a la idea de tener sexo. Por supuesto, lo último, fue un proyecto que fracasó. Sin embargo, como la mayoría de la gente, algo que no me faltó durante esos años de adolescencia fue la música en mi Walkman, y luego en mi iPod.

Eso fue hace diez años, y en aquel entonces la música en el Reino Unido existía en un estado de cambio constante. La promesa de la música grime había llegado y luego se había convertido en total sumisión comercial en las decadentes playas de Ayia Napa; el nu-rave ya había comenzado a desvanecerse, deshidratado y estaba bajando de su viaje de MDMA; y la revolución del rock garage del Reino Unido se quedó sin aliento desde algún lugar debajo de una montaña de basura indie. Pero durante el deterioro de estas escenas, surgió algo nuevo: un álbum debut rico y animado de la banda de Oxford, Foals, llamado Antidotes.

La banda presentó una estética singular que combinaba melodías enlazadas metódicamente con un ritmo anfetamínico: a medio camino entre el sonido del renacimiento post-punk, el aroma de un jardín y, en sus momentos más ligeros, un tono trascendental adaptado para los bajones a las 6 AM y esos preciosos últimos momentos de euforia. Los estadounidenses no entendieron muy bien el Antidotes (Pitchfork le dio al álbum un 5.9), pero eso no era necesario. El álbum se fusionó con un momento específico de la cultura británica, la generación Skins, y le permitió a la banda ir un paso más allá del título que son hoy en día. Diez años más tarde es una reliquia, pero también incomparable y única. Entonces, ¿cómo llegaron ahí exactamente?

Para empezar, la llegada de Foals estuvo perfectamente sincronizada, sucedió justo cuando había una necesidad de un grupo que cubriera la brecha cultural entre las bandas de guitarra, el punk y la música dance. Esto significó que fueron celebrados por los estudiantes que podían darle un sentido matemático a la marca de tiempo extraña en canciones como "Two Steps Twice", pero también que se convirtieron en una banda sonora para los adolescentes que pronto se convertirían en hedonistas. Los rumores de que la banda se aparecía en las fiestas caseras –que fueron recreadas estratégicamente en el episodio de 10 minutos de Skins: Secret Party, que estaba repleto de pastillas y bebidas gratis y que incluía una presentación de la canción "Hummer"– eran legendarios. También ayudó el hecho de que los inicios de Foals fueron muy DIY, y se colocaron en la cultura juvenil inteligentemente, como personas comunes y corrientes como tú y yo.

"Tenían una van horrible", recuerda Tim, cofundador de Transgressive Records, quien inicialmente contrató a la banda. "Tenía un hoyo en la parte de arriba, donde supongo que antes había un letrero, y estaba llena de camisetas de la gira. Entonces cuando te sentabas en la parte de atrás, obviamente sin cinturones de seguridad, apenas con asientos, siempre que llovía se mojaba el que iba en ese asiento. Era horrible, pero su postura al respecto era seguir el ejemplo de bandas como Fugazi y todas esas bandas de Dischord en las que simplemente agarrabas carretera y te ponías a trabajar". Se acuerda de cómo la banda iba a tocar a las fiestas caseras entre conciertos "reales". "Daban el concierto y luego, si les dabas una pasta con atún después del show y una cama, tocaban en tu fiesta".

Desde el principio, existía la sensación de que los Foals estaban muy dedicados a su música, y la veían no como una vocación sino como un estilo de vida; una forma de vivir a través del arte, algo que les apasionaba en términos de escritura y actuación. El líder Yannis Philippakis abandonó un curso de literatura inglesa en la Universidad de Oxford para seguir en la banda, al igual que otros miembros en sus respectivos cursos, cuando Transgressive les ofreció un contrato discográfico. "En ese momento, el tío de Yannis le decía: ‘Más te vale que esto funcione o vengo y te rompo las piernas'", recuerda Tim, medio en broma. "Era una gran apuesta. Ese era el compromiso de la banda".

Antidotes se desestabilizó por un tiempo debido a los cambios repentinos que quería implementar el productor Dave Sitek, de TV on the Radio. "Dave se unió después de que ya habían tenido un poco de éxito y desmanteló todo y comenzó a reconstruirlo. Ese fue un momento muy intenso en el estudio", dice Tim. "Dave es muy estricto y no le gustaba que estuviéramos cerca. Creo que también sospechaba de las disqueras. Fue un proceso bastante difícil. Luego tuvimos un espacio en donde teníamos programado que ‘Balloons’ saliera como sencillo. Dave nos devolvió las cintas y luego nos mandó un correo diciendo que era 'lo real del disco' y que de verdad le gustaba, pero la banda y nosotros sentíamos que no reflejaba la energía".

