El Último Vecino y la búsqueda del Santo Grial del pop

Conversamos con Gerard Alegre y el resto de la banda sobre ‘Voces’, su álbum más reciente, y la búsqueda por componer la canción pop perfecta.

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19 septiembre 2016, 4:40pm

Fotos por Ahída Agirre, cortesía de Canadá

Cuando el barcelonés Gerard Alegre Dória editó en 2013 su primer disco con el nombre El Último Vecino, la escena indie española y su público se tambalearon. Con apenas nueve canciones –editadas por la disquera catalana Domestica– y un poderoso show en vivo donde la formación de la banda se completa con los músicos Pol Valls, Manel Leal y Bernat Castells, quedaron claras las intenciones de El Último Vecino de llevarle drama a la gente a través de letras confesionales, y capturando la nostalgia del tecno-pop oscuro de las últimas dos décadas del siglo pasado. Las comparaciones ya cansinas con los trabajos de, por ejemplo, The Smiths y The Cure tienen su fundamento, pero la voz creativa y presencia de Alegre Dória es tan fuerte e imponente que brilla con luz propia.

Después de provocarnos con la salida en el 2015 del maxi-single "Tu casa nueva" —que cuenta con el himno indiscutible "Culebra, columna y estatua", junto a la chilena Javiera Mena​— El Último Vecino recién lanzaron su segundo larga duración, titulado Voces, de la mano de Canadá y Club Social. Y aunque a nivel de referencias navega el mismo curso de sus trabajos anteriores, hay una notable fascinación por crear el pop más descarado y precioso, además de un sonido repotenciado.

Aprovechamos la visita del conjunto a México —donde se presentaron en Verano PLOP Radio junto a proyectos como DIIV y Beach Fossils, y mañana los verá presentarse en el Departamento, en la Ciudad de México— para conversar sobre el proceso de traducir las canciones al contexto en directo, la música como psicólogo, la tortuosa producción del video de "Mi escriba" y la búsqueda de la canción pop perfecta.

NOISEY: Voces salió apenas este año, y lo hiciste con Guille Mostaza, que en Latinoamérica tal vez no es tan conocido, pero en España, sobre todo en el circuito indie, es una figura, y mucha gente acude a él para grabar, además de ser conocido por su banda, Ellos. ¿Por qué quisiste buscarlo para trabajar particularmente en este disco?

Gerard Alegre: Esta respuesta va a ser bastante poco profunda. Luego quedé contento con él, pero fui a Guille porque era la persona que la discográfica me puso.

Pol Valls: Bueno, y por un motivo de sonido y de vibra y todo. Pero no lo conocíamos nosotros.

Alegre: Claro, claro. Pero digo, que a lo mejor me hubiera gustado irme a… Berlín. Pero bueno, era por la facilidad que representaba, y aparte ya había mezclado "Tu casa nueva" y el resultado fue muy chulo. Así que tomé confianza con la decisión de que me ayudara un poco en la última semana de los últimos detalles de producción. Estaba un poco encallado yo.

Valls: También hizo la mezcla.

Alegre: Sí, toda la mezcla y el master del disco lo hizo él. Y a nivel de producción sí que me ayudó un poco en plan, "Oye, ¿qué te parece si esta estructura la variamos un poco?" Fue como la última parte de la producción, que es en parte la que a mí más me gusta hacer, pero estaba tan nervioso y estaba en un momento tan de depresión que no conseguía ver las cosas claras.

Valls: No, y es que van siempre bien unas orejas externas. Estás tan metido en tus temas que a veces no sabes cómo…

Alegre: Sí, tenía a veces una parte A y una parte B que las encontraba súper distintas, y lo lógico era montar una canción de cada una; pero Guille dijo, "¿Y si las pegamos, a ver qué pasa?" Para mí era muy raro, porque estaba ya acostumbrado a oírlas por separado. Ese es el tipo de cosas que hacen unas orejas nuevas.

Te sacan de tu encierro.
Alegre: Sí. Principalmente el trabajo con Guille fue más de psicología musical que de trabajo de componer. No, todo eso lo llevaba yo y me ayudó a ver lo que había, y luego metió mano.

Es muy valiente decidir sólo cantar y dejar que la banda se dedique a poner su toque y a reproducir, después de componer y grabar todo solo.
Alegre: Básicamente es eso. Cada vez estoy más convencido de que esto puede ir cambiando, pero es que no sé componer en grupo. A la hora de producir o de grabar, yo creo que sí va a ir cambiando. Lo queríamos hacer en este último disco, lo que pasa es que al final no hubo tiempo. Pero para un nuevo single, a lo mejor sí podemos hacer como siempre han hecho los grupos, que es ir a un estudio y grabar la banda, porque en realidad todas las canciones de El Último Vecino están grabadas todas por pistas en un cuarto muy pequeño, yo solo. Cosa que me divierte mucho, pero también me apetece [hacerlo en un estudio con el grupo].

