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La guía para entrarle a Björk

PorColin Joyceilustración deTara Jacoby

La compositora islandesa cuenta con nueve álbumes, dos soundtracks, y ocho álbumes en vivo, sin mencionar un puñado de remixes. Si a esto añadimos su grandilocuente persona, puede resultar complicado saber dónde empezar.

Hubo una época en la que Björk creyó que jamás lanzaría un álbum como solista. Lo confesó a SPIN Magazine en 1993, un día antes del lanzamiento de su primer disco como solista nombrado, convenientemente, Debut. A finales de los 80 y principios de los 90, Björk ganó reconocimiento, en gran parte, a la cabeza de un emocionante grupo de rock alternativo de su nativa Islandia llamado Sugarcubes. Pero con 27 años, impulsada por la idea de que “el tiempo se acaba”, se animó a grabar algunas de las canciones más herméticas que ha acumulado con los años. “Mis canciones eran una cosa muy privada”, dijo en aquel entonces.

Por supuesto, con el paso de los años, su música se ha vuelto lo contrario: muy pública. Desde aquella entrevista, Björk ha grabado nueve álbumes de estudio y ha dado conciertos en todo el mundo ad infinitum. Estuvo nominada a un Premio de la Academia por su canción “I’ve Seen It All”, la cual cantó en televisión nacional con un vestido Marjan Pejoski confeccionado para que pareciera un ganso. Inclusive, el MoMA organizó un espacio retrospectivo de toda su carrera. Si tocar en los Sugarcubes –“salir al extranjero en vacaciones para ser una ‘banda de rock’”— era como dijo en 1993 —“un chiste”—, su carrera como solista ha sido una larga y duradera carcajada.

Pero una lista de galardones apenas logra capturar algo del extraño júbilo de su obra, la cual existe en los contrastes —empezando por el hecho de haber sido capaz de trasladar canciones tan íntimas a la esfera pública. Björk ha cantando, por años, del florecimiento del amor, de su público y doloroso rompimiento con el artista Matthew Barney, de la catástrofe ecológica, del malestar existencial. Seguir su obra es verla descifrar cómo lidiar con ella misma en el escenario mundial, y cómo convierte los momentos más dolorosos, extraños e inquietantes en grandiosas, coloridas y futuristas canciones pop.

Si existe una razón por la que a la gente le cuesta trabajo conectarse con todo esto es porque también es muy efímero. Con el transcurso de los años, Björk ha dado espectáculos detrás de velos y prótesis faciales, adoptando iconografía alienígena o avant-garde que puede obscurecer el resplandor emocional de su música. Ante mis oídos, este tipo de cosas sólo han servido para acentuar los elementos personales: el material emocional sobrio tiene un contraste mayor cuando se le añaden disfraces coloridos y videos musicales con robots acariciándose con ternura. (Por ejemplo, me conmovieron mucho los videos musicales de Vulnicura que muestran una realidad virtual, en ocasiones maligna, donde los trucos tecno hacen que la alienación expresada en la letra sea mucho más potente).

Y claro, este tipo de cosas pueden resultar fáciles de parodiar, al igual que su voz temblorosa. Pero si solo miras las capas exteriores e ignoras las canciones más íntimas en el centro de todo esto, es fácil perder el punto principal. Por algo su retrospectiva en el MoMA no fue tan bien recibida; si quitas los extraños disfraces del contexto, todo se vuelve un poco confuso.

Con el lanzamiento de Utopia –su colección más reciente de canciones que exploran el brote del amor en la era moderna— hay muchas más cosas por explorar. Estamos aquí para ayudarte a encontrar el camino en medio del extraño y conmovedor catálogo que Björk ha creado con el paso de los años.

Así que ¿quieres entrarle a Björk cartógrafa emocional?

