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La Bestia: el concepto de salas de ensayo que conquistó la Ciudad de México

Yair Hernández

Fobia, Tino el Pingüino, La Femme, McKlopedia y una ex integrante de RBD son algunos de los clientes de este sitio, un referente en cuanto a espacios para ensayar en CDMX.

Todas las fotos del autor.

Mientras Tino el Pingüino y Timoneki están adentro, sale Dulce María, entra Simpson Ahuevo y llegan los Okills. Lo anterior parece escena de una fiesta o un festival bastante ecléctico… pero no. El lugar donde estos artistas transitan a plena luz del día está en los linderos de la colonia Condesa y responde al nombre de La Bestia.

Ubicada en el número 136 de la avenida José Vasconcelos, La Bestia desconcierta por fuera: su puerta de cristal reflejante hace imaginar que dentro se esconde un bar, una boutique o algo distinto a las 4 salas de ensayo y el estudio de grabación que la integran.

Este proyectó inició hace un año y medio gracias a que Mario Rincón y Oscar Julián, dos de sus fundadores, tenían una banda. “Sentíamos que no había una sala (de ensayo) en que nosotros nos sintiéramos totalmente a gusto”, recuerda Mario sobre el desasosiego que los motivo a iniciar su propio espacio de ensayos.

Empezaron buscando una sede hasta dar con la actual, en ese entonces un local de cómputo. La adaptaron, la llenaron de equipo y pronto tuvieron listo el concepto que desde su génesis buscó ser “intimo, especializado y diverso”: La Bestia, de una banda para las otras.

Tessa Ia les dio la patada inaugural y a partir de entonces han crecido hasta tener bandas de la talla de Fobia o Le Femme entre sus clientes. Además, debido al fluir de tantos artistas, integraron un espacio de venta de instrumentos, adaptaron el pasillo de acceso como área donde se puede tomar cerveza y comer, y apenas abrieron La Bestia Records, un estudio de grabación.

Noisey se reunió con Mario y Oscar para conocer cómo es la gestión y los planes del espacio de ensayos con mayor crecimiento y repercusión actualmente en la capital mexicana.

Mario Rincón y Oscar Julián

Noisey: Un dato que llama la atención: de las 92 opiniones que han recibido en su página de Facebook en todas les han dado 5 estrellas.
Mario: Afortunadamente. Y no son amigos.

Oscar: Pero muchos se vuelven amigos. Es lo bueno de aquí, que no solo es venir a ensayar y ya; puedes venir, te puedes tomar una cerveza… Realmente muchas salas de ensayo no son algo formal sino algo hecho a medias, por eso en algunos lugares faltan detalles como aire acondicionado, amplificadores de calidad.

Mario: La batería siempre es un desmadre. Aquí no cobramos por ningún extra, por prestar cosas, que fue otro punto que vivimos comúnmente. Porque si eres baterista tienes que llevar tu tarola, tu pedal, tus platos, entonces imagínate a alguien que trabaja… es pesado.

Oscar: Terminas pagando más (por pedir cosas).

¿Desde que iniciaron ya esperaban o buscaban este reconocimiento?
O: En el fondo sí era lo que queríamos pero también es algo que se va viendo en el camino. Uno nunca tiene aseguradas las cosas pero obviamente se trabaja para llegar a ese punto.

M: Es un proyecto que buscamos funcionara desde el día uno. Hemos trabajado mucho para lograrlo, nada ha sido regalado y el poco o mediano éxito ha sido con base en el esfuerzo que le hemos puesto.

O: Una evolución del proyecto. Mucha gente lo nota visualmente: al principio había el refri de las cervezas, refresco, una maquinita, y ya después integramos lo de la tienda, de repente más cuadros, stencils. La gente no se siente solo en un lugar de ensayo sino que se queda a convivir. Algo padre es que de repente puedes toparte con una banda que te gusta o cualquier otra banda que toca algo similar y puedes armar algo.

O: Y tenemos integrado arte en general: el tema de las guitarras, cuadros por todos lados y no el típico cuadro de bandas donde salen los güeyes… Algo que sea inspirador, que camines por aquí y sientas que estas en un sitio que inspira a hacer música. Eso ha sido primordial, ofrecer más.

Como lo del estudio de grabación, ¿cuál es el plan inmediato con esto?
O: La intención al principio era hacer una sala más muchísimo más completa pensando en bandas más grandes, pero analizando bien el espacio se dio la oportunidad de hacer el estudio. De ahí se vienen varios proyectos de grabar bandas pero también aprovechar lo que se está generando con este movimiento, está marca, y llevarlo un paso más adelante: incluir management, booking, distribución.

