Foto Gonzalo Tello Vía wikimedia commons 

Julian Casablancas: "¿A quién le importa si el rock ya no es lo que fue?"

Antes de su conquista suramericana, hablamos con el rockstar que, disperso como siempre, filosofó bastante con sus respuestas.

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oct. 11 2017, 10:09pm

Foto Gonzalo Tello Vía wikimedia commons 

Es jueves 5 de octubre de 2017, y el Julian Fernando Casablancas está por embarcarse en un paseo que recorrerá el largo y el ancho del continente suramericano. El viaje, que incluirá ciudades con poca tradición rockera como Barranquilla, Colombia, o Córdoba, Argentina, tiene un título bastante elocuente: Hollywood Bolívar Tour. El conquistador gringo de 39 años de ascendencia española esta vez no girará por Los Andes, el Amazonas y el Río de la Plata con The Strokes, sino con The Voidz. Alex Carapetis, Jeff Kite, Jake Bercovici, 'Beardo' Gritter y Amir Yaghmai integran la banda de rock experimental y tintes de new wave y electrónica a la que Casablancas ha dedicado todos sus esfuerzos recientemente y, al parecer, también en el futuro próximo.

Julian ya se encuentra en algún lugar del territorio colombiano. En el momento en que contesta se escucha algo de desorden, carros y pitos al otro lado del teléfono. Está en nuestra tierra, disperso como siempre, pero listo para hablar de su éxodo por las montañas que liberó Simón Bolívar, sobre el futuro de The Strokes, sobre sus adicciones y sobre algunas polémicas de la industria de la música contemporánea.

Imagen: Afiche oficial del tour

NOISEY: Creciste en Nueva York, no sé qué tan cerca a la comunidad latina. Hoy, en un momento fértil de tu carrera, decides venir a Suramérica para hacer un tour tremendo. Quizás en términos culturales, ¿sientes alguna conexión especial con nuestra región?
Julian Casablancas: En Nueva York crecí con muchos miembros de la comunidad dominicana, puertorriqueña y mexicana. Cuando ando por Suramérica o Latinoamérica en general, siempre es de entrada y salida por los festivales. Siento que la energía de la gente aquí es brutal. Durante un año discutimos la posibilidad de hacer un tour extensivo que incluyera ciudades pequeñas e incluso shows en clubes chicos. Queremos venir más, o sea, yo personalmente quiero una aventura, quiero aprender de las diferencias de todas sus culturas con más fondo. Tengo alguna idea, pero quiero más. También quería ir a Venezuela y Cuba, pero los organizadores fueron como: "No hagas eso". No estuve de acuerdo. Pero, como sea, a la larga lo entiendo.

Hablando sobre de The Voidz: ¿Qué estás explorando en este momento? ¿Dónde sientes más libertad? ¿Satisface The Voidz necesidades diferentes a las que tienes con The Strokes?
Sin duda. Continúo en la misma misión, la misma inquietud que siempre he tenido. Siento que el primer álbum con The Strokes fue el comienzo de esa misión, y después quise darle otra dirección. Solo me intereso en otro tipo de música, diferentes estilos y países. Internet abrió mucho mi mente. El mundo de las personas se expande a gran velocidad y, como en la música, solo puedes aprender de ello. Escuchar, por ejemplo, música turca de los años setenta, música africana o lo que sea… Es increíble, pero creo que el proceso se ha ralentizado, es decir, está pasando todo lo contrario. La buena nueva música está en peligro, es difícil de encontrar, es más clandestina que nunca.

¿Le recomendarías a un fan de The Strokes un show de The Voidz?

No necesariamente. Si estás interesado en la evolución de la música, entonces diría que sí, que claro. Si lo que quieres es escuchar indie rock mainstream, tal vez no. Pero la idea es llegarles a todos, esa era realmente la meta detrás del primer álbum. Queremos ir más lejos en el futuro.