En un catálogo plagado de letras apabullantes sobre la confusión y el éxtasis de los enredos interpersonales, ninguna resume de mejor forma la misión general de Björk que este pasaje de “Jóga”: “Emotional landscapes/ They puzzle me” [Paisajes emocionales / me desconciertan]. Muy rara vez Björk plantea soluciones para sus pesares, pero es increíblemente hábil al momento de trazar contornos extraños de sus estados interiores: de esto surgen mapas detallados de espacios en expansión que la desconciertan.

Esto es a lo que se refirió, creo, cuando dijo que sus canciones eran “privadas” y que con el paso de los años sus mejores canciones habían sido documentos detallados de sus pensamientos secretos. Basta estudiarlas para conocer íntimamente sus deseos y miedos más profundos, sus fortalezas y los sentimientos que la desgarran. Siempre ha escrito sus canciones con un carácter estoico, pero nunca como en Vespertine y Vulnicura, un par de álbumes grabados casi con una década y media de separación que documentan el nacimiento y la muerte de su relación con Barney. Escucharlas en rápida sucesión te levanta el ánimo pero también son brutales. Canciones como “Pagan Poetry” y “Undo” muestran el poder de abrirse y aceptar el mundo, pero “Black Lake” aparece años después como un recordatorio de que hacerlo te deja vulnerable ante la devastación sentimental. Incluso más allá de estos discos, Björk ha grabado constantemente este tipo de canciones que nos atrapan en su autorretrato vibrante y arriesgado.

El truco de cualquier arte personal apasionada es que se trata de un espejo para el observador al igual que para el creador. Es difícil no encontrar cosas que nos resulten familiares cuando canta sobre lidiar con la desintegración romántica de una forma realista (como en “You’ve Been Flirting Again”) o de encontrar un rayo de pasión incluso cuando se desvanece con el tiempo (como en “The Dull Flame of Desire”). Björk escribe con empatía y compasión, para otros y para sí misma.

Playlist: “Jóga” / “Undo” / “Pagan Poetry” / “Blissing Me” / “Black Lake” / “I’ve Seen It All” / “The Dull Flame of Desire” / “Desired Constellation” / “You’ve Been Flirting Again” / “Venus As a Boy”

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Así que ¿quieres entrarle a Björk pop star?

Björk quizás es una artista experimental que gusta de colaborar con otros artistas, pero algunos de sus momentos más conmovedores están anclados en la composición de canciones pop. Incluso en su faceta más extraña es capaz de incorporar sus experimentos en objetos que podemos reconocer como canciones. A veces, eso incluso ha significado que tenga éxito en el pop. El tema pseudohouse “Big Time Sensuality” y el casi chacharero “Earth Intruders” se colaron a la lista del Billboard Hot 100, y Volta de 2007 alcanzó la séptima posición en la lista de álbumes más vendidos.

Canciones como “Hyperballad” y “Violently Happy” contienen un éxtasis incapaz de sacudirse y también funcionan en la radio; melodías que atraviesan tus oídos como parásitos y se retuercen en algún lugar cercano a tu cerebelo como aliens. Pero hay algo más extraño que hace que sus canciones tengan raíces profundas. En lugar de adornar su voz con sacarina en forma de sintetizadores (lo que ha permeado las últimas décadas de la música pop), Björk ha combinado una mezcla inquietante de los nichos más lejanos de la música electrónica: techno en escala de grises, ambient new age, bajos y baterías. Esto ayuda a que su atractivo resalte aún más; el neón luce mucho más brillante en un cuarto obscuro.

Playlist: “It’s Oh So Quiet” / “Big Time Sensuality” / “Hyperballad” / “Army of Me” / “Hidden Place” / “Bachelorette” / “Alarm Call” / “Stonemilker” / “Violently Happy”

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Así que ¿quieres entrarle a Björk acróbata vocalista?

Hay un video de seis minutos y medio en YouTube que se lama “Björk Super Notes and Screams” que funciona como una introducción a su música tan bien como escuchar de principio a fin cualquiera de sus discos. El video muestra 13 momentos de su catálogo que parecen imposibles de hacer. Björk adorna su voz, en vivo y versiones de estudio, con formas absurdas e inhumanas. Grita, jadea, y modula su voz de una forma inquietante y hermosa.

