Fotos por Macarena Ternicien.
Agradecimientos especiales al restaurante Ramen Kintaro.

Mariana Montenegro nos invitó a escuchar todas las canciones de su disco solista

“Antes yo era más insegura y me costaba componer”, dice la cantante y DJ chilena, ex integrante del disuelto dúo Dënver, que hoy estrena su sencillo "Suave".

por Ignacio Molina; fotografías de Macarena Ternicien
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07 septiembre 2018, 3:00am

Fotos por Macarena Ternicien.
Agradecimientos especiales al restaurante Ramen Kintaro.

“Uno de los objetivos de mi disco —dice Mariana Montenegro— es ofrecer material para que la gente se motive a bailar. Me encantaría que la gente bailara más. Y que bailara por amor a la música. Que el baile no lo viera solo asociado al carrete”.
Mariana dice esto en su pieza, sentada frente a su MacBook, mientras en Ableton Live le pone play a "Suave", su primer single como solista.

“¿Quieres nadar conmigo? ¿Sumergirnos y tocarnos? Deseo bañarme en este río / Cuyas aguas tocan el ocaso / Si tú / Quieres / Ser amado / Lee mi mente / Nada conmigo / Ven a mí”, se escucha por los monitores de estudio que tiene Mariana en su escritorio, junto al laptop y un piano eléctrico Casio CPD-130 que usa para ensayar en su casa.

La canción, hecha con sintetizadores y cajas de ritmo, es pop y melosa, con susurros que recuerdan a algunas de Sangre cita, su último disco con Dënver.

Ella bebe té con leche de almendras. Y luce el cabello color violeta y un cárdigan verde. Se le ve cómoda, de buzo y pantuflas, escuchando su creación. “En ’Suave’ colabora un amigo de San Felipe, León Álamos. Mi primera banda se llamaba Arrebato y él cantaba ahí”, dice Mariana.
Después le pone play a "Río abajo", otra de su disco solista, y dice: “El disco se llama La Mar”. Casi todas las canciones hablan de llegar al mar”.
La grabadora avanza sin parar, escuchándolo todo.

NOISEY: ¿En qué circunstancias te pusiste a crear estas canciones?
Mariana Montenegro: Por lo general mis canciones siempre nacían de un sentimiento muy triste… Es terrible, para hacer canciones tengo que estar muy triste.

¿Por quéee?
No sé…

Y, ¿qué pasaba que estabas tan triste?
Casi siempre problemas de amor — jajaja.

¿No te va bien en el amor?
No, me va bien… No; no sé si me va bien o mal… No sé.

¿De qué hablan tus canciones?
La mayoría las compuse en el marco de una crisis. Son inspiradas en diferentes situaciones y personas. El disco comienza con la canción más triste ["Dejarte de querer"], luego viene otra igual de triste, pero que en el último coro ya di vuelta la página ["Nunca jamás"]; después le siguen canciones veraniegas y bailables ["Suave", "Sólo vine a bailar"]; a continuación vienen dos donde sufro, por la cual decido reprimir mis sentimientos ["Tu sangre es de hielo", "Si me sigues reprimiendo"]. Luego vienen canciones en donde me enojo y me defiendo de todas estas situaciones que me hicieron sentir mal ["Me resbalan tus balas", "No! no! no!"]. Después llega el momento en que me resigno, en que perdono, en que dejo ir, en que me siento fuerte y tranquila con absolutamente todo ["Música", "Río abajo"].

***

Foto por Macarena Ternicien

Mariana Montenegro y Milton Mahan se conocieron en una fiesta, en San Felipe, en 2005. Mariana tenía 14 y Milton 16. Se pusieron a pololear y empezaron a hacer canciones pop. El 2006, cuando todavía eran pareja, publicaron su primer EP como Dënver: Solenöide. Después, cuando se separaron como pololos, pero siguieron como dúo, vinieron los discos Totoral (2008), Música, gramática, gimnasia (2010), Fuera de campo (2013) y Sangre cita (2015). Mariana era cantante, tecladista y arreglista del dúo, mientras Milton era cantante, guitarrista y compositor y productor de las canciones. El 18 de agosto pasado, en el club Blondie, tras anunciar su separación como banda, dieron un concierto de despedida.

