Todas las fotos por Dalís Pacheco

'Puerta Tropical': Explora este viaje sobre la música latina en Berlín

Eck Echo presenta en exclusiva un nuevo documental que narra los lazos entre Latinoamérica y Europa.

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29 agosto 2018, 8:12pm

Todas las fotos por Dalís Pacheco

Eck Echo [ɛ'kɛ.kɔ] es el dios andino de la abundancia. También es “la pequeña criatura de los Andes que brinda suerte y música a la nueva escena latina en Berlín”. Dicho de una manera menos poética, Eck Echo es un colectivo con base en Berlín dedicado a la música y cultura latina, sobre todo a sus fusiones con la electrónica contemporánea. Está dirigido por el fundador/curador Diego Hernández (DJ Qrichi) y ha marcado el ritmo de la “nueva Berlín” desde sus inicios en 2015. En el aspecto visual ha sido dirigido por Dalís Pacheco. Ambos –Diego y Dalís– son de Perú, son estudiosos/entusiastas de la música latina en Europa, y desde Berlín han formado estrechos lazos con gente afín a su trabajo en ciudades como Madrid, París, Londres y Bruselas, además de haberse embarcado en una búsqueda constante por estrechar lazos con gente de toda Europa.

Eligieron establecerse en Berín porque –entre otras razones personales– los focos de concentración para el movimiento son reducidos y, en contraste, logran un alcance mayor y más sólido para la escena latina, en comparación con otras ciudades de Europa. Probablemente se debe a que es la ciudad con mayor cantidad de gente trabajando en algo relacionado a la música en todo el mundo y, en conjunto con su gran multiculturalidad, provoca un efecto abierto y receptivo a sonidos de todas partes.

Hoy tenemos el honor de transmitir la primicia de su documental titulado BERLIN - Tropisches Tor, que en español significa Puerta Tropical. Un trabajo audiovisual de casi ocho minutos que retrata las aventuras de los Eck Echo siguiendo a los artistas y DJs como Dengue Dengue Dengue (Perú), Barrio Lindo (Shika Shika/Argentina), Duncan Ballantyne (Tiger's Milk Records - UK), Coco Maria (México) y el dúo peruano Animal Chuki –en una de sus últimas apariciones antes de separarse y de que su ex integrante Daniel Valle Riestra anunciara su proyecto solista QOQEQA.

Dale play abajo al estreno mundial del documental BERLIN - Tropisches Tor y luego lee una interesante charla con Diego y Dalís sobre la electrónica latina en Europa actualmente.

NOISEY: ¿Cómo inició todo antes de siquiera pensar en el documental? ¿O va todo de la mano?
Diego: No, el documental se generó después. Yo empecé porque siendo muy melómano había estado muy metido en música electrónica de EUA y de Londres sobre todo. Luego empecé a meterle a la cumbia colombiana y después a la chicha; quería escuchar esa música en un club.

Estaban un par de fiestas que hacían eso, pero eran de rollo más salsa y cumbia conocida. La cosa es que hice una fiesta y salió bien. De ahí empezó a avanzar con nosotros, como estábamos todos viniendo de la electrónica, del dub, esas cosas, pudimos conectar mejor con contextos de club. También hicimos chichadas en clubes de formato electrónico y el público respondía.

¿Desde 2013 están en Berlín?
Diego: Yo estoy en Berlín desde el 2007, Dalis desde 2015.

¿Por qué Berlín?
Diego: Llegué aquí desde los 24 años. Siempre estuve fascinado con la ciudad; recuerdo que de pequeño iba a casa de los amigos de mis papás y veía sus libros sobre el muro de Berlín, me parecía muy surreal la idea, como un cuento de hadas o algo así. Luego, cuando empecé a entrarle a la electrónica, se volvió referencia. Entonces, cuando pude venir a estudiar a Alemania, ya tenía a la ciudad en la mira directa. Cuando llegué conecté muy bien con su ritmo y me quedé. Acá vivo y trabajo desde hace 10 años.

Me llama la atención que parece haber una sólida comunidad peruana en Berlín ¿Qué relación tiene Alemania con Perú en todos sentidos, aparte de lo musical?
Diego: Bueno, en realidad se reparten esas conexiones sobre todo hacia México y Colombia, y claro también Perú, pero cuando comenzamos esta escena lo que más la unía era la cumbia. Ahora ya hemos mutado, siempre con esa vena latina pero sí. Eck Echo es para mí en primer lugar un homenaje a Latinoamérica porque pienso que más allá de ser peruano, paraguayo o guatemalteco, eso de ser latino es un sentimiento bien especial. Mi gancho con Perú en todo caso es la chicha. Yo me metí mucho a investigar y fue lo que empezó a diferenciarme como DJ en la escena local. Claro que la música es una manera de regresar y explorar.