Al final te estás dedicando a esto, entonces, ¿por qué no probar lo que sea?
Alegre: ¡Claro! Y lo que mencionabas de decir, "he hecho todo esto y ahora voy a dedicarme a cantar solamente", es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida. En el primer disco decidí que cantaría y tocaría un teclado muy pequeño, aunque fuera muy poco rato, pero eso me torturaba, tanto para llevarlo como porque luego pensaba, "mierda, me voy a equivocar de nota", porque no soy un buen músico; tenía todas las teclas llenas de pegatinas. Y ahora es fantástico; puedo disfrutar de verdad, y [el teclado] lo toca él (señala a Pol).

Las canciones son –y es el mejor cumplido posible– súper pop. ¿Qué tan activa es tu búsqueda por esa cualidad memorable del pop? ¿Es algo que decides, o simplemente sale de ti?
Alegre: Me gusta mucho que creas es un cumplido que sea muy pop, y es verdad. Mi objetivo en la vida musical es encontrar el Santo Grial, o sea, la canción pop perfecta. Cuando me pongo a componer, creo que tengo una mente bastante pop y sale lo que sale. Eso me ha costado, ¿eh? Llegar a la conclusión de decir, "creo que lo hago bien, tengo que confiar más en mí mismo". Lo aprendí durante las últimas semanas de producción del segundo disco. Al principio no confiaba nada, pensaba que todo era una mierda. Y al final, pues con ayuda, pensé, "coño, confía en ti mismo, tío, haces canciones muy guays, muy pop". Es simplemente eso, no pienso en cómo tiene que ir una melodía; salen. Luego sí que a la hora de estructurar, pienso, pues mejor que haya esta parte más tranquila aquí. Pero es todo bastante como por instinto primario.

​Mi objetivo en la vida musical es encontrar el Santo Grial, o sea, la canción pop perfecta.​

Entonces, ¿sientes que hay un progreso en ese nivel del pop entre el primer disco y el segundo?
Alegre: Sí, yo creo que sí. El primero era más, como… Bueno, en ese momento no lo sentía, pensaba que todas canciones eran redondas, pop. Pero sí que es verdad que comparándolo con el segundo, el primero es no tanto un disco sino como un ejercicio de acercamiento al sonido de los años 80, que en ese caso era lo que quería enseñar. Hay canciones que se repite mucho la voz, como un mantra, para darle más importancia a la textura en sí de la canción; hay trozos de canciones, por ejemplo, "Qué más da", que es prácticamente, visto desde el punto de vista pop, una canción experimental. Pero a partir del maxi de "Tu casa nueva", empecé a notar que quería hacer pop, o sea, canciones. Y Voces es un disco de canciones. Le doy más importancia a la melodía que pueda hacer la voz, o la guitarra o el sinte, antes de, "este bajo tiene que hacer este tipo de ritmo porque es súper ochentero". Aparte que también estaba un poco hasta los cojones de que la gente dijera "eso es muy ochentas"; y no cambié por culpa de ellos, pero me ayudaron a ver que yo también estaba hasta la polla.


Es muy importante el traducir las canciones de cómo son originalmente en estudio y cómo la gente las escucha en su casa a la experiencia en vivo, que es más visceral. ¿Ha habido alguna dificultad, siendo parte de la banda en vivo, para llevar las canciones al escenario?Valls: A mí lo que me pasa es que –lo siento– no me escucho mucho el disco en casa. Y cuando lo escucho, de golpe digo, "Hostia, ¡es distinto!" Echo de menos alguna cosa o hay algo nuevo que no hacemos nosotros. Porque para preparar el directo sí que quedamos y, claro, hay ocho guitarras y ocho sintes, y es como, ¿qué voy a hacer yo? ¿Qué va a hacer él? Y no es que sea muy distinto, pero sí que coge un color muy diferente.

Alegre: A mí me gustaría que quedara claro que, a la hora de decidir cómo lo llevamos al directo, no hay la figura del patrón que pasa las partituras y dice, "Tú, Bernat, vas a tocar esta guitarra". Con el primer disco creo que fue un poco más así, quizás por la tensión de hacerlo todo bien. Pero ahora estamos mucho más abiertos. Y también es cierto que nos conocemos desde hace mucho tiempo; al principio había un poco más de distancia en cuanto a gustos estéticos a nivel musical, pero llevamos ya tres años y pico juntos y nos conocemos más, y a la hora de proponer cosas, todo va encajando mejor. A mí me gusta mucho notar que yo tengo un trabajo, que es componer un disco, producirlo y grabarlo, en el cual, ya he dicho antes, que molaría empezar a encontrar una fusión, una simbiosis, como le llamen, y luego otro trabajo, en el cual yo estoy con ellos, somos cuatro personas, y nadie manda más que otro. A ver, si por ejemplo Manel hace un redoble que no me gusta nada, pues a lo mejor le diré [ríen].

