Imagen: Tomada de Getty Images.

'Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not' de los Arctic Monkeys cumple 13 años

Un año más de historias de prostitutas, amor, pubertad, calle, riñas, problemas con la autoridad y mucha cerveza.

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23 enero 2019, 5:07pm

Imagen: Tomada de Getty Images.

Hubiese sido imposible, al menos para mí, salir contento del único concierto de los Arctic Monkeys al que he asistido sin haber cantado con todas mis energías “Stop making the eyes at me, I'll stop making the eyes at you / and what it is that surprises me, is that I don't really want you to”.

El 2014 llegaba a su final y yo me encontraba––antes de poder presenciar a una de las bandas a la que más cariño le he tenido tuve––en frente del Coliseo Cubierto el Campín, en Bogotá. Había llegado muy temprano para hacer fila y lograr quedar adelante, así estuviese desde las gradas con un montón de gente debajo y al frente. De hecho, perdí una cita para un examen que me otorgaría, o no, una beca en una universidad que a fin de cuentas nunca extrañé. Valió la pena.

Al lado de la fila había una carpa en forma de domo blanca custodiada por dos personas de logística. Cuando nos acercamos con un amigo a preguntar, adentro se veía algo como un bar de esos que aparecen en las películas inglesas: un pub. “Es como una barbería al estilo Sheffield”, fue lo que nos dijo casi que libreteadamente uno de los personajes que cuidaba el domo. “En un rato lo abren y si tienen boleta les hacen un corte gratis”, añadió.

Esa barbería itinerante de Sheffield, la ciudad de donde salió la banda, se me vino a la cabeza cuando leía en la mañana un artículo sobre los 13 años del primer disco de los Arctic Monkeys.

El Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not ha sido uno de los discos más vendidos en Reino Unido con 113,000 copias entregadas nada más en el primer día de circulación. El título de la placa es un extracto del libro Saturday Night And Sunday Morning de Alan Sillitoe publicado en 1953 y tiene varias influencias tanto literarias como musicales a bandas como Duran Duran, The Strokes y The Police. Fue escrito casi totalmente por Alex Turner, no fue producido por James Ford––quién solo hizo unas cuantas guitarras y pianos––y el de la foto de portada no es Adam Sandler, sino un amigo de la banda llamado Chris McClure. ––Gracias por los datos curiosos, NME––.

Sin embargo, estando en frente del Coliseo, al lado de esa barbería itinerante, nada de eso importaba porque yo no podía pensar en otra cosa más que en bailar, saltar, headbanguear y gritar las canciones que me habían ayudado a querer una ciudad gris como Bogotá. Con la agresividad y el storytelling del ambiente de Sheffield que imprimieron en su disco––con el cual Pitchfork los comparó con Oasis––me hicieron amar la pubertad, el amor mismo, la calle, las personas silenciosas y misteriosas y la constante lucha con la autoridad. Me hizo amar el descontrol y encontrarme como un ser irreverente porque nada estaba bien en una ciudad violenta, fenómeno que también vivió Lauren O’Neill en Reino Unido.

La nostalgia me revivió enteramente y no pude hacer otra cosa que al llegar a la oficina, ponerme los audífonos y empezar el día con “The View From The Afternoon”. Haciendo eso recordé que hay tres videos que vienen de ese disco que no está de más traer a la mesa un día como hoy.

“When the Sun Goes”

"Scummy man" es un cortometraje de Paul Fraser del cual se extrajeron escenas para realizar el video de esta canción. Cuenta la historia de una prostituta violentada por un cliente abusivo al conocer que ella quiere dejar su profesión.

“I Bet That You Look Good On The Dancefloor”

Una presentación en vivo, grabada con tres cámaras de televisión Ikegami de tres tubos para darle un efecto ochentero. Alex presenta la banda ahogado y casi que penoso––una imagen que quedó en el pasado–– y el resto es historia. “Don’t believe the hype”.

“Fake Tales Of San Francisco”

Compilación de pequeños toques de los Monkeys en diferentes bares de Reino Unido grabados por su amigo Mark Bull. De hecho, se puede ver al primer bajista de la banda Andy Nicholson que fue reemplazado rápidamente por Nick O’Malley.

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