Foto por: Julián Gallo

Una oda al poder latino en Estéreo Picnic 2018

Durante tres días de fiesta no solo destacaron los invitados internacionales, los latinos la rompieron.

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27 marzo 2018, 12:11am

Foto por: Julián Gallo

En la historia quedará grabado que The Killers, Lana Del Rey, LCD Soundsystem, Mac Demarco, Metronomy, De La Soul, The National, Bonobo y Gorillaz nos dieron tres de las noches más brutales en la historia del Festival Estéreo Picnic en Colombia. Los titulares quedarán para el recuerdo y las imágenes rondando en la memoria de forma permanente.

Sin embargo, ahora más que nunca, tenemos que hacerle también una mención especial a la cuota latinoamericana del festival, esa que probablemente escapó al ojo de los titulares tradicionales y aficionados, esa de la que poco se habló en comparación con los shows de cierre, pero que se mostró fuerte, diversa y contundente. Y no es que en ediciones anteriores no lo haya sido, más bien aquí entendimos que la distancia con los headliners no es tan astronómica como muchos piensan.


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Y sí, tal vez la afluencia de público en algunos casos no estaba ni cerca de ser la ideal, pero eso no le quita nada al nivel de bandas y músicos, emergentes y con trayectoria, que estamos viendo en vivo en toda la región. Desde el shoegaze de Saail, hasta el blues sensualón de Kali Uchis; desde el ritual electrónico ancestral de Dengue Dengue Dengue, hasta la frenética y brutal Chiva Gantiva; desde el jungle andino de Moügli, hasta el dream team de la tropicalia colombiana de todos los tiempos con Ondatrópica. Los beats rompecocos de N.A.A.F.I, la sexy sublimidad de Buscabulla, la exploración mística y astral de La Máquina Camaleón, el rock alternativo surgiendo en sangre nueva y empoderado en actos como Diamante Eléctricos quienes además tocaron con la leyenda Billy Gibbons de ZZ Top; La Vida Bohéme en uno de los mejores momentos de su carrera; Telebit demostrando que el poder de mezclar el sonido alternativo con lo andino está captando un público no solo colombiano sino en toda la región. La vieja escuela que se sintió desde Zoé en lo alternativo, hasta la psicodelia tropical con Abelardo Carbonó o Charles King.


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Por si no lo notaron, durante estos tres días se fue dibujando un mapa con algunas de las apuestas que cada vez más se están tomando el sonido del continente y demostrando la calidad de lo que se está haciendo acá, de lo que es nuestro, lo que debemos cada vez exaltar más. Está bien ir por los grandes actos a un festival, pero también está bien darse la oportunidad de descubrir nuevas bandas. Como todas, esta fue una oportunidad para medirle el pulso a lo que está saliendo desde Colombia y lo que se está haciendo por fuera y nos está acobijando y representando bajo la misma bandera: la de una Latinoamérica unida y fuerte que no tiene nada que envidiarle a bandas internacionales. Pero tenemos que ser conscientes de eso, apoyarlo y nuevamente, hoy, más que nunca, sentirnos orgullosos de eso, de lo nuestro, de los nuestros.