La chicha era la bulla que salió del autobús en el mercado central de Ate, y ahora es la música sublime que está bailando gente en un club de techno.

Suena como la latinización musical de Europa, algo bien chévere considerando que estamos educados al eurocentrismo.
Diego: Exactamente. A partir del 2008, pasaron varias cosas que empujaron la balanza de la atención mundial a Latinoamérica; empezó más que nada con Colombia. Se hicieron unas compilaciones del label Soundway y en el 2008 también fue el release del Roots of Chicha, la compilación. Luego, cuando la cumbia se electrificó con gente como ZZK en Buenos Aires y los Dengue en Perú, entra ya al lenguaje del dancefloor y desde entonces es de donde sigue saliendo la vanguardia electrónica.

Hay una relación interesante ahí entre peruanos y mexicanos.
Diego: Sí, entre peruanos y mexicanos hay muy linda afinidad; también somos de escuchar música cortavenas. De hecho, el "centro de operaciones" de la comuna latina acá es una taquería que es donde hacemos también las fiestas del primero de mayo.

¿Cuándo comenzaron con la idea y con la producción del documental?
Dalis: Yo llegué a Berlín a inicios del 2015 para estudiar la universidad. Al comienzo no conocía a nadie y poco a poco me fui acercando al movimiento latinoamericano. Estaba más relacionada a las artes visuales y apoyaba como fotógrafa en el Festival de Cine Latinoamericano en Berlín (Lakino) que a su vez tiene una plataforma que organiza conciertos (Deputamadre Club), que trae a artistas más comerciales como Bomba Estéreo, Aterciopelados, Molotov. Pero en su momento también recibimos a Cumbia All Stars y Chancha Vía Circuito, en un evento que recuerdo mucho celebrando la fiesta del sol.

Por otro lado, Diego fue uno de los primeros contactos peruanos que encontré acá porque nuestras familias en Lima se conocen. Fue así que comencé colaborando con Eck Echo, en la parte visual. De hecho fue un viaje interesante.

De alguna forma siento que estaba buscando algún tipo de conexión con mi lugar de procedencia. Pero fue mucho más enriquecedor que eso. Creo que aquí aprendí realmente lo que es pertenecer a un continente y tuve acercamiento a ciertas cosas que no es muy fácil de acceder en Lima.

Desde medios análogos hasta digitales. Cada evento que cubría era muy distinto. Recuerdo haber escuchado un vinilo del Grupo Génesis en el departamento con amigos y luego descubrir que tenía relación familiar con ellos hablando con mi mamá por teléfono. Ir conociendo de a poco a los que ves en el video, escuchando lo que cada uno trae de sus países o también de otros lugares. Todo fue muy orgánico y es lo más cercano a calidez familiar que he sentido acá. Muchos vivimos hasta en el mismo barrio y nos reunimos en los eventos que se organizan.

Creo el video inició un poco porque yo llevaba una idea que me rodeaba de retratar esto que te cuento de una forma más íntima––como suelo hacerlo en mis proyectos personales––y por otro lado de la necesidad de Eck Echo por difundir el progreso que iba sucediendo en la escena de Berlín, lo cual ha sido muy interesante en los últimos años.

Estábamos recibiendo visita de algunos artistas que venían de Latinoamérica y comenzamos a hacer unas entrevistas. Un día nos sentamos a conversar y surgió la idea de este clip para compartir lo que está pasando aquí y alejarnos del cliché que muchos tienen sobre la música latinoamericana, se está dando una diversidad de afluentes y sonidos que se están produciendo.

Fuera de Berlín, ¿cuál es su perspectiva del panorama latino en el resto de Europa?
Diego: En el resto de Europa las escenas claves para el desarrollo latino son, aparte de Berlín: Madrid, París, Bruselas y Londres. Cada una tiene sus peculiaridades y entre estas ciudades hemos tendido unos lazos muy familiares. En Madrid está la gente de Guacamayo Tropical que son dos colombianos. Allá gustan más de la cumbia digital o electrocumbia. La novedad de la escena va más que nada hacia ese estilo musical. El latino allá ya es parte del panorama desde hace mucho tiempo. La nueva movida latina ha tenido un impacto positivo por parte de mucha gente que, por ejemplo, no gustaba del reggaetón (o lo que ellos conocían como tal). Esto abrió puertas para una apreciación nueva hacia la música trendy latina.

París es un punto clave porque ahí operan entidades y agencias de música y cultura que traen bandas y DJs de Latinoamérica y de África. En París opera la agencia y promotora Selvamonos, también amigos nuestros. Bruselas tiene una dinámica parecida a lo de París en cuanto a entidades que mueven artistas de estas regiones. Allá también se siente una conexión más enfatizada con ritmos y melodías de África del norte y el medio oriente. La plataforma que conecta todo eso en nuestra familia se llama Rebel Up.

