Ilustración por Julián Guzmán.

MMLPQTP: Historia íntima del hit argentino del año

La canción más cantada en 2018 en Argentina es un insulto al presidente Macri. Hablamos sobre el caso con los autores de la original y con otros hitmakers locales como Andrés Calamaro.

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dic. 27 2018, 8:57pm

Ilustración por Julián Guzmán.

“Mau-ri-cio-Maaa-cri, la-putá-que-te-pariooooooó, mauriciomacrilaputáqueparioooooó”.

La canción contra el presidente y su origen fue la que más se cantó en cada encuentro popular, masivo, real y/o digital ocurrido en Argentina en este 2018 que se nos escapa de los dedos.

Fue parte de diversos eventos deportivos:


Lo tocaron mariachis:


Lo agitó Charly García en concierto:


Lo hizo el folklorista Peteco Carabajal a pedido de un fan durante una transmisión de Facebook:


Fue tarantela en el programa de cocina emitido por el canal estatal:


En la Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos 2018, el campeón Wos criticó el poder de los grandes medios de comunicación: “Esto es La Nación, como Clarín mienten. Van en contra del pueblo y son amigos del presidente”:

Y el público respondió.

Otra vez, se reversionó para pedirle a los encargados de un bar que saquen de la televisión al canal de noticias abiertamente oficialista:


Y hasta se le cantó al mismísimo presidente mientras se desplazaba hacia el Congreso para inaugurar las sesiones ordinarias:

Consultado por el efecto viral de la canción en su contra, Macri devolvió: “¡Esa rima está buena! Me pareció creativo y gracioso, aunque no dejo de ser inocente y pienso que detrás de esto está la política, no nació espontáneo”.

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A pedido de Noisey, un puñado de hitmakers locales que representan a (casi) todas las generaciones de la larga tradición del rock y pop argentinos, filtran sus voces en esta historia íntima que desanda el camino del, en adelante, “hit del año”. Pero antes, ¿qué es un hit? ¿Por qué una canción se convierte en un hit? ¿Cómo es conseguirlo? ¿Qué pasa cuando una canción propia se multiplica en la radio y la televisión, se vuelve voz de la calle?

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Andrés Calamaro | Foto: Gentileza Prensa.

Andrés Calamaro, hace dos meses celebró cuatro décadas en estudios de grabación con la edición de Cargar la suerte: Caramba, las canciones exitosas me arruinaron una prometedora carrera musical. Soy un músico bastante completo, en varias de mis canciones grabé tocando todos los instrumentos, pero mis quince canciones preferidas por el público me desdibujaron como músico y cargan mis hombros con el honrado peso de ser la música popular. Una canción multiplicada en la radio y la televisión es un dolor que aún no sabe su nombre. Es una terrible sensación de ansiedad mientras se revela el disco completo. Si mi pueblo la adopta porque les alegra la vida, si en las tribunas la cantan las hinchadas, es bonito. Un privilegio. Creo que hay que trabajar “en contra” de los “cortes radiales”. Es un sistema antiguo y los resultados son dudosos. Habría que presentar los discos sin anticipos promocionales, sin esperar el éxito masivo de la canción impuesta en la radio.

Miguel Cantilo, mitad del dúo Pedro y Pablo ("La marcha de la bronca", "Catalina Bahía" y otros éxitos del primer rock argentino de fines de los 60): El hit es una circunstancia totalmente ajena a la composición. Uno compone cantidad de temas todo el tiempo y no tiene idea de lo que pueda pasar con cada uno de ellos, ni siquiera en el momento de hacerlo. Las canciones que trascienden el ghetto y se escuchan por todos lados me gratifican, pero por otro lado pienso que a veces eclipsan el resto de la obra de un artista. Yo creo que hoy en día muchos se avivaron del juego del hit. Las grabadoras y los empresarios siempre incitaron a los músicos a que grabaramos hits, pero ahora ya los músicos son los que los buscan por sí mismos. Tratan de encontrar la fórmula y a veces se nota que es provocada y no espontánea.

