Dentro del Zemmporio: Un vistazo al mundo de Zemmoa

Pasamos un día entero con Zemmoa en Coyoacán, donde los llevó por sus luagres favoritos y nos contó cómo se convirtió en la artista que es hoy.

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sep. 12 2016, 6:50pm

Todas las fotos por Ana Laframboise y Daniel Klinkwort

Es difícil que un artista se inspire teniendo una vida ordinaria. Cuando lo único que alguien hace es despertarse, ir a trabajar enfrente de una computadora todo el día, y regresar a ver la tele, es complicado hacer canciones que hablen de cosas interesantes. Más bien, los grandes músicos son aquellos que experimentan, que viajan, que exploran su ciudad y su barrio, que toman riesgos, que le encuentran lo mágico a lo cotidiano, y que logran contar una historia que sea tanto universal como personal. Que se salen de su zona de confort y que gracias a ello conocen música, personas, y hasta aspectos de sí mismos que de otra manera no habrían conocido.

New Amsterdam Vodka alienta a romper las rutinas y tomar riesgos, y por eso nos aliamos con ellos para crear esta nueva columna, en la que seguimos a distintos músicos por sus barrios y nos enseñen cómo es la vida en distintas zonas de la Ciudad de México. En esta cuarta y  última edición viajamos a Coyoacán para que Zemmoa nos llevara por sus lugares favoritos de su barrio de toda la vida, y en el camino nos platicara su historia y lo que viene.

"Hola. Soy Zemmoa y llevo vivendo en Coyoacán, fácil, toda mi vida."

Toda la vida es una exageración. Aunque nació en la Ciudad de México, Zemmoa creció entre la capital y Cuernavaca, donde cursó kinder y secundaria. Sin embargo, Zemmoa lleva más de una década de fijo en el barrio, la cual ha probado ser fundamental tanto para su persona como para su personaje y su música —aunque la mayoría de la gente la relacione más con otros barrios, particularmente la Condesa y la Roma. 

Como cuenta Wenceslao Bruciaga en el perfil que le hizo para Frente hace cuatro años, el debut "oficial" de Zemmoa en la escena nocturna de la capital fue en marzo de 2005, en la que fuera la primera visita de Paris Hilton al entonces Distrito Federal, para asistir a la fiesta de cumpleaños de su mamá, Kathy Hilton, en el hotel Condesa DF. En ese entonces Paris seguía siendo la protagonista del reality show que la hizo famosa, The Simple Life, junto a Nicole Richie, y Zemmoa, por otro lado, ni siquiera estaba invitada a la fiesta, a la que por suerte había conseguido colarse. Sin embargo, cuando la vio, Paris quedó fascinada, e incluso terminó presentándola con toda su familia. En ese entonces Zemmoa ni siquiera tenía el pseudónimo por el que todo el mundo la conoce hoy en día, pero el personaje ya había nacido.

Con el tiempo, Zemmoa se convirtió en uno de los personajes más icónicos de la vida nocturna en la Ciudad de México, al grado de que cuando abrió el M.N. Roy, quizá el club más exclusivo en el país, en el 2010, la contrataron para ser la hostess, encargada de decidir quién entraba y quién no al lugar.

"El Roy se creó porque antes, [la gente] de esa escena siempre se iba de after a casa de alguien", dice Zemmoa sobre los inicios del club. "[Ese] de la casa de siempre, dijo 'estoy harto de que siempre sea en mi casa' y le dijeron 'Güey, vamos a poner un lugar para poder venir aquí'. Y crearon el Roy, que más que como concepto de negocio, es un lugar donde les podía valer todo, porque su sala no se iba a quemar."

Zemmoa ahora habla sobre el proceso de selección de la gente que entraba al club. "En tu casa por lo general sólo quieres gente conocida. Si hay tres o cuatro que no conoces ya te empieza a dar inseguridad. Se hizo una lista; Rodrigo [Madrazo, uno de los socios del lugar], me dijo: 'Zemmoa, esta es mi casa, te doy mi celular; si no están en mi celular, no lo conozco.' Y entonces yo, si no estaban en el celular y no es mi casa, y yo soy la de la entrada, pues ni modo. Mucha gente no entraba."