Londres es un caso muy particular. Ahí hay una comunidad latina grande, siendo Londres una metrópoli tan vastamente internacional. Justo por eso lo latino ahí no tiene esa visibilidad, demoró más en entrar y tenía una competencia dura con las escenas que se cocinan localmente en Londres, sobre todo electrónica y dub.

Pero en los últimos años y sobretodo gracias a gente como Callum Simpson (Cal Jader) de la promotora Movimientos (que además son muy conscientes de temas sociales y políticos), la escena ha dado un salto fuerte.

Uno de los problemas "inesperados" que ha tenido Londres en su desarrollo de la escena latina es que es el único país de la Unión Europea que mantiene sus puertas cerradas, es decir, para músicos de varios países latinos y africanos está la molestia de tener que solicitar visa. Eso ha creado más de una vez que Londres quede fuera del tour de varios de los artistas que acogemos acá.

Y bueno, volviendo a Berlín, voy a decir que es la más especial por un par de motivos: primero, la ciudad es grande pero sus puntos de ebullición son relativamente reducidos en el espacio y en ese par de barrios la comunidad destaca. Luego está el punto de que en Berlín la cantidad de gente que vive de (o para) la música y el arte, es la más alta que yo haya visto en el mundo.

Entonces, acá la gente no solamente es absolutamente receptiva a la música diferente o distante sino que también son muy abiertos. Acá puedes poner un set de cumbia después de un set de techno y la gente se conecta de todos modos. En los otros países de Europa igualmente la fiebre por la movida latina se siente. En Italia son muy apasionados e investigadores. En los países nórdicos un evento de Dengue Dengue Dengue es sold out total.

En Europa del este hay varios productores jóvenes que incorporan samples latinos en sus temas de trap, moombahton, etcétera. Y por último, en Europa, siendo el mercado de producción y distribución del vinilo tan amplio y activo; operan acá más de un sello de discos que saca compilaciones o singles de música latina, clásica o contemporánea.

Algunos de esos sellos son Soundway, Analog Africa, Man Recordings, Vampisoul, Enchufada, entre otros. Incluso labels de América Latina terminan moviendo más material musical acá que allá. Labels como ZZK de Buenos Aires, Shika Shika que aparece en el documental, e incluso Discos Horóscopo lanzó sus reissues del Chacalon desde Madrid.

¿Qué sigue para el colectivo? ¿Cuáles son sus actos y labels latinos emergentes favoritos a parte de lo que retratan en el documental?
Diego: Vamos a lanzar un label de vinilos, la primera copia ya llegó. Serán remixes de Los Shapis, luego continuar con mi label de cassettes Cintas Elefandes que manejo junto a un partner en Barcelona (DJ Abu Sou). Es un label dedicado a mixtapes latinoamericanos en formato de cassette. También la expansión de nuestra presencia en Europa, sobre todo conectar con Lisboa que es una ciudad con la que conectamos mucho pero aún no hay los mismos lazos como en las otras ciudades que mencioné. En el aspecto visual, Dalis seguirá operando para elevar el branding sobre los artistas y colectivos emergentes que apreciamos. Actualmente tenemos a Shika Shika que ya aparece en el video, luego la asombrosa colectiva de Sao Paulo llamada Voodoohop, en especial los artistas Peter Power y Carrot Green.

También apreciamos mucho al label Principe Discos de Lisboa que maneja un sonido afro electrónico, específicamente de productores de países ex colonia portuguesa, es decir, ritmos de Angola, de Cabo Verde, de Mozambique, ritmos como kizomba, tarraxinha y funana.

En Perú, los artistas que más destaco son obviamente Dengue Dengue Dengue, QOQEQA (el nuevo proyecto de ex Animal Chuki), Tribilin Sound, Olaya Sound System y La Nueva Invasión, que ya no son tan nueva. Igualmente los de NAAFI que tampoco son nuevos pero siguen siendo relevantes sobretodo en sus fusiones con dembow y grime.

¿Hay algo que les gustaría agregar?
Diego: Si, lo que hemos logrado con la colectiva es aparte de las motivaciones individuales, es una reacción a las condiciones que ya se dan en el aire. Latinoamérica estaba predestinada a brillar en el modo en que lo está haciendo porque el mundo ya se ha globalizado lo suficiente como para que, lo que antes se entendía como lejano y ajeno a los clubes europeos, se torne familiar.

La música finalmente y la apreciación musical son mucho de contexto, el contexto de estar lejos, de estar en otro contexto social, hace que escuches la música de manera diferente. También quiero agradecer a la ciudad de Berlín por poner esa energía que se desprende de un lugar que las ha pasado de todos los colores y por eso nunca ha perdido su espíritu transgresor e innovador.

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