¿Qué diferencias hay en las canciones de tu disco solista con lo que hacías en Dënver?
En Dënver yo no componía. Había solo una canción que era mía: “Estilo de vida”. Y en el resto colaboraba: hacía arreglos de pianos, de voces, de cuerdas. Eso hacía yo en Dënver. En cambio, acá, son mis canciones. Esa es la diferencia.

¿Sientes que en tus canciones como solista quedó algo de tu etapa en Dënver?
Creo que sí, quizás no me doy cuenta, pero debo estar súper influenciada de Dënver. ¿Tú te diste cuenta de algo?

Sí, hay algunas canciones que recuerdan a Sangre cita, pero sólo algunas partes.
Es que es difícil.

¿Por qué decidieron terminar con Dënver?
Fue porque… Ya, yo empecé a hacer esto, este disco, que me llevó por un camino distinto al de Dënver. Y hace un año y medio empecé a trabajarlo realmente con el productor y me empezó a quitar mucho tiempo. Y energía... Toda mi energía creativa y de alma se la estaba destinando a este proyecto. Y bueno, cuando yo empecé a hacer este disco [con Dënver], estábamos promocionando Sangre cita, no estábamos haciendo ningún disco nuevo, y de pronto nos dimos cuenta que…. que mi plan fue siempre hacer las dos cosas al mismo tiempo. Pero parece que no era posible…

¿Por tu energía?
Sí, parece que no es posible dedicarle la misma energía a dos proyectos musicales. Porque el disco no es solo hacer el disco. Es todo lo que viene después: es hacer el video, hacer la película [teaser], sesiones de fotos, todo eso; y no estaba combinando. Y más encima yo siempre he querido ser DJ y cantar —a la vez— y eso es noche. Es trasnochar. Y a mí me cuesta trasnochar: me da sueño, no me gusta.

Entonces, al final, te diste cuenta que no podías trabajar en tu disco y estar en Dënver a la vez.
Sí, con Milton nos dimos cuenta que había que tomar un respiro, porque llevábamos catorce años, y había que hacer un receso, indefinido. Fue una decisión que tomamos juntos.

Foto por Macarena Ternicien.

¿Cuánto de tu tiempo le dedicaste finalmente a este disco?
Todo. La primera canción la hice hace cuatro años. De ahí hice muchas canciones, y algunas quedaron y otras no; pero la última la hice el año pasado (…) Una cosa es hacer canciones, pero la decisión de empezar a hacer un disco la tomé hace dos años. La decisión final, que hizo que todo se concretara, fue cuando dije: «Ya, quiero un productor, quiero alguien que me ayude». Yo antes pensaba que no necesitaba ayuda, pero después me di cuenta que era buena la ayuda porque te hace ver cosas que uno no ve. Y cuando tomé la decisión de tener un productor, ahí empezó realmente el trabajo de concretarlo.

¿Milton no participa en tu disco?
No, pero lo va a mezclar.

Entonces no están peleados, ni nada de eso.
No, para nada. En conclusión, nuestros caminos se comenzaron a separar por un motivo artístico.

¿Dënver se acabó?
Yo no descarto la posibilidad de hacer otro disco en el futuro, tocar, no sé. Pero por ahora está cerrado ese capítulo. (Pero) hay que ver qué pasa. Voy a sacar este disco y un disco, ponte tú, tiene una vida de uno a dos años. Ahí veré dónde me lleva el camino.

¿Alguna vez te dieron ganas de dejar Dënver?
No.

Solo cuando quisiste hacer estas canciones.
Sí, fue como una decisión hablada.

¿Cómo era trabajar todo este tiempo con alguien que fue tu ex pololo?
¡Daba lo mismo! En un principio fue difícil, pero después nos pasamos a la amistad súper rápido.

¿Y Dënver no se acabó cuando terminaron de pololear?
Dënver nunca se acabó, cuando terminamos.

¿Y se distanciaron un tiempo?
Nooo —jajaja—. Lo que pasa es que teníamos el mismo grupo de amigos. Entonces alejarse significaba dejar la vida social.

Alguien tenía que ceder.
Y nadie quiso ceder, y el grupo de amigos continuó.

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Foto por Macarena Ternicien.