Ese trabajo terminó de ponerla en el foco no sólo nacional, sino internacional. En 2012, por ejemplo, "Peña Nieto estaba en campaña," dice ella, "y la New York Mag hizo una nota [titulada] 'The Urbanist's Mexico City: Talking Points', en donde salen tres personajes. Número 1: Zemmoa; número 2: Peña Nieto; número 3: Kate del Castillo." Otras revistas internacionales como la Out Magazine también se encargaron de hacerle un perfil e incrementar su fama.

"El Roy se volvió —por su buena arquitectura, los buenos DJ's, por la escena artística, y mucho por tener a una persona como yo en la puerta— en una cosa [como un] Studio 54 mexicano," dice sobre el éxito del lugar. "Una cosa deseable, aspiracional. La gente quería venir mucho, y muchos no estaban en esa lista y no podían entrar. Entonces el odio y el rencor ¿quién lo cargaba? El de la puerta. Yo, que soy un personaje de no discriminación, de 'por favor, acéptenme', que he sufrido eso mil veces."

Al final, aunque trabajar en el club le trajo muchas cosas buenas, lo negativo y ese conflicto moral del proceso de selección terminó teniendo más peso, y tuvo que renunciar. "El Roy sí generó mucha exposición, cosas muy positivas, y muchas risas. Pero también una carga rara. Hasta que dije, ya no puedo más y tuve que dejar el Roy porque me estaba ganando más la tristeza." Sin embargo, al salir de ese lugar, que ayudó a terminar de posicionarla como uno de los personajes más reconocibles de la ciudad dentro de un sector, pudo enfocarse en lo que más le gusta hacer: la música.

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Retrocedamos un poco. En 2006, un año después de ese fortuito encuentro con Hilton, Zemmoa publicó su primer sencillo: "Fashion Victims". Para el 2007 ya le estaba abriendo shows a Peaches aquí en México; poco tiempo después sería telonera de Erasure y Technotronic. Sin embargo, no fue hasta el 2012 que pudo publicar Puro desamor, su álbum debut, el cual financió gracias a lo que ahorró de su sueldo en el Roy, y que publicó en su propio sello discográfico, Zemmporio Records.

"Amo el Roy, es mi casa, me fascina y quiero mucho a la familia del Roy, quiero mucho a Rodrigo," me dice mientras come unos huevos benedictinos en el café El Olvidado, un lugar extrañamente moderno para estar en el centro de Coyoacán, y uno de sus cafés favoritos de la zona, junto al Café Ruta de la Seda. "Me encantó todo lo que fue cuando estuve con ellos y lo que significaba como concepto. Conocí a gente increíble, me hice amigo de gente increíble, motivó a mi carrera, y con ese sueldo logré sacar yo mi primer disco. Tocaba puertas en disqueras, y como soy un personaje que les genera miedo, y en ese entonces más —porque ahorita en 2016 las cosas se han abierto, existe Caitlyn Jenner, ha habido más el boom trans–  pero cuando sacaba mi disco en 2010 era diferente. Hace seis años a las disqueras les costaba más trabajo. A la mejor ahora si volviera a buscar disqueras sería diferente. Ya no estoy ahí. Esa frustración evolucionó y se convirtió en [mi motivación para] hacer mi propia disquera, Zemmporio Records, y salió del Roy," confiesa.

"Con Puro desamor y la salida del Roy empecé a hacer otros sueños que me trajeron la felicidad que se había ido," continúa. "Empecé mi tour La era de acuario —está el show completo en internet—, que es un viaje en el cual Zeus desde el Olimpo me crea y me manda a la Tierra a buscar la fama, la fortuna y el Amor Verdadero, y llego en una nave tacón a Teotihuacán —porque soy Mexicana. Llego a la ciudad en la noche en busca del amor, y se acaba en que aprendo que el amor es uno mismo, y que hay que tener temple en la vida. Trae concepto. Con ese show me fui a Berlín, París, Bruselas, Milán, Barcelona, Madrid, NY, L.A., [varias] ciudades de México. Y con eso empecé a agarrar más fuerza y respeto. Muchos creían que por ser queer y cantar "Fashion Victims" era un chiste. Me costó trabajo demostrar que no, que tengo calidad en todo, y que hay gente chida que me apoya. No sería nada sin la gente poca madre que ha creído en mí."

