Iggy Pop y Jim Jarmusch nos platican cómo llevaron la histeria psicodélica de los Stooges al cine

Después de ocho años de trabajo, por fin está aquí 'Gimme Danger', el mejor documental que existe sobre los Stooges.

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nov. 9 2016, 5:38pm

El cabello de Iggy Pop me tiene hipnotizada. En la videa real es brilloso, suave, fino; un castaño un poco más claro que el café tipo teca de su curtida piel. Sus ojos son canicas húmedas de un tono azul profundo. "Kim, estoy bastante sordo," me dice en su cálido barítono. La risa de Iggy es una carcajada inesperada, que emite ocasionalmente porque le divierte su proceso mental, y en otros momentos como respuesta a algún comentario del director Jim Jarmusch. En los últimos años, ambos han sido un equipo inseparable, y actualmente se encuentran promocionando la recién estrenada cinta Gimme Danger, un documental sobre los Stooges que tardó ocho años en terminarse​. Jarmusch—el hombre detrás de Coffee and Cigarettes, Down by Law, Dead Man, e incontables cintas favoritas de culto—generalmente no es alguien a quien le guste dar entrevistas, pero el tener a Iggy a su costado es una experiencia distinta. "Probablemente esté harto de mí —pero yo no," dice Jarmusch. "Amo hacer esto, porque odio hacer prensa para mis películas, pero aquí me toca escucharlo a él. Amo escucharlo hablar sobre lo que sea." Son una pareja un tanto enternecedora: cuando responden a una pregunta, uno halaga al otro, y el otro inmediatamente se hace el modesto.

Escucha el episodio de Noisey Beats 1 con Iggy Pop y Jim Jarmusch​

Iggy ha tenido un gran año. Las cosas arrancaron en febrero, cuando aceptó posar desnudo mientras 21 artistas hacían bocetos de su robusta figura. Una exposición de dichos dibujos se llevará a cabo este mes en el Brooklyn Museum (también pueden comprar el libro con los retratos). En marzo, publicó su 17º álbum como solista, Post Pop Depression (producido por Josh Homme), y posteriormente se embarcó en una gira de más de 50 fechas. Además, celebró el lanzamiento de dos cintas en las que aparece: Gutterdammerung (con Henry Rollins y Grace Jones), y el thriller Blood Orange, el cual según IMDB​, es sobre una "vieja estrella de rock que vive con su hermosa, promiscua y joven esposa." (También estelarizará un proyecto dirigido por el maestro del horror Dario Argento, el cual empezará a filmarse el próximo año.) ​Más recientemente, junto con el lanzamiento de Gimme Shelter, publicó su álbum Live at London's Royal Albert Hall, y sus fans por fin podrán tener en sus manos Total Chaos, un tomo de mesa de gran formato que narra la historia de The Stooges—en palabras de Iggy— con cinetos de fotos y memorabilia. Eso es bastante para cualquier persona, pero James Newell Osterberg Jr., de 69 años, está aprovechando el gran momento que vive. Uno de los muchos que ha vivido en su variopinta e impredecible carrera, la cual comenzó como adolescente tocando la batería para una banda llamada The Iguanas. 

En los ocho años que han pasado desde que Iggy le pidió a Jim Jarmusch que documentara la historia de la influyente banda, muchas cosas han cambiado —principalmente, que Iggy es por desgracia el único integrante original del conjunto que continúa con vida, pues tanto el guitarrista Ron como el baterista Scott Asheton fallecieron en 2009 y 2014, respectivamente (su primer bajista, Dave Alexander, perdió la vida debido a complicaciones que tuvo con una pneumonía en 1975, cuando apenas tenía 27 años de edad). Aún así, no es difícil imaginarse que estos tres —y, por supuesto, a todos los involucrados— estarían satisfechos con cómo se cuenta su historia. Gimme Shelter es un documental contado de manera cronológica: entrevistas con cada uno de los integrantes y su círculo cercano se unen gracias a una impresionante cantidad de material de archivo, que incluye pietaje de conciertos nunca antes visto, junto con animaciones que ayudan a llenar los espacios en blanco. Una aproximación tan linear no es algo que uno esperaría de Jarmusch, pero la preocupación principal del director era hacerle justicia al legado de la banda y darle a los fans de la banda algo que amaran –y eso es algo que definitivamente ha conseguido.

