A 23 años de Aceite: El mítico rave de la Arena México

El 11 de marzo de 1995 tuvo lugar uno de los episodios más vibrantes de la llamada Época de Oro del rave en la CDMX.

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sep. 14 2018, 12:03am

Todas las fotos por Tini Tun.

Este 2018 se cumplen 30 años de que el rave irrumpió en Reino Unido. Pocos hubieran imaginado entonces que las fiestas clandestinas de acid house organizadas en los alrededores de la autopista M25 serían replicadas en todo el mundo. Nuestro país no fue la excepción. El rave se fue apoderando poco a poco de ciudades como Tijuana, Guadalajara, Monterrey, Playa de Carmen y Ciudad de México. En esta última, el número de asistentes se multiplicó en poco tiempo, ahí quedan para la historia las fiestas multitudinarias acontecidas en la fábrica Eureka, Expotecno en el Palacio Mundial de las Ferias y la presentación de Paul Van Dyk en La Gruta de Teotihuacán, sólo por mencionar algunas.

El 11 de marzo de 1995 tuvo lugar uno de los episodios más vibrantes de la llamada Época de Oro del rave en el Distrito Federal: Aceite en la Arena México, organizada por David Cuevas (QEPD) y su productora “El Títere”.

En junio de 1994 David Cuevas ya se había anotado un hit con el rave del Polyforum Cultural Siqueiros de la colonia Nápoles, convocando a más de dos mil personas. El line up incluyó a Chrysler, Quecho, Martín Parra, Mao-N6 y M-Projet.

Sin embargo, la fiesta de la Arena México rompió con todas las expectativas. Aceite desató una avalancha raver como nunca antes había ocurrido en la ciudad: Chrysler, Mixtle, Martín Parra, LLT, Tini Tun, Fe, Light y Mauricio Zendejas, convocaron a más de 12,000 personas.

“Yo me vestí ese día con un traje de Ultraman, presenté mi performance 15,000 volts con Alejandra Bogue y Karina Glamour. Llegué a la Arena México con muchos invitados, pero al cruzar la puerta cada quien agarró por su cuenta, llegué solo al escenario cargando todo el equipo del performance y mis acetatos. Tuve algunos problemas técnicos porque el sonido de los monitores era muy fuerte y vibraban las agujas, no había un stage manager que te ayudara a resolver el problema. Después de que solucioné la bronca de las agujas, disfruté la fiesta, la respuesta de la gente fue increíble. Me impresionó la cantidad de gente, estaba hasta el tope, me impactó, lo mismo que la producción. ¡Estaba increíble la fiesta! La parte que yo viví, fue el clímax. Recuerdo que había una bola disco en medio de la Arena que cuando le echaban las luces se veía increíble”, narra DJ Chrysler.

Por su parte Miguel Fuentes, un raver de primera generación que asistió a las fiestas más significativas de entonces, escribió una reseña con motivo del 20 aniversario de Aceite en la Arena México, que fue muy leída y compartida en redes sociales: “Quienes fuimos miembros y testigos de esta gran celebración estarán de acuerdo que fue una de las experiencias más positivas por la conciencia de la juventud, una de mis mejores memorias. Este evento marcó un momento muy importante en la escena electrónica nacional porque no se necesitó traer a algún DJ extranjero para poder convocar tanta gente, únicamente con talento 100% nacional. Quizás uno de los eventos más importantes de mi generación”.

Un aliado importante en la convocatoria gigantesca que tuvo Aceite fue el papel que jugó la extinta radiodifusora WFM 96.9, que desde semanas antes hizo una intensa promoción del evento, y el día del rave estuvo transmitiendo en vivo desde la Arena México.

Después de esa noche ya nada volvería a ser igual en la escena electrónica local, ni en el sentir de muchos de los asistentes que abarrotaron la pista de baile y las gradas; la memoria colectiva de quienes estuvieron presentes en Aceite quedaría marcada para siempre. “Yo estaba muy inmerso en la onda del rock antes de ir a mi primer rave. El de la Arena México fue mi primer rave, definitivamente me cambió la perspectiva, sentí el poder de la música electrónica. Fue el inicio de todo para mí. Posteriormente iba cada que podía a más raves, buscaba ir a los mejores eventos”, recuerda Vazik, DJ y productor mexicano.

