Cambiar de estilo como indicio de nueva música

De Kanye West y Kendrick Lamar a Bowie y Prince, cuando un músico cambia su aspecto, a menudo es señal de un nuevo proyecto.

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14 marzo 2019, 9:10pm

Una foto de prensa temprana de Kendrick Lamar izq.; Arte de portada para el 'DAMN' de Kendrick Lamar 'DAMN', der.

En la canción de corte jazzy "untitled 02 | 06.23.2014" del untitled unmastered, el álbum 2016 de Kendrick Lamar que funcionó para sacarlo de las profundidades de esa borrachera de funk que fue To Pimp A Butterfly, el rapero dice: "Cornrow Kenny, he was born with a vision". Fue en este período que el rapero ganador del Pulitzer comenzó a rockear trenzas, debutando públicamente su nuevo corte en una presentación en la TV en vivo el año anterior (algo que luego mencionaría en el remix de "Mask Off") y la importancia del gesto no pasó desapercibida entre sus seguidores.

En el mundo hiper acelerado en el que vivimos, las eras no se miden en tiempo (pensemos en la unidad anterior de décadas) sino en un cambio en la estética, ya sea que ahora se puso brillitos, se cortó el cabello, se cambió de estilo, etc. En el caso de Lamar, está la época en la que explotó: en la antesala de prensa para el good kid, m.A.A.d city, lo vimos con su camisa a cuadros con el dorso y los lados cortos y su diamante en una oreja; luego está el look de To Pimp A Butterfly, donde se dejó crecer la barba y se dejó las dreads de alien (véase el video "For Free?") y, por último, en el preámbulo de DAMN, cuando en los meses posteriores a To Pimp A Butterfly, apareció en la tele con sus trencitas bien apretadas.

Los cornrows finalmente culminaron en el personaje de Kung Fu Kenny. En cuanto a estilo, puedes ver la portada del DAMN, donde el cabello de Lamar imita al de un judío ortodoxo, con todo y la barba rala y las patillas, que completan los motivos religiosos en el centro de ese álbum (y más abiertamente la línea "I'm an Israelite" en "Yah"). Pero ese álbum es del 2017 y existe el rumor de que Kendrick está preparando un nuevo lanzamiento; si nos basamos en a) una historia de Instagram de su distribuidor con lanzamientos del 2019 y rápidamente eliminada; b) que reseteó sus redes sociales (borró sus fotos de perfil en Instagram y Twitter; la última vez que hizo eso, lanzó el tema previo a DAMN "The Heart Part IV"); y c) un screenshot que circula ––si creemos que es reciente––, en el que vemos a Kendrick con un nuevo corte.

Kendrick Lamar DAMN artwork

Que vaya o no a sacar Kendrick Lamar un nuevo disco en las próximas semanas es perfectamente debatible (su compañero de disquera en TDE, Zacari, saca un álbum este viernes; otro integrante de TDE, ScHoolboy Q, también está en vísperas de promocionar algo, y sería absurdo pensar que la disquera va a echarle sombra a ambos lanzamientos con algo nuevo de Lamar). Sin embargo, existe una correlación entre la idea de que cambiar tu apariencia es indicio de nueva música en el horizonte. Es una práctica común a todos, desde Kanye West y Frank Ocean hasta Lady Gaga y mucho más allá, hacia David Bowie y Prince.

En cada álbum nuevo, Kanye ha cambiado su look: el polo rosa y la mochila al hombro, luego os lentes oscuros esos como de persianas, después el trajecito tipo R&B en "Love Lockdown", el conjuntito rojo de My Beautiful Dark Twisted Fantasy, las máscaras de diamantes de Yeezus y la merch de Yeezy en The Life Of Pablo, hasta finalmente llegar a los shorts y las camisetas esas tipo Grateful Dead que definieron sus sesiones de Wyoming en 2018. O está el cabello pintado con colores primarios, un look que aparentemente le copió a Frank Ocean, quien después del tinte verde en Blonde, comenzó a experimentar con todo, del rosa al azul y el rojo, mientras fue lanzando temas sueltos como "Chanel" y "Biking".

Hace sentido que un nuevo período en la carrera de un músico esté marcado con nuevo guardarropa o un nuevo corte, especialmente porque un álbum muchas veces se enfoca en un capítulo o un evento específicos en el tiempo. Los artistas además son humanos como el resto, así que no están más allá de la renovación propia que permite un corte de cabello o cambiarse el look. Cuando hago un balance de mi vida hasta ahora, la separo en épocas que baso en momentos vividos y la ropa que llevaba en esos momentos, desde mis primeros días en la prepa, hasta cuando me pude comprar ropa con mi propio sueldo y comencé a vestirme con la mayor cantidad de colores posibles, por ahí del 2017 y 18 y seguramente hasta hoy.

Lo puedes ver en las personas que te rodean, también, cambiando de códigos, tal vez de manera más parcial, a medida que ingresan en nuevos períodos en sus relaciones o carreras. Y lo mismo ocurre con los músicos. Ahí está Alex Turner con su acento gringo y el pelo liso en AM, que luego se dejó crecer para Tranquility Base Hotel & Casino, con su breve desliz tipo gangster italo-americano de New Jersey para su proyecto con los Last Shadow Puppets. O Dev Hynes, que fue del rollo nu-metal cuando tocaban en Test Icicles a tirantes y sombreros con Lightspeed Champion al look ochentero con Blood Orange.

Algunos cambios de look tienen que ver con el paso natural de las modas y el tiempo: a menos que estés en una banda de post-punk, obviamente vas a querer cambiarte la ropa cada par de años. Pero también son gestos que muestran a un artista entrando en otra fase, preparándose para lanzar un nuevo álbum. A veces, también, el aspecto insinúa cómo sonará esa música. En un artista como Kendrick Lamar, los detalles pueden ser escasos: cortarse el pelo, sus fotos de perfil tapadas. No importa qué pase cuando salga su nuevo disco, al igual que DAMN se alejó de To Pimp A Butterfly y ese álbum cambió todo lo que podría haber esperado después de escuchar GKMC., lo que podemos estar seguros de lo nuevo, es de ese cambio en el look.

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