Este tipo de momentos son mucho más emotivos en contexto. Su voz siempre es interesante, ya que explora melodías con altibajos que la mayoría de los vocalistas no intentarían interpretar nunca (por algo Rolling Stone la incluyó dentro de su lista de mejores vocalistas de la historia). Pero este ensueño también está acentuado por notas poderosas que impactan como silbatos de júbilo. Ni siquiera importan tanto que estén acompañados de un significado semántico específico, sólo importa que provienen de una voz humana capaz de provocar escalofríos. Su interpretación de “Big Time Sensuality” suele pasar de una representación franca del placer sexual a una pasión más cruda; conforme la escuchas apenas mantener su voz en un tono rasposo al que suele recurrir, es frenética pero también devastadora.

Y este es sólo un ejemplo de muchos donde ha hecho cosas similares. Prácticamente, cada canción hace que nos preguntamos cómo puede hacer extraños sonidos con su voz. Su álbum más nuevo inicia con una canción llamada “Arisen My Senses” en la que pone en práctica, al mismo tiempo, cinco de sus técnicas imposibles de vocalización. En teoría, la voz humana tiene límites en la cantidad de timbres que puede producir pero todo indica que esto no aplica para Björk.

Playlist: “Arisen My Senses” / “All Is Full of Love” / “Human Behavior” / “Big Time Sensuality” (Live MTV Unplugged) / “Cocoon” / “Oceania” / “Possibly Maybe”

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Así que ¿quieres entrarle a Björk hechicera en producción?

Algunos requirieron una entrevista reveladora con Pitchfork en 2015 para darle crédito a Björk como la arquitecta del sonido de sus propios discos (nunca subestimes la voluntad de la prensa —y, por lo tanto, del público— por endilgarle atención a quien sea que se encuentre en los reflectores). Desde el principio, sus discos han sido forjados por su voluntad de experimentar en la producción. En un principio, este ímpetu la hizo trabajar con algunos de los pensadores más reconocidos de la música dance y lograr así su mezcla única de tropos de música ambient, techno, y trip-hop que explotaron los moldes dentro de los cuales escribir música electrónica. Homogenic y Vespertine siguen sonando como la música del futuro, incluso después de dos décadas de imitaciones.

Pero inclusive más allá de la forma en que juega con la música, Björk también ha adoptado y experimentado con nuevas tecnologías. Con Medulla se apartó de los sonidos orgánicos e incorporó sonidos retorcidos y crear de ese modo orquestas e instrumentos con una voz humana. En Verpertine ordenó la construcción de varias cajas de música transparentes y gigantescas con las cuales compuso melodías incesantes que le dieron al álbum un toque aterrador. En Biophilia, Björk utilizó un software famoso por su Auto-Tune para crear harmonías inesperadas (también dijo que gran parte de la conceptualización de este disco lo hizo de manera pictográfica, lo que significa que partes de canciones como “Thunderbolt” y “Crystalline” tenían partituras que se asemejaban a sus contenidos).

También mandó hacer varios instrumentos nuevos, incluyendo un artefacto de 9 metros de altura llamado Gravity Harp, que aportó al disco algunos de sus chiflidos más aterradores. Algunas canciones de Björk tienen sonidos que jamás habías escuchado o, mínimo, que no habías escuchado de esa forma.

Playlist: “Triumph of a Heart” / “Thunderbolt” / “Crystalline” / “Stonemilker (Vulnicura Strings Version)” / “Solstice” / “Frosti” / “Paradisia”

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Así que ¿quieres entrarle a Björk en la pista de baile?