El año pasado Zemmoa publicó NNAV, cuyas siglas corresponden a ¡Nada Nos Va a Vencer!, su lema de vida, el cual tiene tatuado en el antebrazo. "Para ese [disco], como ya no tenía un sueldo, hice un proyecto con Fondeadora y Arca, [titulado] '#YOYAYTU', que bajita la mano ha sido la campaña más exitosa de la alianza Arca-Fondeadora," afirma Zemmoa. El disco fue creado justamente en Coyoacán: las primeras composiciones en su casa, y posteriormente en casas de otros amigos que le produjeron distintas canciones. "Tengo muchos amigos vecinos. Mi amigo Yamil [Rezc], y Renato [del Real], me ayudaron a producir mi nuevo disco Nada Nos Va a Vencer; también Juan Soto y Andrés Jaime. Todos los productores de mi disco son de Coyoacán." 

Tras el lanzamiento del álbum empezó la gira, el cual la ha llevado por Estados Unidos y distintas ciudades de México, más recientemente presentándose en un Zócalo abarrotado para la Semana de las juventudes. "Ya fui a NY, Chicago, L.A. Tijuana, Guadalajara, León, Zócalo; me voy a Bogotá, vuelvo a Europa, y después quiero regresar a México a hacer una temporada. [Quiero algo tipo] Zemmoa en Las Vegas; y justamente traigo ideas donde quiero incursionar en teatro de luz negra, con voguing, break dance, mapping. Quiero hacer un mes de temporada de fin de año. Así además motivo a que la gente regrese. Va a estar tan padre que la gente va a querer regresar. La vivencia de un show es medio fugaz. Los bailarines y yo queremos volverlo a hacer. Es como aventarse del bungee. Y con eso, voy a volver a ser pionera. ¿Qué artista se crea su temporada en México?"

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El coche trastabilla al meter reversa; vibran un lipstick y un tacón de plástico que cuelgan del retrovisor. Nos dirigimos a la estética Nuria, sobre Avenida Universidad. Un templo de la belleza protegido por una reja blanca. En el camino, Zemmoa nos informa que "La señora Mary es de estas señoras que les gusta la tendencia: tiene mechón morado, la uña cromada, se pinta la boca azul. Es una artista, al final de cuentas; en el momento siempre da indicaciones y es muy creativa. Soy muy fan de ahí. No siempre es tan fácil llegar a un platino tan perfecto," dice sobre su look actual, "y la señora Mary lo hizo a la primera. Se tardó seis horas, y al día siguiente fui por mi baño de color; media hora y lo hizo perfecto. Ella también me peinó para mi concierto en el Zócalo."

Dentro de la estética hay 15 trabajadoras; la dueña, la señora Mary Vera; y una señora de unos 70 siendo atendida por dos mujeres. Trae un mani-pedi impecable. La señora Mary nos abre; tiene el pelo morado, y aunque al principio parece que la llegada de Zemmoa con otras tres personas rompe el estricto funcionamiento del salón, rápidamente dirige a sus chicas y Zemmoa ya se está tomando fotos, pagando un adeudo de un peinado, y platicando con todas.

La señora Mary lleva 28 años ahí; nos cuenta que tienen 18 chicas que trabajan en el salón, y que el look más loco que le ha hecho a Zemmoa fue un Mohawk Rojo. Ella dice que era necesario ser atrevido cuando uno está empezando. Ya tiene planes próximos para Zemmoa, pero no los comparte.

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"Me encanta Coyoacán por la comida. Ya quisieran otras colonias tener tantas opciones como Coyoacán," dice Zemmoa. "Cada mes hay un festival de algo. Que el festival del Tamal y uff, una tamaliza asquerosa, deliciosa. Que no se qué y unas tlayudas, chiles en Nogada. Si quieres comer delicioso ven a Coyoacán."

Zemmoa es aficionada a los tacos; de sus favoritos de la zona están los Tres Coyotes, Miguel Angel de Quevedo, y el Venadito, donde venden tacos de maciza, chicharrón, aguacate. Están justamente al lado de la estética Nuria, y según cuenta, "Una vez me pasé en tubos de la estética a la taquería."

