Foto cortesía de José Mac

Rímel: El último 'súper club de música electrónica' de la CDMX

Artistas como Frankie Knuckles, Paul Oakenfold​, Keoki​ y Loui Vega, se pasearon por el danceflor de este club noventero.

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11 junio 2018, 8:36pm

Foto cortesía de José Mac

Un portazo multitudinario; mañanitas dedicadas a la Virgen de Guadalupe cantadas por cientos de asistentes en plena pista de baile; un maratón de más de 16 horas de duración y Sasha saliendo en brazos al final de su set, luego de dos presentaciones consecutivas. Estas estampas son algunos episodios que sucedieron a lo largo de los tres años de vida del Rímel, el último de los llamados súper clubes de música electrónica de finales de los años noventa en la Ciudad de México.

Foto cortesía José Mac.

Ubicado a varios kilómetros de distancia del corredor Roma-Condesa, del Centro Histórico y de otros circuitos de vida nocturna que entonces emergían en la ciudad, el Rímel se localizaba al norte del Paseo de la Reforma, en los límites de la colonia Guerrero. El club ocupó un local que años atrás fue conocido como el Cine Chaplin.

Corría el último año de la década de los noventa. La música electrónica experimentaba un boom internacional como nunca antes había sucedido. En México la escena raver llevaba cuatro años resistiendo la persecución del gobierno. La policía irrumpía por la fuerza en las fiestas, o bien, minutos antes de que comenzaran, se plantaban decenas de granaderos afuera de los venues, impidiendo que se llevaran a cabo. Dicha cacería de brujas incentivó la llegada al circuito clubber de un sector raver en busca de alternativas.

“A pesar de que la zona era medio conflictiva porque el Rímel estaba entre la Guerrero y la Morelos, pegado a Tepito, llegaba gente de todos lados, gente de todos los niveles. Era un lugar donde podías sentir la libertad y la psicodelia. Era de los pocos lugares donde te podías expresar tal cual después del boom que hubo de los raves y de la disminución clubber que hubo gracias al gobierno”, afirma Kenneth Negrete, ex raver.

Foto cortesía José Mac

Detrás del concepto de Rímel estuvo Pedro Moctezuma, corresponsable de numerosas iniciativas relacionadas con la música y la vida nocturna mexicana, como los clubes Danzoo, Cash, y los festivales Aca Sound Fest, Goliath, y el más reciente, Electric Planet. Junto a la participación de la entonces dupla Cookie+Ramiro, Luis Gerardo Salas de la extinta estación de radio W Radical, y Michael Hahn, conocido organizador de eventos internacionales, Pedro Moctezuma y compañía posicionaron Rímel a nivel nacional e internacional.

El club tenía capacidad para más de 2 mil personas. Estaba dividido en dos áreas: una pista principal y un lounge con Ariel Suriv y Cannon como DJs residentes. En el dancefloor había plataformas donde bailarines ataviados y maquillados al estilo drag queen, alentaban al público con su performance, incluidos algunos personajes peculiares como una bailarina de la tercera edad. El potente equipo de audio y el sofisticado juego de luces eran difíciles de encontrar en otros clubes de la ciudad. Se dice que incluso el mismo Pedro Moctezuma se involucraba en el soundcheck, buscando ofrecer al público la mejor de las experiencias.

Foto cortesía Ariel Suriv

El Rímel presentó una cartelera impresionante de artistas como ningún otro club lo había hecho antes en México. No es casualidad que haya sido catalogado en su momento como el mejor de Latinoamérica. Por la cabina de Rímel pasaron DJs y productores que se encontraban en su momento cumbre; varios de ellos, verdaderas leyendas: Frankie Knuckles, Paul Oakenfold, Dave Ralph, Steve Lawler, Darren Emerson, Keoki, Nick Warren, Mr. Annand, Brad, BT, Hatiras, Miguel Plasencia, Dave Seaman, Little Louie Vega y David Morales, por mencionar algunos.

Israel Castellanos, mejor conocido en la escena nacional como Tini Tun, fue uno de los DJs que alternaba sus shows en el legendario club Twilo de Nueva York con sus presentaciones en Rímel. “Yo vivía en Nueva York en esa época, venía sólo a tocar a la Ciudad de México y me regresaba. Para mí (Rímel) fue un gran club. Lo inauguré junto con Sandra Collins. Se presentaron grandes talentos como Sasha, John Digweed, Chris Fortier, Anthony Pappa y Cass. El club le dio mucho auge a la escena electrónica en México de ese tiempo”, cuenta Tini Tun.

Por su parte Josué Macías, asistente a la fiesta de Sandra Collins y a otras tantas, así recuerda esa noche y al club: “Caímos buscando fiesta, ninguno de los que íbamos sabíamos del Rímel, nadie nos imaginamos la magnitud del club, ¡era un antrazo! En la primera fiesta no había tanta gente; de hecho la publicidad no era tan bonita, era un flyer sencillo de un cuarto de carta, negro. En esos años todos nos conocíamos, nos topábamos de fiesta en fiesta. Yo creo que con el Rímel se pasó de la discoteca a un club de verdad; yo creo que ahí comenzó la era de los verdaderos clubes”.