Mariana —compositora, cantante, DJ y ex-integrante de Dënver— dice: “Muchas canciones del disco tienen partes que son medias trap”. Luego le da un sorbo largo a la taza de té con leche de almendras y busca otra canción en el Ableton y dice: “Me gustaba mucho Kelela, una cantante que usa varias cosas medias trap”.

¿Qué otros artistas o discos te inspiraron a crear el sonido de tu disco?
Me han influenciado Pet Shop Boys, Giorgio Moroder, también la música que pongo como DJ.

¿Por ejemplo?
"I Wanna Rock You", de Giorgio Moroder. También pongo…. ¿qué más pongo? Aaaah, acá tengo la lista… [Revisa un playlist en su celular.] Hay una muy buena de Robert Owens que se llama ´Be Your Own Hero'". También pongo Crystal Waters.

Muy house.
Sí, uso harto house influenciado por música disco funk, eso me gusta poner.

Ahora suena "Si me sigues reprimiendo", de su disco solista. Y Mariana dice: “Todas las canciones tendrán coreografía”. La canción, hecha con sintetizadores y cajas de ritmo, es pop y bailable, con teclados medios house. “Alejandro Paz fue el productor el disco y Milton hizo la mezcla”, dice ella.

Sentada frente al MacBook, menea su cuerpo y dice que para el video de “Mai Lov”, de Dënver, tomó clases de house. Y dice, también, que bailando house aprendió a apreciar la música electrónica. “Después hice unas pegas [trabajos, chambas] de DJ, y con el tiempo me di cuenta que quería ser DJ así for real, y aprendí a usar las máquinas CDJ que hacen que todo sea mucho más fácil. A medida que empecé a querer hacerme DJ empecé a escuchar mucha música para la pista de baile, para poner y renovarme, y esta música me empezó a influenciar, entonces me dije a mí misma: quiero ser una DJ que ponga temas míos, y cantarlos también. Ahí nace la decisión de hacer un disco que fuera para la pista de baile. Y que fuera como la música que pongo en mis fiestas: que tenga melodías, que no sea tan pegado”, dice.

¿Has podido probar tus canciones en las fiestas que trabajas como DJ?
Sí, las he ido testeando. Y me pongo nerviosa. Lo que he hecho es ponerlas sin voz, y la gente sigue bailando, como si nada hubiera pasado.

¿Y has puesto con voz?
Sí pos, también he cantado… Y prende.

Ha funcionado.
Sí… Me han dicho que les gustan. Cuando hago presentaciones en vivo —que han sido muy pocas— las hago con un bailarín [Rodolfo Robles] y un iluminador [Jaime Cumplido], entonces igual es como un show.

***

Foto por Macarena Ternicien.

En la pieza de Mariana hay una estufa a parafina: afuera de su edificio, en el Parque Forestal, hace frío. En el escritorio, junto al notebook y los monitores, hay un monedero con forma de Luna, la gata violeta del animé Sailor Moon. Las paredes de la pieza están adornadas con ilustraciones inspiradas en animé: hay de Curisaris y también de Niño Jiriki, dos artistas chilenas. También una suerte de poster enmarcado con todos los personajes del Studio Ghibli. “La ilustraciones de Curisaris y de Niño Jiriki las conseguí en ferias de diseño. La de Ghibli la compré en la Friki Plaza de CDMX. Me han inspirado mucho las películas de Ghibli”, dice Mariana. “¿Conoces Ghibli?”.

Sí, sí; el estudio Ghibli.
Sí. Y como que ahí las protagonistas casi siempre son mujeres que son muy fuertes, y que protegen la naturaleza y buscan el bien.

Como La Princesa Mononoke.
Sí. Entonces como que todas esas ídolas a mí me inspiran. Como que igual a mí me gustaría dejar un mensaje medio positivo y reflejar ese espíritu Ghibli de mujer fuerte. A mí me encanta mucho “Nicky, la aprendiz de bruja”.

¿Por qué?
Me gusta porque es muy tierna. Me muero de ternura al verla y encuentro emocionantes las aventuras que tiene. Pero unas de las [películas] más mágicas [del Studio Ghibli] es La Princesa Mononoke, porque protege al bosque del progreso, y es bacán eso.

Todavía sentada frente a su MacBook, revisando carpetas en el Ableton Live, Mariana dice: “Te quiero mostrar unas de las canciones más tristes del disco”.