Tras esa parada con doña Mary, nos dirigimos ahora al mercado de Coyoacán, cuyos puestos están inundados por 57 versiones diferentes de Frida Kahlo estampada en playeras, mallones, bufandas, bolsas. En el camino, pasamos por Tortas Don Pepe, en Pino 8, un sitio donde la especialidad es la milanesa y donde Zemmoa ha creado la ensalada con milanesa que nos preparan para probar y que terminan pidiendo se empaque para llevar. Pepe, el dueño, me dice que Zemmoa ha sido su cliente desde hace tiempo, y que siempre le andaba pidiendo distintos ingredientes. Originalmente esa milanesa llevaba manzana, pero que un día Zemmoa pidió pera, y así se quedó en el menú.

Cuando por fin llegamos al mercado, Zemmoa nos muestra un puesto donde desde niño y hasta hace poco compraba disfraces.

De ahí pasamos a comer tostadas –Zemmoa seguía con la resaca del fin de semana— a uno de los dos puestos que se hacen llamar "el original". Aparentemente el puesto favorito de Zemmoa, "La Chaparrita", está en conflicto directo desde hace mucho tiempo con "Las Tostadas Coyoacán" que están a escasos 10 metros. Zemmoa nos cuenta: "Yo no sé, pero en la batalla Montesco-Capuleto de las tostadas yo ya no puedo ir al otro. No sé cuáles son las originales, pero estas son las mías."  En lo que llegan las tostadas de atún, de tinga, de camarón y las aguas de limón con chía, le preguntamos al mesero de la rivalidad, pero nos dice poco: los dueños no se soportan, entre ellos suelen ser corteses, y obviamente las suyas son las originales.

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Pese a su amor por su barrio de toda la vida, Zemmoa se encuentra actualmente en una encrucijada: pronto tendrá que dejar la casa de sus papás, donde vive sola desde hace años, y aún no sabe si permanecerá en el barrio que la ha forjado, o si partirá a otro.

"Si me voy más a Roma, por ejemplo, me encontraría a más conocidos, [pero] tendría que estar un poco más arreglada siempre y luego me da hueva," dice, pensando en voz alta. "O sea, sí me arreglo para mí misma, pero de pronto quieres ir en pants y ya te encuentras al que te gusta y no, bye, me muero. Pero las ventajas de irme allá es que seguro haría más cosas creativas. Un desvelón podría sacar rolas con cuates. Los amigos, cuando te visitan, sacan la creatividad. Mi Zemmporio estaría mucho más activo, ya tendría una recepcionista."

Zemmoa continúa vacilando. "Si me mudara estaría en la Narvarte porque está cerca de mi barrio Coyoacán de toda la vida, y cerca del barrio moderno del centro. Los llevaría a otro tour allá. Las tortas Jorge, llenas de fotos vintage y objetos de toreros, lugar de señores viejitos, menú con comida corrida de tequila; o al Mi Gusto Es original de la Narvarte. Esos dos son mis top dos Narvarte."

Sea como sea, y esté en donde esté, Zemmoa tiene planes ambiciosos para el futuro. Están la música, el cine, las artes plásticas, pero sobre todo, está el seguir rompiendo barreras y paradigmas en una sociedad en la que ella se ha dado su lugar, estén preparados para ella o no.

"Al final estoy haciendo muchas cosas por México. Deja tú mi sueño y mi carrera; ser yo 'la vestida' o bueno, queer, porque no soy ni vestida, ni trans, ni nada, quién sabe qué soy, queer. Ser yo el queer que está rompiendo tabús, ser la nueva imagen del desodorante... O ser yo la que está en el Zócalo en un evento de jóvenes, y al final lo que creo es que los jóvenes lo que quieren es esta vanguardia." 

"Lo que más gusto me dio en esto de la semana, es que era de las pocas mujeres en el cartel, y la única con la bandera LGBT, entonces de cierto modo era yo quien representaba a un chingo de gente," continúa orgullosa". "Eso para mí es motivacional. Me motiva para mí y mi carrera, seguir soñando y no desanimarme, [sino pensar] 'Güey, a huevo, estoy aquí'. Y para la gente que me ve y se identifica y dice 'Güey, si ella pudo y es queer, ¿por qué yo no?'"