M: Queremos hacer una disquera chida, adecuada al momento en que vivimos donde la música no tiene un norte definido. Pero estamos buscando cómo hacer que una disquera sea negocio actualmente porque es complicado. Pero creo vamos en la dirección correcta, estamos en una ciudad que hoy en día puede estar en el top ten de las ciudades más interesantes musicalmente hablando.

O: Justo aquí vemos ese paso de bandas del sur, del norte. Incluso de otros países.

M: Sí, imagínate que vino La Femme de Francia a ensayar aquí y fue súper chido porque no te lo esperas. Y los güeyes fascinados. La verdad, en ese sentido, creo que estamos haciendo el trabajo correcto. El estudio es ambicioso, yo creo de clase mundial, de hecho el ingeniero ha ganado Grammys. La idea tampoco es hacer… Parte de estar en el 2017 es que los estudios gigantes con piano de cola es muy soñado por el mismo tema de que la música no te da para poder pagar eso. Todos los estudios se han venido reduciendo a espacios pequeños pero con toda la sabiduría de esos 40 o 50 años de grabación que aplicas.

O: Que sea algo efectivo sin necesidad de gastarse los millones. Obviamente es un gasto fuerte pero se compra lo más preciso.

Hablando de lo económico, ¿ya solo viven de La Bestia?
O: Sí, ahorita está todo enfocado a esto para que crezca.

¿Antes en qué trabajaban?
O: Yo estaba en una tienda de instrumentos musicales. De hecho me clavé un poco en el rollo de los sonidos, pedales de las guitarras, tipo de pastillas y demás. También estaba en la parte gráfica.

M: Yo vivía en Venezuela y tenía una tienda de art toys. Me dediqué a eso antes de venirme hace dos años; nos iba súper chido, tenía una marca de juguetes que se llama Fonzo. Para mí fue una gran escuela, todo lo que aprendí ahí lo he tratado de aplicar en la Bestia: la imagen súper pop y toda esa onda viene de ahí.

Mientras armaban el proyecto ¿cómo elegían los detalles?
M: Entre los dos. O sea, dijimos “¿En qué fallas las demás salas?”, y nos afincamos en eso. Buscamos un equilibrio: que fuera rentable y estuviéramos por encima del resto. Cuando digo “muy por encima” no lo digo a mal, es algo tangible, las bandas nos lo dicen y lo ven. Es un servicio muy pesado donde estamos entregados al cien.

¿Tienen la noción de algún otro proyecto similar en Latinoamérica?
M: Creo que también eso ha sido lo chido de La Bestia, que ha sido algo creado por nosotros con base en experiencias personales. Yo no tengo referencias de una sala de ensayo que tenga estudias de grabación, 4 salas de ensayo, que tengan tienda, vendan chelas. Tan integrales la verdad no.

O: Es que también fue viendo la oportunidad de crear.

¿Actualmente manejan patrocinios?
M: Hemos conversado con varias pero no hemos tenido el tiempo de presentar una propuesta formal.

O: Al principio lo intentamos pero no había un nombre como tal.

M: Arturia sí nos ha apoyado muchísimo. También los Amplificadores Supro. Fíjate que han sido marcas extranjeras en el sentido de que no tienen tanta participación en el mercado nacional.

¿Dentro de La Bestia se han dado colaboraciones entre artistas?
O: Esta padre eso de que de repente se encuentran diferentes bandas. Okills con McKlopedia o La Vida Bohéme y de repente están haciendo proyectos alternos. O hacemos jams y justo ahí van viendo, así de “Me gusta cómo toca ese baterista”.

¿Cuál es su postura frente al tema de “vivir de la música”? Ustedes serian un ejemplo de eso.
M: Yo creo que sí. Hemos sido afortunados de vivir de la música de manera alternativa. Obviamente tener una banda que funcione es complicadísimo a nivel mundial; imagínate resaltar de millones de bandas… Horrible, tienes que invertir un dineral y tener suerte. Desafortunadamente la música a nosotros no nos ha dado nada de dinero en bandas, no lo suficiente para poder vivir. Y ahorita es la búsqueda que tenemos, poder vivir de esto y vivir bien porque la verdad con lo que hemos invertido aquí habríamos podido abrir otro negocio con remuneración más rápida, pero decidimos hacerlo a través de la música.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles que han vivido con el proyecto?
O: Nos ha tocado de todo, desde momentos personales, económicos, sentimentales. Todo es una complicación pero el chiste es que eso no sea un impedimento para poder hacer las cosas.

¿Y por qué La Bestia?
M: Estábamos buscando un nombre que representara algo grande, de hecho vimos Mamut, cosas muy... Que la gente sintiera que hay algo poderoso.

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