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Fotos: Pablo David G.

Un antes y un después: Jeff Mills en Bogotá

PorCristian Copefotografías dePablo David G

El 16 de septiembre de 2017 ha quedado inscrito en los libros de piedra de la música electrónica en Colombia.

Fotos: Pablo David G.

16 de septiembre de 2017. Una mañana soleada de sábado nos recibe calurosamente, casi que previendo la iluminación bendita que recibiría la capital colombiana en una cuantas horas. A medida que avanzaba el día, tímidamente nos asomábamos a revisar nuestras redes sociales, con la cautela de no encontrar detalles relacionados a la aparición de Él en la ciudad de Medellín.

Pero era inviable.

Decenas de videos, fotos y comentarios daban fe de su inverosímil aparición, como si se tratara de un ente ajeno a este entorno de mortales mundanos y ególatras. La capital antioqueña vibró con las campanas siderales emitidas por este ser de origen desconocido durante tres horas, dejando nada más que un mismo testimonio colectivo como único rastro palpable de su visita: "No era humano".

Foto: Pablo David | THUMP en español.
Foto: Pablo David | THUMP en español.

Tras analizar ligeramente dichas pruebas, Bogotá comenzaba a prepararse de cara al avistamiento que tendría lugar, según las coordenadas, en el kilómetro 4.5 de la vía a La Calera. Partiendo desde diferentes puntos de la ciudad, e inclusive arribando desde distintas ciudades del país, la masiva procesión adquiría un carácter distinto al que se vive normalmente en los eventos de música electrónica locales: cada una de las personas que subía por aquella vía, subía con el deseo de creer, de creer en lo que por primera vez podría ofrecerles –tal vez– el único personaje que ha trascendido la figura de artista para convertirse en un ser de culto dentro de la historia reciente de la humanidad.

Ya entrada la noche, las vibraciones divinas eran cada vez más tangibles. A medida que la masa entraba al recinto cerrado del Hollywood Calera donde también se presentarían nombres como Sonico y Detroit Techno Militia, las pulsaciones incrementaban, los sentidos se agudizaban y la fe se anteponía a cualquier otra sensación posible en el cuerpo humano. Estábamos a punto de estar ante Él, ante el hechicero, ante la leyenda.

El templo estaba listo. El alemán Henning Baer y el belga Dany Rodríguez, como si se trataran de dos acólitos dentro de lo que corresponde a la iglesia católica, preparaban la eucaristía techno para recibir a su santidad. Y, finalmente, después de años y años de espera, a eso de la una de la madrugada, el alienígena mayor surgía de entre la maquinaria bendita para saludar por primera vez al público creyente de la capital.

Foto: Pablo David | THUMP en español.
Foto: Pablo David | THUMP en español.
Foto: Pablo David | THUMP en español.

Como si se tratara de un milagro, de esos a los que nuestra generación cada vez se muestran más reacios, Jeff Mills comenzaba su DJ set con el sosiego de alguien que ya lo ha alcanzado todo. Ante nuestros ojos estaba el DJ de DJs, el artista responsable de haber plantado la semilla para lo que conocemos en gran parte como techno hoy en día. Era Él, un pequeño y delgado hombre proveniente de Detroit, capaz de traspasar galaxias enteras con sus poderes cósmicos. Solo bastaba aguantar unos minutos la respiración, para que los pálpitos propios se conjugaran con los latidos sagrados que emanaba su inseparable Roland TR-909 a través del colosal sistema de sonido instalado en el sitio. Solo bastaba mirar alrededor para ver decenas de caras con lágrimas, cuerpos brincando sin control alguno y miradas perdidas en el infinito, satisfechas por el amor más puro: el de ver a su máximo ídolo a solo unos metros de distancia.

Así finalizaba aquel 16 de septiembre. Una fecha mágica e inolvidable que ha quedado inscrita en los libros de piedra de la música electrónica en Colombia. Una noche que nos reafirmó que se vale creer en lo que nadie cree, y Jeff lo sabe más que nadie.