Foto cortesía Uriel Mac

Durante la existencia del Rímel, una buena cantidad de fiestas sucedieron, pero una que muchos consideran legendaria, aconteció la noche del miércoles 17 de noviembre de 1999, cuando tocó Paul Oakenfold. Tanto revuelo provocó y tal fue el poder de convocatoria del inglés, que más de 4 mil personas se arremolinaron afuera del club con la firme intención de ser parte de la celebración electrónica. Y muchos lo consiguieron con un portazo. El sitio web oficial de Cookie, narra a detalle lo acontecido:

“La presión de la gente empujándose hace que la cortina de metal se infle por dentro del antro hasta que sucumbe por la presión. Quienes se encontraban pegados a la cortina por la parte exterior son disparados sin control hacia adelante como corchos de botella de vino blanco espumoso y caen al piso sobre ellos quienes estaban algo más atrás. La gente es empujada sin remedio contra los muros del lugar. Dichos muros también son víctima de la presión popular y uno de ellos dejó como huella y para el recuerdo la marca de haberse movido 25 centímetros en la parte que lo conecta con el techo...

Uno de los organizadores puede escapar por una entrada de emergencia y encuentra como única solución tomar el altavoz de una patrulla para informar a la gente que el día siguiente se repetirá la función. Pero nadie hace caso.

Cuando empieza Paul Oakenfold todo es una locura. El techo y las paredes sudan, la gente baila, 12 sistemas EAW adicionales al sonido del lugar ensordecen a la multitud”.

Foto cortesía José Mac.

Dos semanas antes de la enloquecida fiesta de Paul Oakenfold, el héroe de mil batallas, Alexander Paul Coe, conocido en el mundo como Sasha, se presentó dos noches seguidas en el Rímel: 11 y 12 de diciembre de 1999. A la media noche del 12, se detuvo la música. Acto seguido, el total del público reunido en la pista de baile comenzó a cantarle las mañanitas a la Virgen de Guadalupe como preámbulo al set de Sasha. Al finalizar la fiesta, se organizó un after en casa de Luis Enrique Guzmán (Transceiver, LLT) al sur de la ciudad, donde Sasha y Jimmy Van M continuaron mezclando hasta regresar a su segunda fecha en el Rímel. Versiones de algunos testigos afirman que luego de casi 48 horas sin dormir, al final del set de Sasha, el inglés salió de la cabina del club cargado, casi en brazos.

El sábado 1 de abril del año 2000, fue otra noche relevante que puso al club en la mira internacional. El Rímel presentó la primera fiesta oficial en suelo mexicano de la afamada disquera inglesa Global Underground, responsable de lanzar a la fama al londinense Seb Fontaine. El DJ y productor Oliver Lieb también fue anunciado, pero no se presentó.

Foto cortesía José Mac

28 días después de que aterrizó la Global Underground en México, el 29 de abril tuvo lugar otro episodio relevante: el Sixteen Hour Marathon, con John Digweed y Jimmy Van M como actos principales, acompañados por los mexicanos Light, Karlos Elizondo, Gordo Garza, Transceiver, Década 2, entre otros. La jornada electrónica comenzó después de mediodía, a las 3 de la tarde, finalizando pasadas las 6 de la mañana. “El maratón de DJs con John Digweed y Jimmy Van M fue un fiestón, tocamos muchos amigos. La primeras dos horas de los sets de Digweed contenían casi siempre house propositivo y moderno”, cuenta Alejandro Dávila, DJ y productor que fue parte de fiestas icónicas del club.

El 30 de septiembre del año 2000, el Rímel finalmente llegó a su primer aniversario, presentando al ex Underworld, Darren Emerson, incluidos Jimmy Van M y los nacionales Erich Martino, Alexis, Cookie, Ramiro, Elena, Alejandro Dávila y Martín Parra. Esa noche, según se narra en el Facebook oficial del Rímel, las llaves del contenedor donde se guardaban las agujas de las tornamesas no aparecieron, justo cuando la gente ya estaba entrando al club. De último momento recurrieron a un par de agujas que encontraron en una bodega.

Foto cortesía Ariel Suriv

Para mediados del 2001, se realizaron dos de las últimas fiestas importantes en el club: la noche del viernes 25 de mayo tocó David Morales y los mexicanos Gordo Garza, Andrés Mijangos, Erich Martino y B Jay (Q.E.P.D.) A la semana siguiente, el 1 y 2 de junio, se llevó a cabo el festival Eurohouse Session con Hatiras y Negrocan como headliners. La prensa reportó poca afluencia, menos de la mitad de su capacidad total.

Con el cierre de Rímel, llegó a su fin la era de los llamados 'súper clubes de música electrónica'. En la actualidad no existen en la ciudad venues con capacidad para soportar miles de personas. El icónico DJ y productor mexicano Martín Parra comentó al respecto: “Después de Medusas, el Rímel fue el segundo súper club electrónico y desde entonces la CDMX no ha vuelto a tener otro; puros clubes de pequeña o mediana capacidad”.

Después de una prolongada etapa de inactividad y abandono, en el año 2010, (11 años después de que el Rímel abriera sus puertas), el edificio que ocupó el club fue demolido.

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