Los primeros días de la historia de The Stooges, los riffs, los puntos altos, bajos, el caos y el rock 'n' roll hacen que sea un documental irresistible. Jarmusch también se asegura de resaltar que aunque la vida del conjunto fue bastante breve, la influencia de la banda continúa hasta hoy en día, sobrepasando de gran manera los años que estuvieron juntos. Por supuesto Iggy, el nervioso y casi desnudo líder de The Stooges, que saltaba como babuíno, se movía como serpiente, y terminaba lleno de sangre y moretones tras cada una de sus presentaciones, es la fuerza que le da dirección a este documental. Pero como afirmó el vocalista en nuestra conversación, su vida no es simplemente suya, sino que su historia es la de todos.  

​NOISEY: Ustedes dos se conocieron hace 25 años. ¿Qué fue lo que pensaron el uno sobre el otro en aquella ocasión?    
Iggy Pop:
Sentí que lo conocía tras haber visto sus películas, Permanent Vacation—ahí quise a Jim tanto—y luego vi Stranger than Paradise, y pensé, ¿qué? ¡¿No te gusta Florida?! OK, cuando lo conozcas, no hables de Florida. No había ido allí aún, pero era mi sueño, porque soy de Michigan. La gente de Michigan suele querer ir a Florida antes de que expiren.

Jim Jarmusch: Yo había sido su fan desde que escuché a los Stooges por primera vez, cuando tenía 16, así que traté de hacerme el cool y no gritar "¡ES IGGY POP!" Como los dos somos del Medio Oeste, la llevamos muy bien desde el principio. Y después pensé, "Oh wow, es Iggy Pop, pero es súper buena onda." 

¿Qué es lo que te hizo pensar que el que mejor contaría su historia sería Jim?
Iggy: Es una persona que siempre ha tenido corte final; es alguien independiente. Ese siempre fue un elemento central en nuestro grupo: éramos nuestras propias personas. Nuestra música era creada de nuestra manera, y no de la manera de alguien más. Y además sabía lo bien que hacía algunas cosas, que son varias en el mundo del cine. Adicionalmente, está el hecho de que es del Medio Oeste; me sé comunicar con él. Lo conocí trabajando con él y él sabía todo sobre el grupo. Y sabe más de buena música que yo.

Jim: No sé si eso es cierto, pero estoy aprendiendo de su programa de radio.

¿Cuándo empezaron con esto?
Jim:
 Primero empezamos con un largo interrogatorio —así le llamaré— que le hice a Iggy. Lo filmamos un día por 10 horas seguidas, y regresamos al día siguiente por otras cuatro horas, entonces al final quedó un poco frito. Después hicimos una transcripción de su interrogatorio. Y no era necesariamente cronológica. De ahí empecé a editar esto en papel, y a usarlo a él como un historiador oral de The Stooges. Esta es una cinta de los Stooges; esta no es la historia de Iggy Pop. Y después filmamos a otras personas, la gente íntima, integrantes de la banda. No queríamos críticos u otros músicos en realidad; queríamos dejarlo así. Y después tuvimos una escaleta y empezamos a ilustrarla. Pero es una especie de fan film. ​No quería hacer una película tipo Jim Jarmusch; es una cinta que celebra a The Stooges. Inicialmente, no estaba seguro si quería hacerlo de manera cronológica. Tenía esta idea de pequeños sujetos y categorías que irían saltando, algo que sería más mi estilo. Sin embargo, los editores me convencieron que tenía más fuerza si lo hacíamos de manera cronológica. Así que seguimos ese camino y después lo ilustramos con todo tipo de cosas locas.