Manel Leal: Pero esto pasaba, es lo que estabas diciendo. En el primer disco casi que uno de repente decía, "Ey, Gerard, ¿qué tal si hago tal?", y era como [Silencio].

Bernat Castells: Claro, porque era nuevo y estábamos probando mucho. Ahora estamos mucho más encaminados.

Valls: La máxima diferencia entre directo y el disco es sobre todo el hecho de tener una batería de verdad, que le da mucha más potencia en directo.

Alegre: Y también el hecho de simplificar las guitarras. En el disco hay muchas guitarras que hacen incluso el contrapunto o no sé qué, y en directo es una. Es que disfruto como un bebé.

Castells: Supongo que es mucho más simple, pero también –hablo personalmente– buscamos que no quede exactamente igual, pero que la gente lo pueda reconocer.

Alegre: Yo creo que lo que hacemos es coger la esencia de la canción, sin toda la vestimenta de la producción. Me da la sensación de que las tocamos de la misma forma en las que las puedes cantar en la cabeza. Tocamos de una forma simple, directa y muy dramática.

Castells: Efectiva-

Que es la esencia, creo. Sacar ese drama y llevarlo en vivo es sacar el alma y decir, "aquí está".
Alegre: Me encanta sufrir en un escenario.

¿Y también sufrir en el estudio?
Alegre: Eso no me gusta, pero sí que soy así.

Del uno al diez, ¿qué tan personales son las letras?
Alegre: Diez.

Sí se siente una onda de confesión, y que hay personajes –el escriba, la amiga salvaje– que para el escucha pueden ser personas que perfectamente existen en tu vida.
Alegre: Sí. Es que hay letras que he tenido que hacer por necesidad, para ayudarme a mí mismo. Como una especie de, "la música va a ser mi psicólogo en este momento". Sí, del uno al diez, es un diez, clarísimo.


¿Hay canciones que tienes que cantar o volver a escuchar, y cuando las oyes piensas, qué bueno que ya no estoy en esa situación, o que todavía estoy allí?

Alegre: Eso sí que pasa. A ver. Hay una canción que tocamos y que vamos a decidir no tocar nunca más, que se llama "Otra vez asustado".

Leal: No la… La vamos a volver a tocar, ¿no?

Alegre: No la vamos a volver a tocar, a menos que me hagáis complot. Ahora sí que es verdad que estoy un poquito mejor que antes, no estoy tan asustado con la vida en general; entonces cuando la canto es como que no me la acabo de creer del todo. Es como, "dale, soy yo, pasé por esto, pero ahora la estoy cantando porque hay que tocarla".

Que igual es una buena noticia.
Alegre: Bueno, en este caso sí. También hay canciones que se siguen sintiendo mucho cuando las canto.

Recién sacaron el video de "Mi Escriba", que dirigiste tú mismo. ¿Qué hay detrás del video?
Alegre: Teníamos claro que queríamos sacar un video, pero no teníamos presupuesto. Y pensé que era la oportunidad perfecta de hacer un videoclip todo yo, porque siempre había querido. Luego, cuando lo estaba haciendo... No es que me arrepintiera, pero hostia, es un trabajón. Yo pensaba que se rodaba y ya está, pero claro, es que lo hice todo, desde confeccionar la falda del escriba hasta la postproducción, todo. Me ayudó mi novia, Elena [López Lanzarote, correalizadora], en la realización, y bueno, (señala a sus compañeros) mis tres amigos, con su soporte moral. Y luego, lo ves ahora y dices, "Sí, está guay, pero bueno, es fácil hacer eso…" Con la polla, sobre todo a nivel de postproducción. Espero que de esto me salga trabajo de creativo.

¿Cómo se sintieron en el show en Verano PLOP? ¿Están más tranquilos que en la visita anterior? Los recuerdo un poco tensos por los vuelos.
Alegre: A nivel particular, yo noto mucha más calma esta vez que la anterior, pero también lo noto más intenso. Es una sensación muy agradable que solamente sabría describir sumando calma y profundidad. Fue una pasada. Creo que esta vez he sido más consciente de lo que estaba pasando. Estuvo muy bien y estoy disfrutando más de la ciudad. Está siendo mejor.

¿Qué sigue para El Último Vecino?
Alegre: Bueno, para empezar, lo más inmediato es que vamos a Costa Rica a tocar el 18 de septiembre​. Es nuestra primera vez. Luego volvemos a México a tocar en Departamento el día 20. Y luego cogemos el avión a casa otra vez, a Barcelona, y allí vamos a grabar un par de singles.

​El Último Vecino se presenta el 20 de septiembre en Departamento​, en la Ciudad de México. Los boletos estarán disponibles en la entrada, con un costo de $100 pesos.

​Cheky, AKA Algodón Egipcio, publicó su álbum La Confianza Ciega hace unos meses. Síguelo en Twitter