Emma Horvilleur, reactivó su carrera solista luego de discontinuar (otra vez) a Illya Kuryaki and The Valderramas. A fines de 2017 lanzó “El hit”: Cuando éramos más chicos, en la primera época de IKV, que una banda tenga un hit la ponía en otro lugar: para ciertos ojos no era muy bueno tenerlo, era como venderte, dejabas de ser de la liga del rock emergente. Por suerte eso cambió bastante porque uno, haciendo música, quiere que le vaya bien. Yo realmente no persigo el hit, pero trabajo, trabajo. De alguna manera es perseguirlo, sí. Hacer canciones, ensayar, tocar, grabar un disco, hacer notas: todo esto es parte de algo. El que te diga que algo surge porque es magia, bueno... esa magia puede durar un tiempo, pero solo con magia no alimentás una carrera, salvo que seas mago. Necesitás hechos, situaciones, cabeza. Un hit es una buena canción que perdura, en muchos casos; aunque ahora hay una música mucho más de fórmula. En mi carrera, muchas veces llegué al hit de una forma lúdica. Mis canciones más mentales, compuestas de a poco y con más paciencia han sido buenas en mi repertorio, pero capaz los hits han salido no de pedo, pero sí jugando: Ula Ula, Abarajame…

Rolo Sartorio, cantante y compositor de La Beriso. En su último show, en el estadio de Vélez Sarsfield, interrumpió a su público cuando cantó el “hit del año”: Siempre me acuerdo del momento en que compuse temas como Traicionero, Como olvidarme o No me olvides, y pienso “mirá de dónde sale”: de estar sentado en una silla, en mi casa, una canción empieza a recorrer lugares, llega a otros países, a ser cantada por hinchadas de fútbol, se hacen versiones hasta de cumbia. Es una sensación rara, pero linda. Es loco porque salís de tu casa con una canción ni siquiera sabés si está buena y después termina en un montón de lados.

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Él mató a un policía motorizado | Foto: Gentileza Prensa.

Santiago Barrionuevo, cantante y compositor de Él mató a un policía motorizado: En el último show, el más convocante en la historia del grupo, arengó a la multitud a que siguiera cantando el “hit del año”: No sé qué hace que una canción sea universal, pero obviamente entre la letra y lo musical se tiene dar una combinación que interpele a los escuchas y genere una cosa así de conexión un poco espiritual muy fuerte que no tiene mucha explicación pero que sucede, y es algo muy lindo. Que haya diez personas cantando tus canciones en un lugar, ya es un milagro. Y si hay 100, 200, mil… es más de lo que alguna vez soñé.

Goyo Degano, cantante y compositor de Bandalos Chinos; su último disco BACH quedó #13 entre Los Mejores 25 discos hispanoamericanos del 2018 de Noisey: No creo en la fórmula del hit, me parece que no funciona de esa manera. Para que una canción se vuelva universal y traspase los géneros, tienen que darse una conjunción de situaciones que tienen que ver con la armonía, con la melodía y necesariamente con la letra, que haga conectar a esas tantas personas. Nos ha pasado que es muy difícil saber a priori qué canción va a ser un hit: por ejemplo, la canción Vámonos de viaje, para nosotros en la previa no era el hit y la verdad que nos sorprende que sea la más escuchada.