Las giras propiamente dichas se volvieron una rareza para Björk conforme sus shows se hicieron más ambiciosos y poco flexibles. Pero también está esa oportunidad de verla gracias a su afinidad por subirse a mezclar en los decks algunos de sus discos favoritos, que habitan en las partes más oscuras de la pista de baile. De un tiempo para acá, este ha sido su trabajo con recientes coproductores y amigos —como Arca, Kelela, y Serpentwithfeet–, lo cual no es exactamente material compatible con los clubes nocturnos, pero para estas alturas, la relación de Björk con la pista de baile tiene varias décadas.

Gran parte de la producción de Debut —con la ayuda de Nellee Hooper, quien también trabajó con Massive Attack y Madona— se inclinó más hacia el tipo de energía vista en la música house de Nueva York y la cultura rave de Inglaterra que en cualquier otra cosa experimentada antes con The Sugarcubes. Con el paso de los años, Björk ha mantenido viva esa parte en su obra, y trabajó en Post con Hooper y el productor de trip-hop, Tricky, para después enlistar a Matmos, Graham Massey de 808 State, y Goldie, entre muchos otros innovadores de la música electrónica que la han ayudado a capturar el tipo de atmósfera androide que la ha definido con los años.

Esta faceta de su obra también se ha manifestado en el puñado de álbumes de remixes a lo largo de su carrera, discos donde su voz ha sido utilizada como pieza central para temas prendidos, (como el remix “Cover Me” de Dillinja e “Isobel” de Goldie). También ha demostrado su habilidad para llevar canciones a la pista de baile como creadora de los remix, como en el caso de “Stressed Out” de A Tribe Called Quest.

Hubo un período posterior a Vulnicura en el que no era raro voltear a una esquina oscura y ver a Björk pasando el rato, ataviada con un velo colorido, y perdiendo por completo mientras un ruidoso productor estaba a full a las 2 am en cualquier club de Bushwick. Por supuesto que ha encontrado una forma de tejer esa afinidad a través de buena parte de su música.

Playlist: “Violently Happy” / “Who Is It” / “I Miss You” / “Courtship” / 808 State, “Ooops (feat. Björk)” / “Cosmogony (El Guincho Remix)” / “Crystalline (Omar Souleyman Remix)”

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Así que ¿quieres entrarle a Björk en vivo?

Las grabaciones en vivo y los bootlegs suelen ser el refugio de los fans de hueso colorado y de aquellos obsesionados con acaparar y completar todo, pero como quizás te diste cuenta, Björk no es como las demás artistas. Por lo general utiliza sus discos en vivo (tiene uno por cada álbum de estudio) como una oportunidad para jugar con las estructuras de sus canciones más conocidas, y en ocasiones reconfigura sus efectos emocionales por completo. Recientemente publicó una canción de un set que interpretó cuando dio a conocer Vulnicura, en la que toca con un trío de cuerdas y Arca.

Esto necesitaba un arreglo con canciones viejas, incluyendo “Come to Me” de Debut. Dada la volatilidad del período —terminó cancelando algunas de las fechas en parte por el peso emocional que le provocaba interpretar canciones de su rompimiento con Barney–, la calidez del original desaparece, dejando una balada frígida con aportaciones electrónicas de Arca. Cuando canta “You know that I love you”, no se siente como una afirmación, sino como una amenaza. Björk convierte una vieja canción de amor en un arma; una de las muchas transformaciones en sus discos en vivo.

En alguna ocasión, Björk interpretó “Declare Independence” incluso más allá de su ímpetu anárquico y electrónico, y transformó “Big Time Sensuality” en un breakbeat ligero en Post Live. Básicamente, cada uno de sus discos en vivo contiene un puñado de este tipo de momentos que sirven como un punto de partida a su obra. Nunca sabes lo que obtendrás, ese es el punto.

Playlist: “Come to Me (Vulnicura Live Version)” / “Unravel (Vespertine Live)” / “Declare Independence (Voltaic Version)” / “Earth Intruders (Voltaic Version)” / “All Neon Like (Homogenic Live Version)” / “Anchor Song (Post Live)”

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