Particularmente me gusta la animación de ustedes afuera del camerino de MC5, en donde están escuchando "Kick out the Jams" y temblando como locos.
Iggy: ¡Sí! Aún recuerdo el frío que hacía. El viento en el Medio Oeste, cuando levanta, es horrible. Hacía tanto frío; la puerta era de este grueso. No sé si eran como puertas de congelador o qué, pero era una puerta bastante gruesa. Podías tocar y tocar, y no importaba. Eventualmente sí nos dejaron entrar y nos quedamos estáticos, anonadados.

¿Qué sentiste al ver esas imágenes antiguas de ustedes tocando? Según entiendo estabas en ácido en algunos de esos clips.
Iggy:
 Bastante seguido. Sí. Lo recordé. Recordé cómo me sentía. La manera en que usualmente funcionaba era —soy un profesional— así que me tomaba el ácido unos 40 minutos antes de que tuviera que subirme al escenario, para que mi consciente no estuviera difuso aún; no estaba alucinando ni nada. Luego, lo que sucedía es que, al menos conmigo, sigues con el show, y la música es muy directa, y dado mi tipo de [performance], estoy haciendo algo físico, un poco atlético, supongo, así que eso evita que el ácido se... se quiere sobreponer y llevarte por este sueño caleidoscópico, ¿no? Pero no puede, así que puedes ver eso, de hecho, en las imágenes que estoy con la crema de cacahuate. Si te fijas bien, me ves pasar de la ira a la risa, hay todo tipo de... hay abandono y éxtasis ahí. Porque ese era yo reaccionando a la música y tenía un poco de ayuda, para ser honestos. Y ya 20 minutos dentro del show, cuando hago eso, es como ¡BAH!  [Ríe.]

¡Esa es tu afterparty! Cuando finalmente llegas al clímax.
De hecho, sí, una especie de pequeño after. Así es como eso funcionaba. Ese fue un periodo que tuve a finales de 1970, y no duró mucho. Porque no puedes llegar muy lejos en esa dirección sin tener que meterle freno.

Ustedes trabajaron en esto por ocho años. Y Jim, inicialmente tú invertiste bastante de tu dinerto en esta cinta. ¿Qué te impulsó a hacerlo?
Jim:
 Bueno, pues me pidió hacer una cinta de The Stooges y soy un fan de los Stooges. Simplemente comencé, siempre iba a hacerla. Y sí me tomó un tiempo conseguir el financiamiento. Y obviamente el hacer toda la investigación y conseguir las licencias. Hice varias cintas en el entretiempo, como Only Lovers Left Alive, que filmamos entre Detroit y Tánger. Y luego hicimos otra cinta, Paterson, la cual se estrenará a finales de este año o principios del que viene. Entonces sucedieron muchas cosas, pero trabajamos constantemente en el documental; simplemente llevó su tiempo. Siempre fue muy cortés. Cuando le decía, tengo que parar un rato y hacer esta otra cinta, me contestaba "Está bueno, no hay presión, ¿pero sí la vamos a hacer?" Y yo le decía "Sí, sí la vamos a hacer." Tomó tiempo.

Iggy: El grupo tuvo una línea de tiempo bastante única. Los Stooges pasaron unos cuatro años y medio juntos, y después todo se vino para abajo. Después resucitamos unos tres o cuatro años, y regresamos abajo. Después hubo una larga pausa, de 1974 a 2003—un buen rato. Así que fue un periodo bastante largo, y no pienso en ello en términos normales. Pienso en ello como algo atemporal. Aunque hay imágenes dispersas y grabaciones dispersas —oficiales y bootlegs— por todos lados del grupo, el grupo siempre estuvo infravalorado. Probablemente existe un Behind the Music de Poison, uno sobre mí, pero no uno sobre The Stooges. Así que había algo de redescubrir y revalorar al grupo. Hay algo en el sonido de la música, especialmente en el primer disco, que ruega por salir un poco más. Y también hay una historia del grupo bastante más rica de lo que creía, y de la que me di cuenta hasta que Jim me empezó a pedir que le platicara de ella. Está perfectamente bien armar tu grupo en la oficina de una agencia —pero ese no fue el caso aquí, jamás. ¡Ni siquiera sabíamos lo que era el publishing! Era muy diferente.