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Es lunes, son las ocho y media, el aire de la noche está húmedo y huele levemente a pólvora. 18 de diciembre, se termina el 2017 acá en Palermo Viejo y en el resto del mundo. Vuelvo a casa después de haber caminado por los alrededores gaseados del Congreso mientras se prendía fuego, después de haber visto cómo las fuerzas federales y porteñas reprimieron salvajemente una manifestación con mayoría de jubilados y estudiantes, después de haber visto y escuchado que sí, que esta vez había el quórum necesario para tratar la reforma previsional que recortaría la partida presupuestaria asignada a las jubilaciones y la seguridad social. Al rato, el ambiente se empezó a llenar con otro sonido monótono, reiterativo, inconfundible: cacerolas. Los canales de televisión no dicen nada. Los portales de noticias, tampoco. Pregunto en algunos de mis grupos de whatsapp y las respuestas fueron ambiguas, igual que en las redes sociales. No lo pienso más y salgo a la vereda para entender qué es lo que estaba pasando, a favor de quién o en contra de qué o quién era todo ese bullicio, cada vez más creciente.

Todavía estaba fresco en la memoria el estallido rabioso que se desató en estas mismas calles, en este mismo aire, el 10 de diciembre de 2015, puntualmente a la hora cero. Una alegría reprimida que se soltó para celebrar el final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, dándole la bienvenida a Mauricio Macri. El recuerdo escalofriante encendió las alarmas: ¿Mis vecinos están bancando a este gobierno o qué? Entre la percusión que se escapaba por las ventanas y los balcones, escuché un grito: “Mauricio, no aflojes”. Temí lo peor y seguí caminando. En Scalabrini Ortiz y Santa Fe, epicentro de aquellos festejos, nada, nadie. Al doblar hacia Scalabrini y Charcas, un grupito, no más de diez personas, hacía rechinar de bronca a los elementos de cocina que golpeaban. “Estamos en contra de la reforma jubilatoria, de la represión y de cómo nos están cagando”, resumió una cuarentona enérgica, sin dejar de darle a un plato hondo de metal. Ah, genial, me quedo. Y a falta de cacerola, empecé a aplaudir.

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Grafiti de "MMLPQTP" en alguna calle de Buenos Aires.

Corrieron los minutos, se aceleró el sonido que ya iba ganando melodía y ritmo pero nunca armonía. En paz, pero en pie de guerra: los que caceroleaban desde sus casas comenzaron a bajar con lo que tenían a mano. El cielo de Palermo, recortado por la enorme densidad de edificios que lo tapan, se desarmaba en ruido. Un ruido que volvía a ensamblarse en las veredas. En eso, como queriendo acomodarlo todo para amplificarlo, apareció un pibe con un bombo y con su primer “bum” explotamos todos. Más y más gente se fue sumando, hasta que de repente un flaco de gorra, con buen tino, gritó: “Vamos a Scalabrini y Santa Fe”. En la caminata de dos cuadras, nos seguimos multiplicando y ya en la esquina de la pizzería, éramos tres veces más de los que éramos al principio.

Los autos tocaban bocina, algunos de los que iban arriba de los autobuses aplaudían, hasta los taxistas lo hacían. Todos desviaron su recorrido en acuerdo. Unidos en la oposición, ninguna de las caras largas que pasaban sin aplaudir se animó a decir nada. Salvo uno con paso apurado e indignado que gritó “respeten la democracia”. “Esto es democracia”, le devolvieron. La calle era nuestra, como debe serlo siempre. Ni la policía ni las ni cámaras ni los micrófonos de los medios de comunicación fueron testigos de que todos aquí estábamos de acuerdo en algo básico: nos oponemos a la violencia institucional que este gobierno viene detentando desde su asunción.

La desesperanza de muchos y la confirmación de lo que tantos otros ya sabíamos comenzó a aunarse con eslóganes típicos de las movilizaciones en esta parte del mundo, alentando la “unidad de los trabajadores”, asegurando que “el pueblo unido jamás será vencido”. Hasta que la cuestión se puso del todo explícita, encontrando el blanco perfecto para direccionar el descontento: “Macri, basura, vos sos la dictadura”, “Macri, compadre, la concha de tu madre”. Y a continuación surgió: “Mauricio Macri, la puta que te parió”. La rima se venía haciendo en favor de equipos de fútbol o en contra de su falta de carácter. También para insultar árbitros, dirigentes. La música es de una canción fechada en 1975: "Es tiempo de alegrarnos", éxito carnavalesco de Sheriko que firmó junto al maestro Horacio Malvicino y un publicista llamado José María Brindisi. Paradojas del destino político argentino, el autor lo compuso inspirado por la alegría popular impulsada por la vuelta de Juan Domingo Perón al país.