Después de decidir que el enfoque del disco de Sitek no era lo que Foals y Transgressive consideraban correcto, tomaron la decisión de acudir a su distribuidor y comercializadores y pedir más dinero. Al final, remezclaron el album y Mike Crossey saltó en el último minuto para agregar algo de producción adicional. La decisión fue bien justificada: es difícil imaginar que el disco supere la prueba de tiempo sin la energía que sobresalió en el proceso de producción. En un universo paralelo, Antidotes podría haber sido un disco mucho más pálido.

Por supuesto, Antidotes y Skins, existen como piezas de arte por separado, y aunque encontraron un terreno notablemente común entre la decadencia vibrante y hedonista y las visiones del amor, Foals dejó suficiente espacio para que los oyentes adapten las canciones a las experiencias que tuvieron dentro de sus propias vidas. Las letras son delirantes pero elegantemente abstractas, cuentan historias de hospitales, aviarios, y "un peu d'air sur la terre" (un poco de aire en la tierra)”. Estas canciones podría haber sido sobre cualquier cosa: filosofía, amor, dioses griegos, coger en una esquina de la sala y arrepentirte o sobre un tipo llamado Cassius. Realmente no importaba. Al igual que Radiohead antes que ellos, Foals ofreció su música para la interpretación, implacable en su percepción y sonido, y crearon su propio universo en el proceso.

En el lanzamiento, Antidotes llegó al número 3 en la lista de álbumes británicos, una hazaña impresionante para una banda como la suya. En la prensa, una crítica decía que tal vez se trataba de un pony de un sólo truco, una cuestión de estilo más que algo sustancioso. Sin embargo, es rara la capacidad de crear un trabajo que represente de manera tan precisa un momento y lugar en la cultura juvenil británica además de ser lo suficientemente abierto en sus temas como para seguir siendo identificable una década después. No fue suficiente escribir un álbum "únicamente sobre bailar y drogarse, un disco más fácil de hacer", sino uno que realmente "impulsaría las cosas de forma sonora y transmitiría un mensaje lírico", dice Tim.

Este enfoque de sobrepasar los límites al principio se acercó a la escena indie británica. John, el guitarrista de Gengahr, que lanzó su último álbum en Transgressive, recuerda cómo Antidotes influyó sobre su toma de decisiones al escribir su debut A Dream Outside. "Todo el mundo estaba muy interesado en las bandas basadas en sintetizadores y quería incluir todas esas influencias y texturas", dice. "Pero insistí en sólo usar guitarras. Antidotes tuvo una gran influencia en eso, creo que hicieron un gran disco de género electrónico pero siendo una banda de guitarras...llegó al corazón de lo que amo de la música electrónica, centrándose en las complejidades del ritmo y la textura".

"Para mí hay mucha nostalgia en ese disco". John continúa, "Todos pensábamos que éramos súper inteligentes y que estábamos a punto de tener la próxima banda exitosa, pero todos nos enamoramos de Antidotes, y nos dimos cuenta de que tenía mucha esencia. También cambió nuestras costumbres, y me recordó cuánto me gustaba la música electrónica mientras crecía. No todo tenía que ser guitarras agresivas para tener energía e impacto".

Ese entusiasmo por sobrepasar el límite, independientemente de las tendencias musicales, hace que Antidotes supere la prueba del tiempo. También actuó como un plan para la evolución constante en los siguientes tres álbumes del grupo. Hubiera sido fácil para ellos quedarse con lo que había funcionado en su registro de seguimiento. Sin embargo, lo que hicieron, y continúan haciendo con su catálogo hasta el momento, ha sido mantenerse a flote. Por ejemplo, la canción de "Spanish Sahara", un lanzamiento mucho más ligero y melancólico del segundo álbum Total Life Forever o "Inhaler" que es casi grunge del Holy Fire; el progreso entre los álbumes es claro. En última instancia, como dice Tim, "lo mejor de Foals es que sus ojos siempre se han enfocado en lo que viene y en el desarrollo".

Con un quinto álbum en camino, el viaje que comenzó con Antidotes, lleno de furgonetas destruidas y fiestas caseras se ha convertido en algo más grande. Después del set de Foals, presentado en el festival Citadel del año pasado, la banda ciertamente tiene lo que se necesita: las canciones, los grandes momentos eufóricos y la trascendencia baja y ligera para atemperarlos. Cuando se trata de eso, con todo lo que ha sucedido hasta ahora, ¿podríamos argumentar que estamos siendo testigos de una banda del nivel de Radiohead para nuestros tiempos? Pregúntale a quien sea que haya alcanzado la mayoría de edad en 2008 y la respuesta probablemente sea un sí definitivo.

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