¿Cómo se llama?
"Dejarte de querer". Esta canción es como la última graaan, graaan, graaan decepción amorosa que he tenido.

¿Cuántas decepciones amorosas has tenido?
Jajajá — no tantas. Así cuáticas [fuertes], tres…

¿Y esas relaciones terminaron bien?
Todas.

Pero son decepciones amorosas... No pueden terminar bien.
Bah, pero una perdona, pos. Una renace. Una sufre al principio y después se le pasa y quedái en buena.

Sí, aunque cuesta…
No…

¿No te cuesta a ti?
Para nada.

Sufrir un rato y después…
Sí, vivir un luto, ¿cachái? Esta canción habla harto de la puerta, de que yo había terminado pero no era capaz de cerrar la puerta, no era capaz de dejar de esperar; no perdía la esperanza. Yo no quería aceptar que se murió la cosa, como que habla justo de ese sentimiento (…) Es una canción que habla sobre la negación a aceptar que una relación se terminó, sobre la negación absoluta y tajante de no cerrar esa puerta.

¿No querías dejar ir a la otra persona?
No quería, no quería, no quería.

¿Como amigo o pololo?
Como pareja. No lo quería dejar ir. Esta canción tiene que ver con el momento en que estaba aceptándolo. Como que estaba intentando aceptarlo, pero decía: «no, no puedo, no puedo aceptarlo».

¿Y al final qué pasó?
¡Hice la canción y después como que se me pasó! Hice esta canción y al día siguiente cerré la puerta. Y renací.

Transformaste esa pérdida en algo positivo.
Sí, ¡eso! Eso es. Casi todas las canciones me hacen bien. Como que casi todas han sido como una especie de terapia para mí. Como que hablan de algo que me duele y hago la canción y es como "mmmmm" [pone cara de iluminada, o algo así]…

Mariana hace una pausa.

Y luego dice:

“Siempre pasó algo muy curioso, que es que luego de componer las canciones, de hacer la base, de hacer la maqueta, sentía que me mejoraba de ese mal, que daba un paso gigantesco para salir de ese hoyo. Cuando hice 'Dejarte de querer', yo de verdad sentía que no tenía ninguna fuerza para cerrar esa puerta. Pero cuando terminé de componerla, esa puerta se cerró. Justo en ese preciso momento en que sentí que la letra, las partes, la armonía, estaban cerradas. Siento que esa canción fue el símbolo que yo necesitaba para salir de eso que me atormentaba."

¿Y ahora en qué situación amorosa estás?
En ninguna. Terrible de independiente. Muy enfocada en mis planes y…

En tu disco.
Sí, sí. No sé, estoy traqui.

Te lo pregunto porque tu disco habla de rupturas. Pero no es que ahora estés triste o algo así.
No, para nada, estoy muy feliz (…) En mis letras también está la temática de ser fuerte por una misma. No depender de un amor, no depender de otro, muchas canciones hablan de encontrar esa fuerza interior. "Nunca jamás", por ejemplo, que habla de «estoy triste, estoy triste», después, en el último coro, se cierra así como «ya, di vuelta la página». También hay una que se llama “Me resbalan tus balas”, que habla acerca de «no me dispares más porque tus balas no me hacen nada», algo como «soy inmune a tus balas». Son canciones que hablan mucho acerca de ser fuerte.

¿Ahora te sientes fuerte?
Como que me siento más fuerte ante cosas que tienen que ver con mi vida. Afrontar rupturas amorosas, por ejemplo, o para mostrar mi arte también. Antes yo era mucho más insegura y me costaba mucho componer.

Este disco te ha ayudado a darte cuenta que puedes transformar todos esos sentimientos en canciones.
Sí, eso me hizo sentirme muy fuerte. Como que antes me costaba mucho componer. Y como que cuando empecé a hacerlo, y me empezó a gustar, y empecé a sanarme de muchas cosas a través de la música, y cuando empezó a fluir, me sentí muy fuerte. Yo creo que por eso las letras hablan de encontrar esa fortaleza interior.

La capacidad de componer estaba dentro de ti.
Sí, la tenía dormida. Se me despertó. Como que yo siento que me lo despertó el baile. Como que eso hizo que fluyera mejor. Creo que el mundo sería mejor si la gente bailara mucho más que lo que baila.