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Emmanuel Horvilleur | Foto: Cecilia Antón.

Sheriko, compositor y cantante de “Es tiempo de alegrarnos”: Jamás pensé que esta canción se iba a meter en un concepto diferente al que fue creada. Si escuchás la letra es bonita, fiestera, alegre. Me inspiró la vuelta de Perón: sentí que había una algarabía en el aire que hacía bastante no había. Se me ocurrió que tenía que hacer algo y me empezó a bajar la melodía (la tararea). Me salió redondita por la emoción que yo sentía. Carnaval, era la imagen que se me venía: “Cantemos todos, la alegría hay que olvidar. La vida pasa, no te pongas a llorar”. Y acá viene el detalle: “Veo mi pueblo que otra vez vuelve a reir, es mi país que ha comenzado a revivir”. Fue la explosión que produjo la vuelta del peronismo, que en esa época ni lo podías nombrar, ibas preso. “Atrás quedaron las tristezas y el dolor, vuelven los días de dicha y felicidad”.

Horacio Malvicino, arreglador y autor de “Es tiempo de alegrarnos”; histórico guitarrista argentino, tocó con Astor Piazzolla por más de 30 años: No recuerdo mucho de aquel momento, tiene como 40 años la grabación. Es de la época en la que recién empezaba la historia de la cumbia y lo tropical acá. Yo soy autor de parte de la música y los arreglos de esa canción, pero a mí nadie me pidió ninguna autorización para cantarla como la están cantando ni cobro ningún derecho de ninguna índole. No tengo nada que ver con que hayan tomado un pedacito para cantar contra Mauricio Macri. Vaya a saber a quién se le habrá ocurrido.

Sheriko: Cuando le llevé la canción a Malvicino le dije “te traje un cheque al portador”. Se la canté y le gustó mucho. Al día siguiente me convocó para escuchar cómo montó los arreglos: un coro de mujeres, brasses, los músicos de Los Cinco Latinos y él sentadito en un atril, marcando cuatro. Emoción pura. Y salió el tema, que se escuchó un montón, por todos lados. Yo pude cambiar los muebles de mi casa.

Ese fue el motor de la pequeña multitud que comenzó a avanzar y, con ella, se activó una secuencia tan surrealista como hiperrealista: caminamos sobre una Santa Fe libre de vehículos, haciendo más y más quilombo e invitando a que se sumen los vecinos que salieron a balconear, sorprendidos por el barullo. Veía personas por delante, pero muchas más por detrás. Pasaban las calles y todo se seguía agrandando. Bulnes, Coronel Díaz, Billinghurst, Austria. Nos fuimos enterado de que en las esquinas de otros barrios de la Ciudad de Buenos Aires se habían formado otras columnas que también estaban apuntando su marcha hacia el Congreso. Esto no se detiene más, nos vamos todos para allá.

***

Adentro del Congreso, el debate continuó imperturbable. A la mañana siguiente, los diputados aprobaron la reforma. Afuera llovía, como no podía ser de otra manera.

Un año después de aquella pueblada pacífica y sin miedo, el cambio profundizó su peor cara: una crisis económica y social alimentada con mayor recesión, inflación sin control (44% en el acumulado anual, de acuerdo a lo medido por Indec hasta noviembre), devaluación forzada, endeudamiento récord, pobreza imparable (un 48% de niños y adolescentes viven en la pobreza, según UNICEF), riesgo país disparado, producción industrial desarmada y otras promesas incumplidas por esta gestión, que acaba de arrancar el último año de este primer mandato. Todo indica que Macri intentará revalidar su cargo en las próximas elecciones presidenciales de 2019, pero sin dudas lo seguirá acompañando la más maravillosa música del “hit del año”.