Jim: También creo que es importante saber las cosas que inspiraron a The Stooges. Iggy sabía de todos tipos de música tras haber trabajado en la Discount Record Store de Ann Arbor. Sabía sobre música avant garde, jazz extranjero, música gamelán, todos tipos de cosas. Entonces esto no empezó con un grupo de tipos en un sótano tratando de imitar a The Rolling Stones. Comenzó como una especie de banda avant noise, que investigaba los parámetros de lo que hoy llamarías avant rock. Pero esto fue empezando en 1966, o cuando ustedes hayan empezado. No es como que son los orígenes de Aerosmith: esto era arte. Tuvieron muchos problemas a lo largo de sus carreras debido a ese motivo. Siempre empujaron los límites de lo que era el rock 'n' roll.Y eran The Psychedelic Stooges. Esa investigación primitiva siempre fue una constante para The Stooges.

Iggy, tengo que admitir que no sabía que empezaste como baterista. Me encanta ese momento en la cinta en la que dices "Estaba harto de verle las nalgas a la gente." Entonces, cuando te pusiste enfrente del público, ¿fue ahí cuando decidiste empezar a arrancarte la camiseta? ¿O cuándo fue que eso comenzó?
Iggy: Empecé en nuestra segunda tocada. Simplemente salí sin camiseta, con la cara pintada de blanco, y sin zapatos. Estuve sin zapatos por todo el tiempo que pude. Un par de jeans, y eso era todo. La idea que tenía era la de desnudarme para poder expresarme mejor. Pero también, la ropa tiene un signficado. El mismo atuendo que puede decir prácticamente nada si estás socialmente en un cuarto, o incluso en un lugar como este, si lo pones en un escenario empieza a decir otras cosas. Entonces no quería decir demasiado, excepto lo que estaba sucediendo con la música —era esta música de ensueño que buscaba ser poderosa. Yo intentaba provocar, esa era la idea.

Jim: No es que me vaya a poner académico, pero existe una cosa chamanística sobre el desnudarse, o los desnudos parciales. Hay una fortaleza. Él dijo que durante su semestre en la Universidad de Michigan estudió antropología, y le impactó ver a los faraones descubiertos del torso. Y eso fue algo poderoso. Hay algo más allá detrás del simple "me voy a quitar la camiseta porque me veo bien."

Iggy: No, tienes toda la razón.

Y ahora tienes esta exposición de dibujos al desnudo. ¿Cómo conseguiste estar tan cómodo con tu cuerpo?
Iggy: Digo, esa es una pieza de Jeremy Deller; Jeremy es un artista brillante. Me empezó a pedir hace años que hiciera esto, pero no estaba cómodo con ello, pero para estos momentos... ¿cómo lo pongo? Siento que el soufflé de la vida ya se ha horneado lo suficiente. Ya sé lo que viene. Los franceses le llaman el bout de soufflé. Sí, eso significa thwomp [Hace un sonido de algo desinflándose.] Ya sabes qué viene después de un rato, así que decidí que si iba hacerlo, tenía que hacerlo ahora. 

La otra cosa era, ¿de qué otra manera voy a poder formar parte de un museo? No voy a estar en un museo por mis atuendos icónicos. No soy Chuck Berry, no me van a lanzar al espacio mientras canto "I Wanna Be Your Dog." Aunque quizá lo hagan; hay un tipo de la NASA con el que estoy hablando. ¡Estoy trabajando en ello!