Con las nuevas canciones solo queremos que la gente las disfrute. Definitivamente estamos tratando de descubrir cómo sonarles bien a todos. Todavía tocamos canciones de Tyranny, hasta, no sé, otros temas bastante agresivos. Así que no sé: sí y no (Risas). Soy un pésimo hombre de negocios, pero una parte de mi mente dice: "Todos deberían venir". Ahora, no entiendo a algunos de la vieja escuela que crecieron amando a The Strokes y que ahora critican esta nueva exploración. Escribí todas las canciones que les gustan, ¿y ahora no quieren que cambie? No sé. Respeto la postura, pero me importa un culo (Risas). Quiero ser positivo, y quiero que la gente lo disfrute. Estoy probando con cosas nuevas que creo que son interesantes.

¿Tienes algún comentario sobre el libro de Lizzi Goodman Meet Me in the Bathroom, que básicamente declara a The Strokes como los últimos verdaderos rockstars y habla también sobre la influencia de The Strokes en el indie rock?
Ahmm, no lo sé la verdad. Conozco a Lizzi, pero nunca viví con esa idea de escribir un libro sobre esto. Creo que no puedo identificarme con su sentimiento. Siento que es raro hablarlo. No lo sé, distorsiona las cosas, no es muy preciso. Y es como, supongo, siempre ha sido todo: quien sea que tenga la opinión mejor hablada y más ruidosa es quien crea la historia. ¿Sabes a qué me refiero? Pero estas cosas realmente me molestan, son como un chisme. Para ser honesto, no le presto atención a eso.

Entiendo. Ahora, ¿cómo asimilar que el rock ya no es la voz de esta generación? ¿El hecho de que hoy se vendan más sintetizadores que guitarras es algo que realmente te preocupa?
La verdad, no. Creo que hay espacio para todo, hay espacio para la música africana, para la india, para la música electrónica, para el rap... El rock tradicional quizá ahora es un poco aburrido, pero lo entiendo. Creo que hay buena música en cada género ahora mismo, creo que mezclar nuevos géneros y encontrar nuevas formas de música es lo que me interesa. Por ejemplo, las escalas para mí ahora son una gran fuente de inspiración. Cuando hablas de estilos musicales en Occidente, hay todo un mundo de escalas que no es del todo comprendido, hay mucho espacio para la música melódica mezclada con música rítmica, porque casi siempre es o la una o la otra. Es raro que se mezclen ambas. Eso es lo que me interesa trabajar con The Voidz. No pienso en términos de "Oh, el rock está muerto". Hay cierta música hip hop que es inspiradora, hay mucha vieja música por redescubrir, como el jazz de los cuarenta, cosas subterráneas, música popular legendaria que no escuchamos por alguna razón. Los nuevos artistas del mañana descubrirán todo eso, así que no me limito a los géneros. Solo creo que mientras la música se mueva hacia delante, ¿a quién le importa si el rock ya no es lo que fue?

Foto: Liliane Callegari, vía Flickr

¿Recuerdas tu comentario ácido pero chistoso este año en el Estéreo Picnic en Bogotá? Cuando hablabas con el público, te lo gozaste señalando lo fácil que era conseguir una ovación masiva. ¿Crees que el público en general es menos crítico hoy en día?
Desde mi perspectiva hay muchos trucos que puedes usar en un escenario para animar a la gente: "Todo el mundo aplauda", "Todos hagan ruido", "¿Cómo está la gente?". Y si estás muy emocionado, gritas: "¿Listos para enfiestarse duro?" ¿Sabes a lo que me refiero? Y todo el mundo está como "¡Síiiiii!". Y puedo entender si estás en un concierto y un artista hace eso. Pero desde mi perspectiva, siento que quiero decir algo más interesante. Pasa lo mismo cuando tocas algo verdaderamente poderoso y la gente solo te mira ahí y silenciosamente dicen, "Wow, eso fue cool". Pero en tu cabeza dices, "Wow, lo están odiando". Y después puedes cantar hasta la canción de cumpleaños y todo el mundo va a aplaudir. (Risas) La gente ama esa canción, así que es difícil enganchar una reacción masiva en términos de calidad artística. Pero probablemente hoy hay una inmensa incapacidad del pensamiento crítico en general, por la manera en que los medios piensan, porque controlan cada historia, y lo triste es que muchas personas no se dan cuenta de ello. Es muy deprimente y perturbador, y ahora está peor que nunca.