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Bandalos Chinos | Foto: Fausto Elizalde.

Sheriko: La expresión es buena, me encanta que el pueblo haya tomado la parte musical para manifestarse, pero no comparto que se insulte a la investidura presidencial, se llame como se llame. Yo compongo una canción sin buscar pretextos para dañar a nadie. A los pocos años de haber compuesto esta canción, fui a una radio a preguntar por qué no me difundían. Y me mostraron uno de mis discos con el sello de “prohibida su difusión”: era el que la última dictadura militar le ponía a la música vedada. Yo no tenía nada que ver, no salía ni con la dinamita ni la pistola. No sabía nada de política, sólo sabía cantar y tocar. Así que agarré mis cositas y me fui de gira por todo el continente, hasta llegar a México.

Horacio Malvicino: Lo que menos me interesa en la vida es la política, nunca tuve que hacer ninguna cosa que tuviera que ver con eso. Siempre tuve que trabajar, nadie me regaló nada. Y a esta altura del partido no voy a manifestar un gusto por determinado político utilizando una música, me parece muy deleznable, muy barato. No es que yo escriba óperas ni mucho menos, pero después de haber estado 30 años con Piazzolla… si Astor lo hubiera escuchado, me habría echado de la banda (se ríe).

Emmanuel Horvilleur: Es una canción que se cantó mucho en el año y habla de una realidad social que no se puede tapar, habla de lo que siente la gente. Hay que respetarla y durará lo que dure esa canción mientras el público la exprese. En mis shows yo no la canto. A veces el público exige que el frontman sea un poco demagogo y se suba a esas cosas. El escenario te envalentona para ciertas cosas, pero la demagogia me incomoda, me da escalofríos (se ríe).

Rolo Sartorio: Nosotros somos una banda popular, tenemos un público de todas las edades, todas las clases sociales. Por eso me parece bien que la gente se exprese. Las personas, cuando están en masa, aprovechan para expresarse todos juntos para el mismo lado. Eso está ahí latente. Pero yo de política no hablo más.

Miguel Cantilo: Es totalmente válido, es un fenómeno popular y espontáneo que va más allá del análisis crítico. Surgió del ingenio popular, porque podría haber una canción contra Cristina Kirchner y no la hay. No la hay porque no hay un ingenio popular de ese lado: lo que sale desde el otro lado de la grieta se escribe en diarios por periodistas profesionales, pero no tiene esa chispa de lo que sale de la entraña del pueblo.

Santiago Barrionuevo: Fue simpático ese episodio en nuestro último show por todo lo que se había generado con La Beriso, entonces me pareció gracioso hacer una especie de chiste irónico con “permitir” a nuestro público que la siga cantando. ¿Por qué se da algo como esto? Por las medidas de este gobierno bastante antipopular. Es muy notorio que su política de ajuste va direccionada a un sector claro, que es la clase trabajadora, la clase media, y obviamente los excluidos, los pobres, los indigentes. Son los que más pagan el ajuste que estamos viviendo, mientras que a los que más tienen les bajan las retenciones y obtienen más ganancias.

Goyo Degano: Me encantan esas expresiones populares con respecto a nuestro actual presidente. Me parece muy interesante que sucedan ese tipo de cosas, sobre esa melodía que es familiar y con esa letra que también termina pegando por representar las ideas o las ganas de decir algo de mucha gente. Es algo muy gracioso, un fenómeno social muy intenso y que es hasta imposible de frenar por más esfuerzo que hagas.

Andrés Calamaro: Lo dijo Octavio Paz: “Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados”. Y Miguel de Unamuno agregó: “A veces, permanecer en silencio es mentir, ya que el silencio puede interpretarse como asentimiento”.

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