Me gustan los Beastie Boys pero casi no me gusta el rap

La carta de amor que hicieron los Beastie Boys a Nueva York, es también su disco más rapper y el menos escuchado.

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13 junio 2018, 9:44pm

El primer tema que escuché de los Beastie Boys fue "So What’cha Want" y debió haber sido poco después de su lanzamiento en 1992 como parte de su tercer disco, Check Your Head. El video se encontraba por esos años en alta rotación en MTV y era de las pocas canciones de rap que recuerdo haber visto programadas en dicho canal. Las otras eran "Bust a Move" de Young MC y "Pop Goes the Weasel" de 3rd Bass. Esos fueron los sonidos de hip hop que cautivaron los primeros años de mi adolescencia.

De los Beasties también podía ubicar en aquellos años rolas que siempre estaban presentes en las fiestas de la prepa: "Brass monkey", "Girls" y "Fight for your right": guitarrazos y locura juvenil. El viejo Rick Rubin había hecho famosa esa fórmula de riffs de guitarra con Run D.M.C. y siendo que los Beasties tenían un pasado punk, la combinación parecía infalible y así probó serlo. Los Beasties representan eso: historias divertidas y fiesta adolescente.

En México tal vez sean la banda de rap de los noventa más querida. Sus aficionados no necesariamente son 'cabezas hip hop’ pues los Beasties pudieron acaparar otros mercados por su sonido con cierta estética de rock y porque evidentemente son blancos. Los Beasties son esa banda cuyos aficionados son capaces de declarar: "Soy muy fan de los Beastie Boys pero casi no me gusta el rap". ¿Cómo logran eso? Estoy seguro que tienen un amiguito que ha dicho eso ¿verdad que sí?

El momento más alto de la banda sucede con el lanzamiento del Hello Nasty a finales de los noventa. "Intergalactic" se convirtió en una de sus himnos emblemáticos y cada vez que suena, la gente hace el paso del robot. La batalla es real allá afuera.

Puedo mencionar, sin temor a equivocarme, que su exitosa carrera está basada en esa estética de película juvenil ochentera estelarizada por los chicos californianos Corey Haim y Corey Feldman: guitarras de rock duro, cerveza, patinetas, chicas y más cerveza. Con esas variables, los Beasties hicieron giras mundiales, apoyaron la separación del Tíbet de China y siguieron gustando a ese público que no quería tener nada que ver con el rap, pero sí con botas Dr. Marteen y camisas de franela tipo leñador.

No quisiera que se me malinterprete: soy fan del trío, tengo todos sus discos y varias de sus canciones son recurrentes en mi vida desde los noventa. Y si bien los Beasties tuvieron el beneficio de su color de piel, también hicieron su chamba, las cual les permitió ser parte de la exitosa era del rap de los noventa y ser aceptados no solo por tu amigo que no le gusta el rap pero le gustan los Beastie, sino que fueron adoptados por el público del rap más ortodoxo de esos años y la comunidad hip hoper en general. Más o menos como pasó con Eminem después.

Desde mi punto de vista, el disco más valioso de los Beastie Boys es uno que tiende a ser pasado por alto. Me refiero al Paul’s Boutique que fuera editado originalmente en 1989. Después de grabar su debut Licensed to Ill en 1986 con Rick Rubin y haber hallado el éxito comercial, los Beasties decidieron viajar a California a grabar su segundo álbum con el respaldo económico de su disquera.

El 26 de julio de 2014, Danielle Mastrion hizo un mural para celebrar el 25 aniversario del álbum. Fue pintado en la esquina de Ludlow y Rivington, donde la portada original fue fotografiada. Foto vía Wikimedia Commons.

En LA los tres amigos se unieron a los Dust Brothers, quienes fueron los responsables de producir el disco. Existen cientos de anécdotas del tiempo que pasaron los Beasties en Cali. De acuerdo a varios testimonios, los chicos invirtieron su tiempo en patinar, jugar basket y simular tiroteos callejeros con huevos… todo acompañado con grandes cantidades de marihuana y cerveza. Lo anterior mientras los Dust Brothers armaban beats basados en sampleos, lo que representaba un sonido diferente a su placa anterior.

Los Dust Brothers hicieron un disco que a la postre se convertiría en uno de los documentos del sampleo en el hip hop más importantes de la historia, solo comparable con el 3 Feet high and rising de De La Soul, el It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back de Public Enemy y, posteriormente, el Endtroducing…. de DJ Shadow. Paul's Boutique fue grabado en la casa de Matt Dike, quien falleció recientemente y es uno de los artífices del rap angelino más importantes, gracias a su sello Delicious Vinyl, donde grabaron nombres como J Dilla de Detroit y Tone Loc. El dueto de productores dio al disco un sonido único, gracias a decenas de sampleos que incluyen, entre otras cosas, una exploración extensa del Sgt. Pepper's de los Beatles.

El sonido del disco tuvo como consecuencia en su momento que fuera un fracaso comercial, lo cual orilló a los Beasties a volver a su fórmula con destellos de rock para su siguiente álbum Check Your Head. Con la lecciones aprendidas de sus dos primeros discos, los chicos perfeccionaron su fórmula particular, además de que agregaron a su repertorio rolas funk con instrumentación en vivo, incorporando músicos como Mark Nishita y Eric Bobo. Claramente los Beasties no querían ser catalogados como los mencionados chicos blancos de películas de los ochenta.

Los Dust Brothers detrás de la consola producirían el Odelay de Beck y luego el Middle of Nowhere de los hermanos Hanson. De alguna forma, son artífices en la consolidación de la carrera de Beck justo en el momento en el que ese chico rubio coqueteaba más con el hip hop.

Podemos concluir que el Paul’s Boutique es el disco más arriesgado y mejor logrado de los Beasties dentro de los estándares del hip hop. Como mencioné, en su momento fue un fracaso comercial y los Beasties continuaron con su carrera siempre intentando ser tomados en serio. A la postre, el sonido de sus discos (a excepción del Paul’s Boutique) serviría como arquetipo para bandas como Limp Bizkit y Molotov y confirma que buena parte de su público, a pesar de consumir su música, "nunca les gustó tanto rap".

El día de hoy, a casi treinta años de su lanzamiento original, el disco (al menos en la tienda de discos donde trabajo) sigue siendo el menos vendido de todos los discos de los Beastie Boys y si revisamos las canciones con más plays en Spotify, encontramos que la lista es encabezada por "Sabotage", "Intergalactic", "Fight For Your Right", "No Sleep Till Brooklyn" y "Brass Monkey". Lo anterior no es por casualidad y se ajusta a lo que describí arriba. Ustedes hagan las matemáticas.

Descanse en Poder, MCA.

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