Has revisitado tanto de tu historia en los últimos años. ¿Qué perspectiva te ha dado en tu carrera y acerca de tu lugar en el mundo?
Iggy: Bueno, pues sobre todo el hecho de que muy poca de mi vida es realmente mía. Y eso es lo que me ha detenido principalmente una de esas autobiografías, porque ¿qué derecho tengo yo de contar las historias de otras personas? Estoy mezclado con todos. Esa probablemente sea la parte que más me interesa, que está mezclada por todos lados.

Jim: Y Gimme Danger, al ser una cinta de los Stooges, aunque la historia oral de Iggy es la guía de la estructura del filme, es muy importante para nosotros celebrar y representar a los otros integrantes, darles nuestro respeto y festejarlos también.

Ha de haber sido bastante emocional terminar esta cinta y posteriormente no poder compartirla con los otros integrantes al final.
Iggy: Sí. Es la primera cosa que hice, entonces había que hacerlo bien. Yo sólo era uno de los tipos en el grupo. Entonces me siento bien sobre la cobertura. Me gusta mucho la manera en que se cuenta la historia visualmente hablando.

Jim, en tu documental sobre Neil Young, Year of the Horse, terminaste filmando algunas de las entrevistas en una lavandería, y en este documental una vez más muestras a Iggy en su cuarto de lavado. ¿Qué onda con eso?
Jim: Es porque no me gusta ver a los músicos en elegantes suites de hoteles, porque donde están es donde están. Por ejemplo, en la entrevista con James Williamson [el guitarrista de The Stooges desde 1970], esa se hizo en un camerino tras bambalinas, y había un lavabo que hacía que pareciera un baño. En Year of the Horse también, estábamos backstage en Glasgow y ahí es donde se encontraban. Yo no les dije "vamos a buscar el lugar más jodido que podamos". Más bien era '¿Dónde anda Poncho de Crazy Horse?' Ah, está backstage. Y allí estaba James en Ann Arbor: backstage. Iggy me sugirió que grabáramos en su lavandería.

Iggy: Ya había visto una toma suya en una lavandería y pensé que estaba chingón. Y pensé, ey, ¡yo tengo un cuarto de lavado!

Jim: Tiene unas ventanas bastante lindas, muy buena luz. No son máquinas nuevas. ¡Vintage!

Jim, has elegido a Iggy como parte del elenco en un par de películas tuyas, y se llevan conociendo años, pero ¿qué conociste sobre Iggy como persona a lo largo de todo este proceso en el que trabajaste con él en un proyecto tan grande, y que quizá no sabías de él anteriormente?
Jim: Su mente me ha sorprendido y su memoria me ha dejado atónito. Siempre he respetado su inteligencia. Me encantan los intelectuales que no tuvieron formación académica, sino que se formaron por su deseo de aprender cosas. Amo que hasta este día no sea una alguien que quiera contarle al mundo todo lo que sabe, sino que más bien se despierta diario pensando '¿Qué es lo que no sé del mundo que pueda interesarme?' Ese es el tipo de intelecto más valioso. Pero ya sabía esas cosas sobre él. No sé, no sé qué aprendí de él. Su mente me impresiona constantemente. Me gusta saber, ¿qué estás leyendo ahorita? Está leyendo la historia del Imperio Romano. Siempre le gustan las cosas interesantes. La música nueva que acaba de descubrir. Datos históricos. Es alguien bastante impresionante.

Suena como un gran tipo. Jim, eres como su publicista.
Jim: Bueno, ya sabes, es alguien a quien realmente respeto como amigo. Me siento honrado de ser su amigo. Pero aprendo de su trabajo, de todo lo que ha dado, y aprendo de él como persona, entonces, ¿qué te puedo decir? No le digas nada de esto. ¡No quiero que se entere!

Gimme Danger estará próximamente en México

​Ilustración por Efi Chaliko.

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