Sin embargo, las autoridades pensaban distinto. En poco tiempo la celebración electrónica se convirtió en el nuevo enemigo de las buenas costumbres. Al igual que como sucedió en Reino Unido a finales de los 80s, cuando el gobierno desató una persecución contra el rave. En México se repitió la historia. Las autoridades comenzaron una cacería de brujas, azuzada por medios de comunicación amarillistas. El contexto en la ciudad y el país era de crisis política, social y económica. Por lo menos desde 1994 la inestabilidad reinaba por todos lados, por lo tanto, el rave y su discurso libertario, representaba una amenaza para los priistas conservadores y autoritarios, y había que detenerlo a como diera lugar.

Alrededor de las cuatro de la mañana, en una acción premeditada y por demás irresponsable, cientos de granaderos y burócratas del Departamento del Distrito Federal, se hicieron presentes en la Arena México para poner fin a Aceite. Originalmente el cierre de la fiesta se tenía programado para las 11 de la mañana. Por fortuna, el desalojo no se salió de control, no hubo víctimas ni incidentes que lamentar gracias a la civilidad y al tacto de los miles de ravers, salvo un osado que escaló hasta lo alto de la estructura donde estaban montadas las luces. Luego de unos minutos, un grupo de jóvenes rodeó el escenario, acto seguido, el intrépido raver bajó y huyó sin que la policía pudiera detenerlo.

“Antes del amanecer la delegación suspendía el evento sin razón alguna, tristemente muchos resignados se fueron a sus casas, pero cerca de 2,000 ravers nos quedamos todavía esperando alguna explicación, una respuesta. Mientras esperábamos todos consternados apareció alguien y tuvo la maravillosa idea de estacionar su auto en medió de todos, abrió las puertas, puso un CD y empezó a sonar “The Age Of Love”, inmediatamente todos comenzamos a bailar, la fiesta continuó en la calle, la gente que pasaba por el lugar sorprendida, se paraba y solo veía extraños seres saltando en las calles, sin embargo, esta vez no se manifestaba contra alguien o algo, simplemente era una manifestación de paz, respeto y unidad, esta manifestación sin precedentes no podía ser ignorada. La policía rodeó el lugar sin la posibilidad de hacer algo, los granaderos acosándonos querían tratarnos como delincuentes, pero ese día la juventud dio una brillante muestra de comportamiento sin hacer ningún disturbio, esa día ¡solo queríamos bailar! Una vez más triunfaba la música electrónica”, rememora en su reseña Miguel Fuentes.

Luego de que el gobierno mandara detener el rave de la Arena México, las acciones represivas continuarían. El 13 de mayo de ese mismo año, Martín Parra y Ramiro Silva, organizaron una fiesta en una fábrica abandonada por el rumbo del Toreo de Cuatro Caminos, con Paul Van Dyk y Keoki como headliners. Sin embargo, un operativo de policías armados, impidió el inicio de la fiesta, a pesar de las más de 4 mil personas que ya se encontraban afuera de la locación, esperando entrar. Un mes después, el 5 de junio de 1995, la cereza en el pastel sería la declaración del ex presidente Zedillo en entrevista para un noticiero radiofónico en cadena nacional, ordenando al Procurador del Distrito Federal, investigar el consumo de drogas en las fiestas rave. Con ello las acciones policiacas se incrementarían, pero a pesar del clima de linchamiento, el rave como se conoció entonces, sobreviviría unos años más: Equinox, Union Fest, Ecosistema, Acid City, entre otros, culminarían la llamada Época de Oro en México.

Hoy, 23 años después del episodio de Aceite, vaya que las cosas han cambiado, el rave ya es algo asimilado, Para algunos murió, para otros simplemente mutó y aún sigue vivo. Pero sin duda, lo que no se puede negar, es el legado y las enseñanzas de una generación de DJs, productores y promotores que con todo y con todos en contra, agitaron la vida nocturna acartonada y elitista de entonces, desafiando a las fuerzas más conservadoras y oscurantistas de esta ciudad, que, desde entonces, y a pesar de todo, nunca volvió a ser la misma.

¡Rave on!