Sabemos que la música no necesariamente tiene que ser una resistencia política. Pero, ¿crees que ante el escenario actual, especialmente en Estados Unidos, la industria musical debería ser más combativa?
Pues, sí. Para mí, la industria musical es una situación bastante desastrosa, pero creo que hay un paralelo entre calidad-música y verdad-política. La música más política es probablemente el rap, pero incluso el rap mainstream no es muy político, ¿sabes? Por un lado creo que la música es una cosa peligrosa de ver porque es como cuando quieres un tipo de escape, y la política es como cuando quieres restregar el problema en tu cara. A veces es un bajón, no importa si es el mismísimo Bob Marley el que está en tarima diciendo "Les voy a decir por quién votar", no es muy sexy eso. La gente a veces solo quiere perderse en la música. La política en general como la conocemos es muy aburrida. No trata tanto sobre políticas del gobierno, sino sobre filosofía, sobre asuntos mayores, sobre la pregunta de qué tipo de mundo, sistema y sociedad queremos.

¿Queremos gastar nuestro tiempo y energía resistiendo a estas fuerzas que causan el problema, o podemos siquiera ayudar al menos intentando hacerlo? A veces no se trata del mundo o las noticias, sino de quién controla lo que vemos y pensamos. Y ese es el problema. Lo esencial es la verdad. ¿Es 'la verdad' la clave para arreglar el mundo? Personalmente creo que lo es. Y de serlo, aún si pudiéramos, ¿cómo preservarla y darle continuidad, en vez de empezar todo de nuevo cometiendo el mismo error en cada generación infinitamente?

Hoy hay una inmensa incapacidad del pensamiento crítico en general

¿Qué piensas del arquetipo clásico del rockstar? ¿Es algo que aspiraste a ser? ¿Cómo lo ves ahora después de 20 años en la industria?
Creo que mi mirada personal es que la imagen y esas cosas no son lo más importante, y tampoco tengo un gran cuidado con ella. He aprendido a cuidarla, pero como parte de este trabajo. La música tiene un elemento visual, un elemento narrativo o elementos que van más allá de las notas (musicales). Es decir, las notas son lo más importante. No me malinterpreten. Pero si eres joven, vas a un show, y también quieres que la banda se vea cool: miras qué correa llevan puesta, qué zapatos tienen, toda la puesta en escena, todo esto es clave en la historia final que se cuenta. Ese es el juego de la imagen, y yo participo en este juego porque creo que me ayuda personalmente. ¿Me entiendes? Claro, trato de hacerlo a mi manera, pero virtualmente no me parece un pilar esencial de la vida.

En este punto de tu carrera, ¿cómo manejas las críticas? ¿Te importan?
Normalmente me mantengo alejado de la sección de comentarios. Creo que ese tipo de negatividad puede ser abrumadora. Si no estás mentalmente preparado, mantente al margen. ¿Me importa? Sí y no. ¿Sabes? No les creo tanto a los que dicen que hacen música solo para ellos. Creo que es mitad para ti y mitad para el público.

Hace poco desmentiste que The Strokes estuviera grabando en el estudio con Rick Rubin, ¿pero cuáles son tus planes para el próximo año? ¿Pueden los fans del Julian esperar nuevo material?
Sí, estoy muy enfocado con The Voidz ahora. Pronto saldrá nuevo material. Con The Strokes no lo sé, no hay noticias por ahora.

Sabemos que tienes una personalidad muy adictiva. ¿Cómo lidias hoy con tus obsesiones?
Ahora lo mío es el café, aunque lo odio. (Risas)

¿Cuántos tomas al día?
Unos siete o diez. Te ayuda, es una droga que el cuerpo humano no repele, creo. Es natural para los humanos. No soy un experto en drogas, pero al menos si no lo mezclas con leche y azúcar siempre… todo va a estar bien. (Risas).

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Caigan al toque del Julian + The Voidz mañana en Armando Records, en Bogotá.

Juan Pablo también habla de fútbol por aquí y le dedica esta nota a EnLetrasRojas.